<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Cata de Libros</title>
	<atom:link href="http://catadelibros.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://catadelibros.com</link>
	<description>Lea la primera página de cada libro. Novela, cuento, poesía y otros géneros. Multimedia.</description>
	<lastBuildDate>Mon, 06 May 2013 13:58:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.1</generator>
		<item>
		<title>Deme algo, por humanidad, una simple entrevista cortita, lo que sea. ¡con una simple mención en Twitter me conformo!</title>
		<link>http://catadelibros.com/deme-algo-por-humanidad-una-simple-entrevista-cortita-lo-que-sea-con-una-simple-mencion-en-twitter-me-conformo/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/deme-algo-por-humanidad-una-simple-entrevista-cortita-lo-que-sea-con-una-simple-mencion-en-twitter-me-conformo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 06 May 2013 13:57:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Reig]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1937</guid>
		<description><![CDATA[<p>Un día, hace unos meses, estaba en una conferencia sobre edición y habló Juan Cerezo, mi editor en Tusquets, y entre otras cosas dijo ésta (con mejores palabras), cuando le preguntaron sobre la relación con los autores: “Bueno, y luego está lo que en el sector llamamos el síndrome del tercer mes. Todos los editores [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/deme-algo-por-humanidad-una-simple-entrevista-cortita-lo-que-sea-con-una-simple-mencion-en-twitter-me-conformo/">Deme algo, por humanidad, una simple entrevista cortita, lo que sea. ¡con una simple mención en Twitter me conformo!</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">Un día, hace unos meses, estaba en una conferencia sobre edición y habló Juan Cerezo, mi editor en Tusquets, y entre otras cosas dijo ésta (con mejores palabras), cuando le preguntaron sobre la relación con los autores:<br />
“Bueno, y luego está lo que en el sector llamamos el síndrome del tercer mes. Todos los editores lo conocemos. <span id="more-1937"></span>Cuando un libro se publica, se hace un esfuerzo de promoción y el autor va y viene, atiende a la prensa, le invitan a cenar y toma algunas copas gratis, y a lo mejor hasta alguna admiradora le sonríe. La cuestión es que, por mucho que se venda el libro, por famoso que sea el autor, eso dura tres meses. A los tres meses desaparece todo, incluido el libro de los anaqueles de las librerías. El autor, al que se le retira de golpe su droga, entra en barrena: es el síndrome de los tres meses. Le quitas su dosis de promoción y de inmediato se le declara el síndrome de abstinencia. Es muy duro. Da pena verlos. Algunos se vuelven chiflados de remate. Empiezan a hacer cosas raras, tienen conductas inexplicables, en ocasiones delictivas, por lo común simplemente idiotas. Llaman a la editorial cada quince minutos con las excusas más peregrinas, recorren librerías en las que efectúan falsos pedidos de su propio libro, mandan cartas a los periódicos y comentan en todos los blogs de internet alabando su novela con algún pseudónimo (que suele ser bastante chusco, por cierto). A algunos les cuesta el matrimonio. Otros contraen tics muy aparatosos, algunos empiezan a tartamudear, a todos les tiemblan las manos, se les pone ronca la voz y les brillan los ojos con una nostalgia abrasadora de cuando salían de vez en cuando por la tele. Se sienten gusanos, ya nadie les quiere. ¡Un día entero sin que les entrevisten: no pueden soportarlo! Vivir sin salir en prensa no es vida, se dicen entre sollozos. Añoran incluso las críticas más venenosas, lo que sea, pero que alguien resucite su libro. En fin, todo un cuadro clínico. Ya estamos acostumbrados, claro”.<br />
Esto contó Juan y entonces, en mi ingenuidad, creí que estaba haciendo una gracia.<br />
Publiqué un libro en marzo y, desde junio (a los tres meses), he comprendido que tenía razón: tengo síndrome de abstinencia.<br />
El legendario mono.<br />
Iba por las calles, harapiento, mirando de través, extendiendo la mano:<br />
–Deme algo, por humanidad, una simple entrevista cortita, lo que sea. Es muy triste tener que pedir, pero es mejor que robar. Estoy de la droga, necesito algo, lo que sea, aunque sea calderilla&#8230; ¡con una simple mención en Twitter me conformo!<br />
Tan mal me vi, tan bajo había caído, que decidí llamar a Juan Cerezo en busca de ayuda profesional.<br />
–Juan, tronco, estoy con el mono, ¿qué hago?<br />
–Lo más importante es que has admitido que tienes un problema: eso ya es el inicio de la curación.<br />
–No jodas, Juan, que esto es muy duro.<br />
–Tranquilo, Reig, tú puedes superarlo, tranquilo: respira hondo. Así, muy bien. Cuenta hasta diez. Inspira, espira&#8230; ¿lo ves? A que no pasa nada.<br />
–Tío, pero si me dan calambres. Tengo sudores fríos. Cada vez que veo un suplemento literario me voy al baño a vomitar. ¡Esto es muy duro, Juan, muy duro! ¡Llevo semanas sin ponerme! ¡Ni una sola entrevista aunque sea en Libertad Digital!<br />
–Lo sé, lo sé, no pierdas la calma. Y olvídate de Libertad Digital, eso es veneno. No te puedes meter eso en el cuerpo. Bebe mucho zumo. Haz gimnasia. ¿Tienes chándal?<br />
–No, qué va, ni chándal ni chaqué.<br />
–Compra un chándal. El mono hay que pasarlo en chándal, es la costumbre, ya lo sabes. Camitas individuales y chándal, no hay otra forma.<br />
–¿Y no podríamos conseguir que me inviten a dar el pregón de las fiestas de Villagodino de Enmedio?<br />
–Créeme, no es solución. Sería peor. Recaerías. Vuelta a la espiral de la droga. Te lo haría más difícil. Mira, tienes que irte al campo, ya sabes, el contacto con la naturaleza y esas cosas. Siempre con tu chándal. Y una botella de plástico de agua mineral, hay que beber muchos líquidos.<br />
–¿Es que hay otra opción? ¿Acaso podemos beber sólidos?<br />
–No seas quisquilloso, Reig, los médicos hablan así, ya sabes cómo son. No tienen capacidad para hablar normal muy seguido. Pero tú, mucho líquido y mucha gimnasia. Abdominales y flexiones, como los presidiarios y como Aznar. El tatuaje es optativo. Y sobre todo deja de ver a la gente de la movida: ¡apártate de los antiguos amigos! Ahora solo te recordarían el asunto. Ahora son malas compañías. No vuelvas a ver a los que te metieron en esto, con los que te ponías. No pises el Cock ni Tipos Infames ni sitios así. No vayas a presentaciones, te daría mucho más fuerte el síndrome. A los dos días vuelves a ponerte. Tienes que aislarte, con tu chándal y tu cantimplora, machacarte el cuerpo y limpiarte, ¿oquéis?<br />
–Oquéis, Juan, oquéis.<br />
–Ánimo, tú puedes. Tú eres un campeón, Rafita. Cualquier cosa, mándame un mail.<br />
–¿Un mail? ¿Lo ves, tío? Nadie me hace caso ya.<br />
–Vale, vale: llámame al móvil, ¿de acuerdo? A la hora que sea.<br />
Así que me metí en casa, en Cercedilla, con mis deportivas y un botijo.<br />
Intentaba distraerme.<br />
Jugar al ajedrez es, para mí, lo más resplandeciente de la vida, me aíslo de todo, me concentro solo en el tablero.<br />
Estábamos en casa, jugando: Eugenia, Borja, Alberto y mi hija Anusca, que fue campeona del torneo entre colegios a los seis años.<br />
El que estuvo más tiempo sentado fue Alberto, me fastidia decirlo.<br />
Anusca también calentó bastante la silla.<br />
¿Qué pasa? Pues que todos, todos, todos eran gente de la espiral de la droga. Autores, editores, correctores, profesores de literatura. ¿Así cómo se me iba a pasar el síndrome de abstinencia? Fue peor el remedio que la enfermedad. No hacían más que evocar en mi cabeza los “dulces recuerdos del placer perdido” y “aumentar la ansiedad y la agonía de este desierto corazón herido”.<br />
No podía más.<br />
Quería inyectarme ruedas de prensa en vena, esnifar entrevistas aunque fueran sin foto y por teléfono, tragarme píldoras azules y rosas de bolos en ciudades remotas, compartir hongos alucinógenos con lectoras sin depilar y sin sujetador, y con gafas de alta graduación, ponerme hasta las trancas de falsos halagos&#8230; ¡el síndrome de los tres meses me llevaba por la Calle de la Amargura!<br />
Tuve que llamar a Juan Cerezo:<br />
–No funciona, tío. Esto es un sos. Necesito droga, mucha, muy rápido, mucha droga de repente.<br />
–Respira hondo, Rafita, respira hondo. ¿Has hecho la gimnasia?<br />
–Sueca, tío, gimnasia sueca he hecho.<br />
–¿Y los líquidos? ¿Tus verduras frescas y tus líquidos?<br />
–Que sí, coño, pero no me saben a nada. Ando amargao, Juan, colgao del todo.<br />
–Comprendo –comprendió Juan, y luego añadió algo que sonó como: Mmmmmm.<br />
–Mmmmm&#8230; ¿qué?<br />
–Déjame pensar&#8230; espera. Hay una solución infalible. Hay algo que puedes hacer, pero es bastante duro.<br />
–Escúpelo, tío, no aguanto más. Estoy dispuesto a todo.<br />
–Pues escribe otra novela. Es la única metadona que te mantendrá vivo hasta que puedas volver a drogarte a gusto. Te quitará el mono y luego, si la acabas, a lo mejor te la publicamos. A lo mejor. No te prometo nada, pero la leeremos con cariño. Repito: no des nada por hecho. ¿Está claro?<br />
–¿Y entonces todo volverá a ser como antes, como esos tres meses de adicción sin freno y droga a tutiplén? ¿Habrá entrevistas, bolos y saraos? ¿Habrá periodistas que no han tenido tiempo para leerse mi libro, pero&#8230;? ¿Habrá cocteles y esas chicas intermitentes, como la luz de un faro, que aparecen a lo lejos en la oscuridad de los cocteles?<br />
–Si la publicamos, si la acabas, si hay suerte… ya sabes. Puede que sí, puede que haya todo eso. Repito, no te prometo nada.<br />
–Hecho. Me pongo a la máquina. Gracias, tío, gracias de verdad.<br />
Y así fue como empecé otra novela.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">SINDROME DEL TERCER MES<br />
Rafael Reig<br />
Publicado en la revista El Malpensante<br />
Agosto de 2011 No. 122</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/deme-algo-por-humanidad-una-simple-entrevista-cortita-lo-que-sea-con-una-simple-mencion-en-twitter-me-conformo/">Deme algo, por humanidad, una simple entrevista cortita, lo que sea. ¡con una simple mención en Twitter me conformo!</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/deme-algo-por-humanidad-una-simple-entrevista-cortita-lo-que-sea-con-una-simple-mencion-en-twitter-me-conformo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Padre&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/padre/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/padre/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 May 2013 17:34:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>
		<category><![CDATA[Macu Gavilán]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1933</guid>
		<description><![CDATA[<p>Gracias Macu Gavilán</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/padre/">Padre&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/fAhjzqS9hDk" height="315" width="560" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe><span style="color: #000000; font-size: 8pt; text-align: center;">Gracias Macu Gavilán</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/padre/">Padre&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/padre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los libros siguen en el mismo sitio, sin leerlos. Las obras por escribir, que esperen. Estoy sin aliento. Las colillas amontonadas. El café frío. Las copas sin ron. La soledad en todas partes, y en el alma&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/los-libros-siguen-en-el-mismo-sitio-sin-leerlos-las-obras-por-escribir-que-esperen-estoy-sin-aliento-las-colillas-amontonadas-el-cafe-frio-las-copas-sin-ron-la-soledad-en-todas-partes-y-en-el/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/los-libros-siguen-en-el-mismo-sitio-sin-leerlos-las-obras-por-escribir-que-esperen-estoy-sin-aliento-las-colillas-amontonadas-el-cafe-frio-las-copas-sin-ron-la-soledad-en-todas-partes-y-en-el/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Apr 2013 23:56:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1882</guid>
		<description><![CDATA[<p>La felicidad me dejaba siempre solo. Después del amor miro el cielo raso que es el cielo de los amantes: vacío de cal blanca, ya no estás. Recuerdo&#8230; después del amor sucedía un pudor silencioso, la nostalgia del deseo, la decepción de ese sueño de absoluto. Para disimular su derrota o su triunfo imperfecto, Sandra [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/los-libros-siguen-en-el-mismo-sitio-sin-leerlos-las-obras-por-escribir-que-esperen-estoy-sin-aliento-las-colillas-amontonadas-el-cafe-frio-las-copas-sin-ron-la-soledad-en-todas-partes-y-en-el/">Los libros siguen en el mismo sitio, sin leerlos. Las obras por escribir, que esperen. Estoy sin aliento. Las colillas amontonadas. El café frío. Las copas sin ron. La soledad en todas partes, y en el alma&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/SexoySaxofon.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1885" alt="SexoySaxofon" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/SexoySaxofon.jpg?resize=400%2C280" data-recalc-dims="1" /></a></p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">La felicidad me dejaba siempre solo.<br />
Después del amor miro el cielo raso que es el cielo de los amantes: vacío de cal blanca, ya no estás. Recuerdo&#8230; después del amor sucedía un pudor silencioso, la nostalgia del deseo, la decepción de ese sueño de absoluto.<br />
Para disimular su derrota o su triunfo imperfecto, Sandra prefiere dormirse mientras yo fumo, olvido, y no comprendo nada: ni la felicidad que se va, ni la que llegó. <span id="more-1882"></span><br />
Agobiado por la extenuación me hundí en una especie de quietud mística, y ese limbo en que cayeron mis sentidos me hizo desear la eternidad. Que ese instante sin dejar de ser humano fuera eterno. Que ni la noche ni el sueño tuvieran fin. Que nuestro silencio fuera puro y durable como la nada. Que cada cosa y cada gesto permanecieran en sí, idénticos, y en su puro instante sin porvenir.<br />
Todo lo que quería en la vida era que Sandra estuviera allí callada y adorable, mía y muda para siempre.<br />
Esta imagen fugitiva se ha ido contigo, y ya no estás. ¿En qué sitio del mundo cae ahora tu mirada, o hacia qué cielo se levanta? Ese cielo, sin nada mío, sin una estrella, debe ser un cielo vacío. Pero aquí, las cosas permanecen en el mismo sitio, inmutables, fieles a tu recuerdo: la misma mosca pegada a la tela de araña, el polvo de una larga semana, la corbata verde colgada en el clavo. Todo vive aquí una vida embalsamada. Nadie se atreve a moverse para que nada cambie. Todo espera que vuelvas para que resuciten los objetos inanimados.<br />
Las cosas siguen siendo cosas, mi amor. Clea, el pájaro de mal agüero se murió de repente. Había llegado al monasterio una mañana de sol de invierno, un día de diciembre. El Monje le ofició un reposo con música de Verdi, exactamente con el Prelude de Rigoletto. Fue una mala noticia para todos, y una nube tapó el sol brevemente en señal de duelo. Luego vino un ave de rapiña y se la llevó.<br />
¡Adiós Clea, habitante del viento!<br />
Las rosas ya no son rojas, y se cansaron de su belleza. Las había cortado para mí en las inmediaciones de un lago. Los días de tu estancia conmigo lucían bien en su frasco de aguardiente, pero ahora se acabó. Se marchitaron por mi tos, la nicotina, la luz eléctrica y los chillidos de Paul Anka.<br />
Ni el sol, ni el aire entran más aquí desde que te fuiste. Te has llevado lo mejor de mí, y las ganas de vivir. Por la mañana, el despertador agota toda su cuerda y yo lo dejo, pues no tengo nada qué hacer, ni a donde ir. La ciudad me horripila sin nuestras citas al pie de los cines, o en los salones de té, donde escribías mi nombre en tres idiomas, o me hacías declaraciones de amor sobre la servilleta: “Je t’aime”, “I love you”, “Te amo”.<br />
—Gonzalo, ¿por qué te amo no tiene sino dos palabras?<br />
—No sé.<br />
—Debiera decirse en miles de palabras.<br />
—¿Para qué?<br />
—Para no terminar nunca y pasarme la vida diciendo: te amo&#8230; te amo&#8230; te amo&#8230;<br />
Los libros siguen en el mismo sitio, sin leerlos. Las obras por escribir, que esperen. Estoy sin aliento. Las colillas amontonadas. El café frío. Las copas sin ron. La soledad en todas partes, y en el alma.<br />
Nuestra canción francesa, Sandra, gira en el mismo círculo vicioso: olor a Campos Elíseos. París canalla, hojas muertas, primavera, boulevard de los sueños rotos, déjame ser la sombra de tu perro, la revolución de la belleza por un beso, tu colilla de Lucky por mi cráneo para que completes tu colección de ceniceros.<br />
No pasa nada, mi amor. Sobre la terraza vuela un helicóptero, pero no estoy seguro. Puede ser una mosca. Sólo el reloj me habla de este minuto de la eternidad en que tu párpado se cierra y la tierra desaparece. Sucedía cuando te besaba y éramos felices. Tal vez ahora seas feliz en otra parte, sin mí. ¿O eres infeliz? Entonces, ¿qué hacer para seguir viviendo?<br />
En lugar del revólver voy a la tienda de la esquina y me compro un almanaque Bristol con una copia de Modigliani que se te parece, como quien compra una libra de sal para la sopa.<br />
Te cuelgo de la pared y me duermo mirándote.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">ESTOY SIN CIGARRILLOS Y SIN TI<br />
Gonzalo Arango</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/los-libros-siguen-en-el-mismo-sitio-sin-leerlos-las-obras-por-escribir-que-esperen-estoy-sin-aliento-las-colillas-amontonadas-el-cafe-frio-las-copas-sin-ron-la-soledad-en-todas-partes-y-en-el/">Los libros siguen en el mismo sitio, sin leerlos. Las obras por escribir, que esperen. Estoy sin aliento. Las colillas amontonadas. El café frío. Las copas sin ron. La soledad en todas partes, y en el alma&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/los-libros-siguen-en-el-mismo-sitio-sin-leerlos-las-obras-por-escribir-que-esperen-estoy-sin-aliento-las-colillas-amontonadas-el-cafe-frio-las-copas-sin-ron-la-soledad-en-todas-partes-y-en-el/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>En mi pueblo, teníamos la antigua tradición de bautizar a los niños recién nacidos con los nombres de los órganos o de las partes del cuerpo importantes&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/era-una-epoca-de-hambruna-asi-que-todos-los-acontecimientos-inolvidables-que-guardo-en-mi-memoria-de-entonces-estan-vinculados-sin-duda-con-la-comida-imagino-que-todavia-recordara-la-famosa-histor/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/era-una-epoca-de-hambruna-asi-que-todos-los-acontecimientos-inolvidables-que-guardo-en-mi-memoria-de-entonces-estan-vinculados-sin-duda-con-la-comida-imagino-que-todavia-recordara-la-famosa-histor/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 20 Apr 2013 15:57:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1810</guid>
		<description><![CDATA[<p>Señor, en mi pueblo, teníamos la antigua tradición de bautizar a los niños recién nacidos con los nombres de los órganos o de las partes del cuerpo importantes. Por ejemplo, Chen Bi, el Narizón; Zhao Yan, el Ojitos; Wudachang, la Tripa; Sun Jian, los Hombros… Sin embargo, aunque no he estudiado el origen de esta [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/era-una-epoca-de-hambruna-asi-que-todos-los-acontecimientos-inolvidables-que-guardo-en-mi-memoria-de-entonces-estan-vinculados-sin-duda-con-la-comida-imagino-que-todavia-recordara-la-famosa-histor/">En mi pueblo, teníamos la antigua tradición de bautizar a los niños recién nacidos con los nombres de los órganos o de las partes del cuerpo importantes&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Rana.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1830" alt="Rana" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Rana.jpg?resize=300%2C201" data-recalc-dims="1" /></a></p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #000000; text-align: justify;">Señor, en mi pueblo, teníamos la antigua tradición de bautizar a los niños recién nacidos con los nombres de los órganos o de las partes del cuerpo importantes. Por ejemplo, Chen Bi, el Narizón; Zhao Yan, el Ojitos; Wudachang, la Tripa; Sun Jian, los Hombros… Sin embargo, aunque no he estudiado el origen de esta tradición, supongo que debe provenir del convencimiento de que «los nombres humildes dan longevidad», o posiblemente se hiciera porque las madres consideraban que los hijos eran carne que se separaba de sus cuerpos. <span id="more-1810"></span> Hoy en día, esta tradición está ya obsoleta; los padres jóvenes no quieren llamar a sus hijos de una manera extraña. Ahora, los chavales de mi pueblo tienen nombres tan elegantes y peculiares como los de los personajes de las series de televisión de Hong Kong y Taiwán, es decir, de Japón y Corea. Y los muchachos que recibieron los nombres según la vieja tradición han dejado de usarlos, aunque siempre hay excepciones como Chen Er y Chen Mei. El padre de Chen Er y Chen Mei, Chen Bi, fue conmigo a la escuela y más tarde fue mi amigo en la adolescencia. Nos incorporamos en el año 1960 a la Escuela Primaria de Dayanglan. Era una época de hambruna, así que todos los acontecimientos inolvidables que guardo en mi memoria de entonces están vinculados, sin duda, con la comida. Imagino que todavía recordará la famosa historia de que comíamos carbón. Mucha gente estaba convencida de que era un invento burlesco. No obstante, le juro por mi tía que era verdad.<br />
La mina de Longkou contaba con una tonelada del mejor carbón; jamás he visto un carbón tan brillante como ese, capaz de reflejar las caras de quienes se pusieran delante. Recuerdo también que esa fue la única vez que encontré aquellas joyas negras. Wang Jiao, el carretero, transportaba el carbón desde el centro del distrito hacia nuestro pueblo. Era un hombre con la cabeza gigante y un cuello fuerte, y cuando hablaba se le enrojecía la cara porque era tartamudo. Sin embargo, en sus ojos brillaba la luz de la inteligencia. Su hijo Wang Gan y su hija Wang Dan iban conmigo a clase. Son gemelos bivitelinos. Él es alto y fuerte pero ella siempre ha sido muy bajita, o mejor dicho, casi enana. Mucha gente dice que cuando los dos estaban en el cuerpo de su madre, el hermano se apoderó de casi todos los nutrientes y apenas los compartió con su hermana. Por eso, Wang Dan salió diminuta.<br />
Un día, al salir de la escuela, vimos que su padre estaba descargando el carbón del carro. Nos acercamos con mucha curiosidad. Los pedazos de carbón aterrizaron uno por uno en el suelo, mientras que las gotas de sudor de Wang Jiao se deslizaban una por una de su cuello al carbón. Sacó un pañuelo azul para secarse, y justo en ese momento vio a sus hijos mirando, fisgando, husmeando el carro. Entonces les gritó:<br />
—Volved a casa a cortar el césped.<br />
Wang Dan se dio la vuelta y empezó a correr. Si se descuidaba perdería el ritmo y correría desacompasadamente, como si fuera una niña aprendiendo a andar. Wang Gan solo retrocedió un poco, sin inmutarse, porque estaba muy orgulloso del trabajo de su padre. Hoy en día este orgullo es inexistente, incluso para los chicos cuyos padres son pilotos.<br />
El carro, que tenía dos enormes ruedas polvorientas, estaba tirado por un mulo y un caballo de batalla, al que premiaron con un estigma en la grupa por transportar proyectiles durante la guerra. El mulo tenía un temperamento irritable; solía hacer daño a la gente con las patas traseras y a veces mordía, pero las ventajas que tenía eran su fuerza inagotable y su velocidad incomparable. La única persona de nuestro pueblo que podía controlarlo era Wang Jiao. Mucha gente envidiaba su trabajo, pero dejaron de hacerlo porque tenían miedo de ese mulo rabioso. El animal había herido a dos niños con su gran hocico. El primero fue Yuan Sai, hijo de Yuan Lian, y la segunda fue Wang Dan. Un día, el carro estaba atado a la puerta de su casa y esta chica diminuta empezó a jugar delante del cuadrúpedo. De repente, el animal la cogió por la cabeza con su gran hocico y la levantó por los aires.<br />
Wang Jiao era una persona a la que respetábamos y temíamos debido a su altura y a su fuerza. Medía un metro noventa y era tan fuerte como un toro. Era capaz de levantar sin apenas esfuerzo una piedra de molino de cien kilos por encima de la cabeza, gracias a sus musculosos brazos. Supongo que para nosotros lo más horroroso era su inmisericorde látigo. Todavía recuerdo el día en que el loco mulo hirió a Yuan Sai en la cabeza. Wang Jiao engalgó su carro, fijó los pies en el suelo, levantó el látigo y empezó a dar golpes al mulo en la grupa. A cada golpe le seguía una herida sangrienta y le acompañaba un horrible ruido. Al principio, el mulo levantó las patas traseras para defenderse, pero fue en vano. Enseguida agachó la cabeza, se tumbó en el suelo y se quedó ahí temblando. Al final, el padre de Yuan Sai, Yuan Lian, Secretario de una célula del Partido Comunista, cuyo cargo era el más elevado en nuestro pueblo, dijo:<br />
—Señor Wang, no lo mate.<br />
Como Wang Jiao no se atrevía a desobedecer sus palabras, cesó. Por eso, cuando el mulo hirió a Wang Dan, deseábamos ver otro espectáculo parecido al de Yuan Sai, pero en cambio no fue como esperábamos. Tan solo cogió un poco de cal de la montaña que había junto al camino y la echó por encima de la cabeza de su hija. Según dicen, después de llegar a casa no golpeó al mulo sino que le dio un latigazo a su esposa y un puntapié a Wang Dan.<br />
No perdíamos de vista a ese mulo loco y hablábamos sin parar de ese animal esquelético, que tenía los ojos tan hundidos que hasta le hubiera cabido un huevo en cada cuenca. Percibimos una mirada tan desesperada que parecía que se iba a poner a llorar en cualquier momento. No podíamos imaginar que un mulo tan flaco como ese pudiese tener una fuerza tan extraordinaria. Estábamos discutiendo sobre el tema a medida que nos acercábamos al animal cuando Wang Jiao nos vio, dejó de trabajar y nos clavó una mirada espantosa, tanto que no nos atrevimos ni a dar un paso más. Enseguida vació el carbón del carro y lo amontonó delante de la cocina de la escuela. Justo en ese momento, un olor fantástico impregnó nuestros olfatos y todos empezamos a acercarnos a él a la vez. El olor a colofonia quemada, que a veces se parece al de la patata asada, provenía de una pila de carbón, de un carbón reflectante.<br />
Ese día, cuando Wang Jiao se fue de la escuela, no le perseguimos como siempre hacíamos para saltar en su carro, arriesgándonos a ser castigados por su látigo, sino que nos quedamos mirando fijamente al carbón y avanzamos poco a poco hacia él. Vimos al cocinero Wang dirigirse hacia la cocina con una vara sobre los hombros y un cubo pendiendo de cada lado. Su hija Wang Renmei era una de las pocas niñas de nuestro pueblo a la que no le habían puesto el nombre de ninguna parte del cuerpo, y también era la niña de mi clase que más adelante se convertiría en mi esposa. Wang era un señor muy educado y se había encargado de la granja de la comuna hasta que le despidieron por decir unas palabras fuera de tono. Nos miró con sospecha; posiblemente pensaba que íbamos a entrar en la cocina a robar comida, por lo que nos dijo:<br />
—¿Qué coño estáis haciendo aquí? Volved a casa a chuparle las tetas a vuestra madre.<br />
Estas palabras se clavaron en nuestros oídos y después de darle vueltas a lo que nos había dicho llegamos a la conclusión de que no era nada más que un insulto, porque si en aquella época todos éramos niños de siete u ocho años, ¿cómo íbamos a seguir alimentándonos de leche materna? Y aunque hubiésemos querido seguir tomando leche, dado que nuestras madres se estaban muriendo de hambre, ¿cómo iban a ser siquiera capaces de ofrecérnosla? Pero en ese momento nadie le llevó la contraria a Wang. Nos pusimos delante de la pila de carbón, bajamos la cabeza y nos echamos hacia delante, como si fuéramos expertos en geología explorando gemas fascinantes. Olfateamos alrededor, como si fuéramos perros en busca de comida entre escombros, hasta que por fin percibimos ese olor irresistible. Hablando de nuestra búsqueda, el éxito se debió a Chen Bi y a Wang Dan. Fue Chen Bi el primero que cogió un trozo de carbón y se lo acercó a la nariz, que era tan gigante que siempre nos reíamos de ella; frunció el ceño, olfateó el carbón y se quedó allí ensimismado, pensando y pensando. Después de unos minutos, levantó el carbón de repente y lo lanzó contra otro trozo más grande para romperlo. En el instante en que se partió, al ruido le prosiguió un aroma intenso, que se expandió rápidamente entre nosotros. Entonces eligió un trozo y Wang Dan otro. Chen Bi lo probó con la lengua, lo degustó mientras movía los ojos, luego fijó la mirada en nosotros; la niña le imitó, probó el carbón que tenía en la mano y también nos miró. Los dos giraron la cabeza a la vez, se miraron al unísono, rompieron a reír y empezaron su aventura, intentando mordisquear un poquito de carbón con los incisivos, con cuidado, hasta que enseguida le pegaron otro mordisco y luego otro, y así continuaron felizmente. La alegría iluminaba sus caras. El narizón de Chen Bi tenía las mejillas encendidas y estaba cubierto de sudor. La nariz de Wang Dan se había ensuciado por el polvillo del carbón. Nos fascinaba el sonido de los mordiscos pero nos atemorizaba verles devorar el carbón. El niño nos dijo en voz baja:<br />
—¡Venga, hombre, que está delicioso!<br />
La niña nos dijo con su voz aguda:<br />
—Hermanos, comedlo.<br />
Chen Bi cogió otro trozo y empezó a comer más rápido. Entonces le pasó a Wang Dan un pedazo muy grande. Nos tocaba a nosotros probar. Después de verlos a ellos, ya habíamos aprendido a comer carbón, así que lo rompimos y mordisqueamos un poquito para averiguar su sabor. No estaba mal, aunque era un poco áspero. Chen Bi nos señaló un trozo de carbón que tenía una parte amarillenta y brillante, parecía ámbar, y al mismo tiempo nos invitó a probarlo con generosidad:<br />
—Probad este, que tiene sabor a colofonia.<br />
El rector de nuestra escuela, Wu Jinbang, nos había dado la asignatura de Ciencias Naturales y nos enseñó que el carbón era un tipo de yacimiento que surge de la transformación de vegetales enterrados bajo tierra. Sin embargo, no le creíamos ni a él ni al libro de texto, porque no nos convencía que el verde de los vegetales del bosque se pudiera transformar en el color negro del carbón. Siempre habíamos cuestionado lo que nos decía, hasta que en ese momento encontramos la colofonia escondida entre el carbón. Entonces comprobamos que nuestro rector no mentía ni el libro tampoco.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: left;">Continúa&#8230;</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">RANA<br />
Mo Yan<br />
Premio Nobel de Literatura 2012</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/era-una-epoca-de-hambruna-asi-que-todos-los-acontecimientos-inolvidables-que-guardo-en-mi-memoria-de-entonces-estan-vinculados-sin-duda-con-la-comida-imagino-que-todavia-recordara-la-famosa-histor/">En mi pueblo, teníamos la antigua tradición de bautizar a los niños recién nacidos con los nombres de los órganos o de las partes del cuerpo importantes&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/era-una-epoca-de-hambruna-asi-que-todos-los-acontecimientos-inolvidables-que-guardo-en-mi-memoria-de-entonces-estan-vinculados-sin-duda-con-la-comida-imagino-que-todavia-recordara-la-famosa-histor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/pero-las-hay-que-se-suicidan-y-se-entregan-en-seguida-brotan-en-el-marco-y-ahi-mismo-se-tiran/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/pero-las-hay-que-se-suicidan-y-se-entregan-en-seguida-brotan-en-el-marco-y-ahi-mismo-se-tiran/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 20 Apr 2013 13:43:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1786</guid>
		<description><![CDATA[<p>  En la voz de Julio Cortázar.   Aplastamiento de las gotas Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/pero-las-hay-que-se-suicidan-y-se-entregan-en-seguida-brotan-en-el-marco-y-ahi-mismo-se-tiran/">Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/aplastamiento.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1790" alt="aplastamiento" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/aplastamiento.jpg?resize=150%2C150" data-recalc-dims="1" /></a><div class="sc_player_container1"><input type="button" id="btnplay_5199c316ce276" class="myButton_play" onClick="play_mp3('play','5199c316ce276','http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Aplastamiento.mp3');show_hide('play','5199c316ce276');" /><input type="button"  id="btnstop_5199c316ce276" style="display:none" class="myButton_stop" onClick="play_mp3('stop','5199c316ce276','');show_hide('stop','5199c316ce276');" /><div id="sm2-container"><!-- flash movie ends up here --></div></div>   <span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">En la voz de Julio Cortázar.   </span></p>
<p><span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">Aplastamiento de las gotas</span><br />
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.<br />
Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.<br />
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran,<br />
me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.<br />
<span style="color: #888888; font-size: 8pt;"><br />
Texto y audio tomado de http://antologiapoeticamultimedia.blogspot.com/. Muchas gracias!</span></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/pero-las-hay-que-se-suicidan-y-se-entregan-en-seguida-brotan-en-el-marco-y-ahi-mismo-se-tiran/">Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/pero-las-hay-que-se-suicidan-y-se-entregan-en-seguida-brotan-en-el-marco-y-ahi-mismo-se-tiran/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
<enclosure url="http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Aplastamiento.mp3" length="1769472" type="audio/mpeg" />
		</item>
		<item>
		<title>zǝʌ ɐun ǝsɐɹƎ</title>
		<link>http://catadelibros.com/erase-una-vez/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/erase-una-vez/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 20 Apr 2013 00:10:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1684</guid>
		<description><![CDATA[<p> En la voz de Paco Ibañez</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/erase-una-vez/">zǝʌ ɐun ǝsɐɹƎ</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><div class="sc_player_container1"><input type="button" id="btnplay_5199c316d0637" class="myButton_play" onClick="play_mp3('play','5199c316d0637','http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/eraseuna.mp3');show_hide('play','5199c316d0637');" /><input type="button"  id="btnstop_5199c316d0637" style="display:none" class="myButton_stop" onClick="play_mp3('stop','5199c316d0637','');show_hide('stop','5199c316d0637');" /><div id="sm2-container"><!-- flash movie ends up here --></div></div>  <span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">En la voz de Paco Ibañez</span></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/erase-una-vez/">zǝʌ ɐun ǝsɐɹƎ</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/erase-una-vez/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
<enclosure url="http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/eraseuna.mp3" length="840244" type="audio/mpeg" />
		</item>
		<item>
		<title>Estaba enamorado. De ella. Desde hacía mucho tiempo. Pero sólo hacía unas semanas que me había dado cuenta&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/estaba-enamorado-de-ella-desde-hacia-mucho-tiempo-pero-solo-hacia-unas-semanas-que-me-habia-dado-cuenta/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/estaba-enamorado-de-ella-desde-hacia-mucho-tiempo-pero-solo-hacia-unas-semanas-que-me-habia-dado-cuenta/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Apr 2013 12:54:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1671</guid>
		<description><![CDATA[<p>El juego resultaba injusto. Sarita me llamaba de cuando en cuando, casi siempre alrededor de las diez de la noche, justo a la hora en que estaba a punto de dormirme. Cómo estás, me preguntaba; yo le respondía la verdad: jodido. Ante lo cual ella me pedía que no dijera eso: en ella tenía a [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/estaba-enamorado-de-ella-desde-hacia-mucho-tiempo-pero-solo-hacia-unas-semanas-que-me-habia-dado-cuenta/">Estaba enamorado. De ella. Desde hacía mucho tiempo. Pero sólo hacía unas semanas que me había dado cuenta&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">
<a href="http://i1.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/modales1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1784" alt="modales" src="http://i1.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/modales1.jpg?resize=278%2C300" data-recalc-dims="1" /></a>El juego resultaba injusto. Sarita me llamaba de cuando en cuando, casi siempre alrededor de las diez de la noche, justo a la hora en que estaba a punto de dormirme. Cómo estás, me preguntaba; yo le respondía la verdad: jodido. Ante lo cual ella me pedía que no dijera eso: en ella tenía a una amiga de verdad, podía confiar en ella, que contara con ella para cualquier cosa…<br />
Me conmovían sus palabras y le preguntaba a mi vez cómo estaba ella; me respondía que muy sola: ya veía yo que en el amor no le había ido nada bien. ¿Qué, todavía se acordaba del “Greñitas”? Ja, ja, ¿cómo del “Greñitas”? Sí, Sarita: de Joaquín. ¿Todavía se acordaba? No, me juraba que ya no, pero de todos modos se sentía sola. <span id="more-1671"></span><br />
Sarita se las arreglaba entonces para preguntarme, con una naturalidad que después, pensando en aquello, me asombraba, qué me había gustado a mí de ella cuando ella me había gustado: ahí empezaba el juego. Yo tenía la certeza de ya no sentir nada por Sarita, ni siquiera estaba seguro de haber sentido algo aquella vez en que le había confesado que me gustaba –¿no sería más bien la necesidad, la soledad que lo lleva a uno a inventarse cosas? –. De modo que le respondía impasible: en primer lugar me gustaban mucho sus pechos, lo cual ella celebraba con una de aquellas sus carcajadas enormes, ruidosas. En segundo lugar, agregaba, me había atraído su atención conmigo, nuestra mutua confianza…<br />
¿Y qué más?, preguntaba Sarita. Pues… pues… yo pensaba y pensaba y al final agregaba que además me gustaba mucho físicamente. ¿Qué te gusta de mi físico?, preguntaba Sarita; respondía yo que en primer lugar sus pechos, ya se lo había dicho, y también su cabello largo, negro y rizado, sus dientes, sus piernas… en fin, Sarita, muchas cosas. ¿Y qué más te gusta de mí?, insistía Sarita, ante lo cual no me quedaba más remedio que enumerar las ocasiones en que más me había gustado –aquella blusa negra te hace lucir guapísima, aquel pantalón azul se te ve muy bien–, y ella no quedaba satisfecha hasta que yo le confesaba, agotado, que no recordaba cuáles otras cosas me gustaban de ella.<br />
Sarita respondía agradeciéndome, ¡era yo tan lindo!, que no me sintiera mal, las cosas pasaban o dejaban de pasar por algo, y se las arreglaba para convencerme de que yo llevaba hora y media declarándome, y de que ella me estaba rechazando.<br />
Apenas Sarita se despedía, colgaba, me echaba a la cama a llorar y no conseguía conciliar el sueño sino muchas horas después, pensando qué habría hecho mal para no gustarle a Sarita. La sensación de abatimiento me duraba unos días, hasta que conseguía entender que Sarita ya no me gustaba, a decir verdad, ni siquiera sabía si me había gustado de veras en algún momento. Entonces recibía una nueva llamada de Sarita y el juego otra vez empezaba.<br />
A partir de su tercera o cuarta llamada, ignoraba yo con qué clase de artilugios, de piruetas verbales, Sarita se las arreglaba para convencerme de que yo estaba enamorado de ella, de que ella me quería mucho pero como amigo, de que lo sentía mucho pero en el corazón no se mandaba. Empecé a no dormir las noches en que recibía llamada de Sarita.<br />
A pesar de que para la quinta o sexta llamada conocía el juego al dedillo, colaboraba con Sarita por cierta fascinación extraña que ejercían en mí sus palabras. Durante la siguiente llamada, pretendía demostrarme a mí mismo que ahora sí resistiría, que no volvería a participar en el odioso juego, pero de nuevo caía.<br />
La seducción de sus palabras se volvió tan intensa que consiguió  convencerme de que estaba enamorado de ella aun cuando no recibía llamada suya. Pensaba en Sarita, en Sarita, en Sarita. Me atreví a llamarla una mañana, a eso de las diez; le pregunté cómo estaba, qué planes tenía, y la invité a un café. Me dijo que le encantaría ir pero no podía, había hecho cita con unas amigas, pero lo que fuera a decirle en el café podía decírselo ahora mismo, que se lo dijera, ella quería saber qué cosa era. Le solté que estaba enamorado de ella. No era broma ni un juego. Estaba enamorado. De ella. Desde hacía mucho tiempo. Pero sólo hacía unas semanas que me había dado cuenta. Quería que fuera muy sincera conmigo, que por una sola vez me dijera muy en serio: ¿podía aspirar a que fuéramos algo más que amigos?<br />
Con voz calculadamente compungida –pero eso lo supe después–, empezó diciéndome que, como me había repetido tantas veces, ella me quería mucho pero como amigo; la honraba que estuviera enamorado de ella pero, por desgracia, no podía corresponderme. ¿No me había advertido ya que en el corazón no se manda? Debía colgarme porque iba a salir, pero me mandaba un beso, quizá me hablaría una noche de estas.<br />
￼<br />
Días después me enteré, por un amigo en común, que Sarita no había salido con unas amigas la mañana en que le hablé, sino con el “Greñitas”; que había vuelto con él; que la había dejado otra vez a los pocos días. Fue entonces que descubrí el secreto de Sarita, su soledad, su necesidad, el sentido del juego. De todos modos, ¿era justo atizar las soledades ajenas para paliar la propia? ¿Por qué no me había hecho Sarita partícipe del juego en vez de víctima? Esperé hasta recibir una nueva llamada suya.<br />
Ocurrió  apenas dos días después, como a las diez de la noche, según acostumbraba, justo a la hora en que yo esperaba, acostado, con las luces apagadas, que me llamara. ¿Cómo estaba? Muy bien, Sarita, ¿y ella? También. ¿No había nada que quisiera contarme? No, nada, más bien quería que yo le contara una cosita: cuando ella me había gustado, ¿qué me había gustado de ella?<br />
Entre otras cosas, respondí que ya sabía ella cuánto me gustaban sus pechos, que tenía ganas de morder sus pezones que imaginaba grandes y oscuros, que ardía en ansias de andarle por el cuerpo con mi verga, de chupar cada una de sus partes, de abrirle los labios oscuros y metérsela, Sarita, que ahora mismo me la estaba jalando en su honor, que estaba a punto de descargar en su honor, que ya me había venido pensando en ella, sólo en ella…<br />
Sarita se quedó muda del otro lado del teléfono. Luego, sin decir una sola palabra, colgó. Colgué la bocina y solté la risa. Luego me desnudé y me eché a la cama. Y me puse a llorar como una niña.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">El Juego de Sarita<br />
MODALES DE MI PIEL<br />
Javier Munguía</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/estaba-enamorado-de-ella-desde-hacia-mucho-tiempo-pero-solo-hacia-unas-semanas-que-me-habia-dado-cuenta/">Estaba enamorado. De ella. Desde hacía mucho tiempo. Pero sólo hacía unas semanas que me había dado cuenta&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/estaba-enamorado-de-ella-desde-hacia-mucho-tiempo-pero-solo-hacia-unas-semanas-que-me-habia-dado-cuenta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Federico García Lorca</title>
		<link>http://catadelibros.com/federico-garcia-lorca/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/federico-garcia-lorca/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Apr 2013 15:27:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1654</guid>
		<description><![CDATA[<p>  Bodas de Sangre   Muerte de Antoñito el Camborio   Romance Sonámbulo In Memoriam JORGE SILVA VALDIVIESO 11 de febrero 1.921 &#8211; 17 de abril 2012</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/federico-garcia-lorca/">Federico García Lorca</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><div class="sc_player_container1"><input type="button" id="btnplay_5199c316dbbab" class="myButton_play" onClick="play_mp3('play','5199c316dbbab','http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/01-Bodas-de-Sangre.mp3');show_hide('play','5199c316dbbab');" /><input type="button"  id="btnstop_5199c316dbbab" style="display:none" class="myButton_stop" onClick="play_mp3('stop','5199c316dbbab','');show_hide('stop','5199c316dbbab');" /><div id="sm2-container"><!-- flash movie ends up here --></div></div>   <span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">Bodas de Sangre</span></p>
<p><div class="sc_player_container1"><input type="button" id="btnplay_5199c316dbc30" class="myButton_play" onClick="play_mp3('play','5199c316dbc30','http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/05-Muerte-de-Antonito-el-Camborio.mp3');show_hide('play','5199c316dbc30');" /><input type="button"  id="btnstop_5199c316dbc30" style="display:none" class="myButton_stop" onClick="play_mp3('stop','5199c316dbc30','');show_hide('stop','5199c316dbc30');" /><div id="sm2-container"><!-- flash movie ends up here --></div></div>   <span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">Muerte de Antoñito el Camborio</span></p>
<p><div class="sc_player_container1"><input type="button" id="btnplay_5199c316dbca8" class="myButton_play" onClick="play_mp3('play','5199c316dbca8','http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/18-Romance-Sonambulo.mp3');show_hide('play','5199c316dbca8');" /><input type="button"  id="btnstop_5199c316dbca8" style="display:none" class="myButton_stop" onClick="play_mp3('stop','5199c316dbca8','');show_hide('stop','5199c316dbca8');" /><div id="sm2-container"><!-- flash movie ends up here --></div></div>   <span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">Romance Sonámbulo</span></p>
<p><span style="color: #000000; font-size: 8pt;text-align: center;"><br />
In Memoriam JORGE SILVA VALDIVIESO 11 de febrero 1.921 &#8211; 17 de abril 2012</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/federico-garcia-lorca/">Federico García Lorca</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/federico-garcia-lorca/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
<enclosure url="http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/01-Bodas-de-Sangre.mp3" length="3999956" type="audio/mpeg" />
<enclosure url="http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/05-Muerte-de-Antonito-el-Camborio.mp3" length="2759871" type="audio/mpeg" />
<enclosure url="http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/18-Romance-Sonambulo.mp3" length="4475175" type="audio/mpeg" />
		</item>
		<item>
		<title>Todo fue como un vino derramado en la porosa tierra del olvido&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/todo-fue-como-un-vino-derramado-en-la-porosa-tierra-del-olvido/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/todo-fue-como-un-vino-derramado-en-la-porosa-tierra-del-olvido/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 17 Apr 2013 15:07:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1656</guid>
		<description><![CDATA[<p>Miro un retrato: todos están muertos: poetas que adoró mi adolescencia. Ojeo un álbum familiar y pasan trajes y sombras y perfumes muertos. (Desangrados de azul yacen mis sueños). El amigo y la novia ya no existen: la mano de Tomás Vargas Osorio que narraba este mundo, el otro mundo&#8230; la sonrisa de la Prima [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/todo-fue-como-un-vino-derramado-en-la-porosa-tierra-del-olvido/">Todo fue como un vino derramado en la porosa tierra del olvido&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Miro un retrato: todos están muertos:<br />
poetas que adoró mi adolescencia.<br />
Ojeo un álbum familiar y pasan<br />
trajes y sombras y perfumes muertos.<br />
(Desangrados de azul yacen mis sueños).<br />
El amigo y la novia ya no existen:<br />
la mano de Tomás Vargas Osorio<br />
que narraba este mundo, el otro mundo&#8230;<br />
<span id="more-1656"></span>la sonrisa de la Prima Morena<br />
que era como una flor que no termina<br />
desvanecida en alma y en aroma&#8230;<br />
Cae el Diluvio Universal del tiempo.<br />
Como una torre se derrumba todo.<br />
&#8230;&#8221;Las torres que desprecio al aire fueron&#8221;&#8230;<br />
Voy andando entre ruinas y epitafios<br />
por una larga vía de Cipreses<br />
que sombrean suspiros y sepulcros.<br />
Aquí yace mi alma de veinte años<br />
con su rosa de fuego entre los dedos.<br />
Aquí están los escombros de un ensueño.<br />
Aquí yace una tarde conocida.<br />
Y una rosa cortada en una mano<br />
y una mano cortada en una rosa.<br />
Y una cruz de violetas me señala<br />
la tumba de una noche delirante&#8230;<br />
Ojeo el &#8220;Cromos&#8221; de los años treinta:<br />
lánguidas señoritas cuyos pechos<br />
salían del &#8220;Cantar de los Cantares&#8221;,<br />
caballeros que salen del fox-trot,<br />
sonreídos, gardenia en el ojal<br />
(y tú, patinadora, ¿a quién sonríes?).<br />
Y esos rostros morenos o dorados<br />
que amó un niño precoz perdidamente.<br />
Amigos, mis amigos, mis amigos,<br />
compañeros de viaje y no-me-olvides:<br />
Teresa, Alicia, Margarita, Laura,<br />
Rosario, Luz, María, Inés, Elvira&#8230;<br />
con sus pálidas caras asomadas<br />
en las ventanas desaparecidas&#8230;<br />
Panero, Souvirón y Carlos Lara,<br />
Pablo Neruda y Jorge Zalamea,<br />
Jorge Gaitán y Cote y Julio Borda,<br />
Mario Paredes, Mallarino, Alzate&#8230;<br />
frente a sus copas de vino invisible<br />
en sus asientos desaparecidos:<br />
están aquí, no están, pero sí están:<br />
(¡oh margarita gris de los sepulcros!)&#8230;<br />
&#8230; &#8220;Sólo que el tiempo lo ha borrado todo<br />
como una blanca tempestad de arena&#8221;.<br />
El que primero atravesó el océano<br />
volando solo, solo con su arcángel,<br />
y aquel en cuya frente ardía ya<br />
el incendio maldito de Hiroshima,<br />
los guerreros que al aire alzan el brazo<br />
y la palabra libre como un águila<br />
y aviones y estandartes y legiones<br />
pasan cantando, pasan, ya van muertos:<br />
adelante la muerte va a caballo,<br />
en un caballo muerto.<br />
La tierra es un redondo cementerio<br />
y el cielo es una losa funeral.<br />
El Nuncio, el Arzobispo, el Santo Padre<br />
hacia su muerte caminando van:<br />
nadie les grita: ¡detened el paso!<br />
que ya estáis a la orilla: el precipicio<br />
que cae sobre el Reino del Espanto<br />
y en cada paso vais hacia el ayer<br />
y de un momento a otro cae el cielo<br />
hecho trizas sobre vuestras altezas&#8230;<br />
Somos arrendatarios de la muerte.<br />
(A nuestra espalda, sigilosamente<br />
cuando estamos dormidos,<br />
sin avisarnos se urden muchas cosas<br />
como incendios, naufragios y batallas<br />
y terremotos de iracundo puño&#8230;<br />
que de repente borran de este mundo<br />
el rostro del ahora y del ayer,<br />
llámase amor o sangre y ojos negros&#8230;<br />
Y nadie nos había dicho nada.<br />
Alguien sabe el revés de los tapices,<br />
digo, de vuestra vida,<br />
y es el otro, el fantasma quien lo teje&#8230;).<br />
Las niñas de Primera Comunión<br />
de cuyas manos vuela una paloma,<br />
las blancas novias que arden en su hoguera,<br />
días y bailes, reyes destronados<br />
y coronas caídas en el polvo,<br />
la manzana y el cámbulo, el turpial,<br />
el tigre, la venada, los pescados,<br />
el rocío, mi sombra, estas palabras:<br />
¡todo murió mañana! ya está muerto.<br />
El polvo es nuestra cara verdadera.<br />
Los Presidentes y los Generales<br />
asomados al sueño del poder<br />
sobre un río de espadas y banderas<br />
llevados por las manos de los muertos,<br />
el agua, el fuego, el viento, la sortija,<br />
los ojos que ofrecían el infinito<br />
y eran dueños de nada,<br />
los cabellos, las manos que soñaban&#8230;<br />
¡&#8221;fueron sino rocío de los prados&#8221;!<br />
La Dama Azul, las flores, las guitarras,<br />
el vino loco, la rosa secreta,<br />
el dinero como un perro amarillo,<br />
la gloria en su corcel desenfrenado<br />
y la sonrisa que ya es ceniza,<br />
el actor y las reinas de belleza<br />
con su cetro de polvo, el bachiller,<br />
el cura y el doctor recién graduados<br />
que sueñan con la mano en la mejilla:<br />
muertos están, si que también las lágrimas:<br />
Todo fue como un vino derramado<br />
en la porosa tierra del olvido.<br />
Tanto amor, tanto anhelo, tanto fuego:<br />
dime, oh Dios mío, ¿en cuál mar van a dar?<br />
&#8220;¿Los yunques y troqueles de mi alma<br />
trabajan para el polvo y para el viento?&#8221;.<br />
Por el mar, por el aire, por el Llano,<br />
por el día, en la noche, a toda hora,<br />
vienen vivos y muertos, todos muertos<br />
y desembocan en el corazón<br />
donde un instante salen a las flores,<br />
los labios delirantes y las nubes<br />
y siguen tiempo abajo, sangre abajo:<br />
¡somos antepasados de otros muertos!<br />
Todo cae, se esfuma, se despide<br />
y yo mismo me estoy diciendo adiós<br />
y me vuelvo a mirar, me dejo solo,<br />
abandonado en este cementerio.<br />
Allá mi corazón está enterrado<br />
como una hazaña luminosa y pura.<br />
Miro en torno, los ojos entornados:<br />
todos estamos contra el paredón:<br />
sólo esperamos el tiro de gracia:<br />
todos estamos muertos, muertos, muertos:<br />
los de ayer, los de hoy, los de mañana&#8230;<br />
sembrados ya de trigo o de palmeras,<br />
de rosales o simplemente yerba:<br />
nadie nos llora, nadie nos recuerda.<br />
Sobre este poema vuela un cuervo.<br />
Y lo escribe una mano de ceniza.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">EPISTOLA MORTAL<br />
Eduardo Carranza</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/todo-fue-como-un-vino-derramado-en-la-porosa-tierra-del-olvido/">Todo fue como un vino derramado en la porosa tierra del olvido&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/todo-fue-como-un-vino-derramado-en-la-porosa-tierra-del-olvido/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El descubrimiento de los mitos americanos</title>
		<link>http://catadelibros.com/el-descubrimiento-de-los-mitos-americanos/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/el-descubrimiento-de-los-mitos-americanos/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Apr 2013 19:39:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1569</guid>
		<description><![CDATA[<p></p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/el-descubrimiento-de-los-mitos-americanos/">El descubrimiento de los mitos americanos</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/Cv_BtW3Iwbg" height="315" width="420" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/el-descubrimiento-de-los-mitos-americanos/">El descubrimiento de los mitos americanos</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/el-descubrimiento-de-los-mitos-americanos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Carta a una señorita en París&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/carta-a-una-senorita-en-paris/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/carta-a-una-senorita-en-paris/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Apr 2013 14:14:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=1364</guid>
		<description><![CDATA[<p>Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/carta-a-una-senorita-en-paris/">Carta a una señorita en París&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará. <a href="http://i1.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Julio-Cortázar-casa-que-habitó-en-París.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1412" alt="Julio-Cortázar-casa-que-habitó-en-París" src="http://i1.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Julio-Cortázar-casa-que-habitó-en-París.jpg?resize=300%2C200" data-recalc-dims="1" /></a>Me es amargo entrar en un ámbito donde alguien que vive bellamente lo ha dispuesto todo como una reiteración visible de su alma, aquí los libros (de un lado en español, del otro en francés e inglés), allí los almohadones verdes, en este preciso sitio de la mesita el cenicero de cristal que parece el corte de una pompa de jabón, y siempre un perfume, un sonido, un crecer de plantas, una fotografía del amigo muerto, ritual de bandejas con té y tenacillas de azúcar&#8230; Ah, querida Andrée, qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, al orden minucioso que una mujer instaura en su liviana residencia. <span id="more-1364"></span>Cuán culpable tomar una tacita de metal y ponerla al otro extremo de la mesa, ponerla allí simplemente porque uno ha traído sus diccionarios ingleses y es de este lado, al alcance de la mano, donde habrán de estar. Mover esa tacita vale por un horrible rojo inesperado en medio de una modulación de Ozenfant, como si de golpe las cuerdas de todos los contrabajos se rompieran al mismo tiempo con el mismo espantoso chicotazo en el instante más callado de una sinfonía de Mozart. Mover esa tacita altera el juego de relaciones de toda la casa, de cada objeto con otro, de cada momento de su alma con el alma entera de la casa y su habitante lejana. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafio me pase por los ojos como un bando de gorriones. Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural, como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires y me lance a mí a alguna otra casa donde quizá&#8230; Pero no le escribo por eso, esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enterarla; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve. Me mudé el jueves pasado, a las cinco de la tarde, entre niebla y hastío. He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevaban a ninguna parte, que el jueves fue un día lleno de sombras y correas, porque cuando yo veo las correas de las valijas es como si viera sombras, elementos de un látigo que me azota indirectamente, de la manera más sutil y más horrible. Pero hice las maletas, avisé a la mucama que vendría a instalarme, y subí en el ascensor. Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose. Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas. Entre el primero y segundo piso, Andrée, como un anuncio de lo que sería mi vida en su casa, supe que iba a vomitar un conejito. En seguida tuve miedo (¿o era extrañeza? No, miedo de la misma extrañeza, acaso) porque antes de dejar mi casa, sólo dos días antes, había vomitado un conejito y estaba seguro por un mes, por cinco semanas, tal vez seis con un poco de suerte. Mire usted, yo tenía perfectamente resuelto el problema de los conejitos. Sembraba trébol en el balcón de mi otra casa, vomitaba un conejito, lo ponía en el trébol y al cabo de un mes, cuando sospechaba que de un momento a otro&#8230; entonces regalaba el conejo ya crecido a la señora de Molina, que creía en un hobby y se callaba. Ya en otra maceta venía creciendo un trébol tierno y propicio, yo aguardaba sin preocupación la mañana en que la cosquilla de una pelusa subiendo me cerraba la garganta, y el nuevo conejito repetía desde esa hora la vida y las costumbres del anterior. Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir. No era tan terrible vomitar conejitos una vez que se había entrado en el ciclo invariable, en el método. Usted querrá saber por qué todo ese trabajo, por qué todo ese trébol y la señora de Molina. Hubiera sido preferible matar en seguida al conejito y&#8230; Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable&#8230; Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo&#8230; y después tan no uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta. Me decidí, con todo, a matar el conejito apenas naciera. Yo viviría cuatro meses en su casa: cuatro -quizá, con suerte, tres- cucharadas de alcohol en el hocico. (¿Sabe usted que la misericordia permite matar instantáneamente a un conejito dándole a beber una cucharada de alcohol? Su carne sabe luego mejor, dicen, aunque yo&#8230; Tres o cuatro cucharadas de alcohol, luego el cuarto de baño o un piquete sumándose a los desechos.) Al cruzar el tercer piso el conejito se movía en mi mano abierta. Sara esperaba arriba, para ayudarme a entrar las valijas&#8230; ¿Cómo explicarle que un capricho, una tienda de animales? Envolví el conejito en mi pañuelo, lo puse en el bolsillo del sobretodo dejando el sobretodo suelto para no oprimirlo. Apenas se movía. Su menuda conciencia debía estarle revelando hechos importantes: que la vida es un movimiento hacia arriba con un clic final, y que es también un cielo bajo, blanco, envolvente y oliendo a lavanda, en el fondo de un pozo tibio. Sara no vio nada, la fascinaba demasiado el arduo problema de ajustar su sentido del orden a mi valija-ropero, mis papeles y mi displicencia ante sus elaboradas explicaciones donde abunda la expresión «por ejemplo». Apenas pude me encerré en el baño; matarlo ahora. Una fina zona de calor rodeaba el pañuelo, el conejito era blanquísimo y creo que más lindo que los otros. No me miraba, solamente bullía y estaba contento, lo que era el más horrible modo de mirarme. Lo encerré en el botiquín vacío y me volví para desempacar, desorientado pero no infeliz, no culpable, no jabonándome las manos para quitarles una última convulsión. Comprendí que no podía matarlo. Pero esa misma noche vomité un conejito negro. Y dos días después uno blanco. Y a la cuarta noche un conejito gris. Usted ha de amar el bello armario de su dormitorio, con la gran puerta que se abre generosa, las tablas vacías a la espera de mi ropa. Ahora los tengo ahí. Ahí dentro. Verdad que parece imposible; ni Sara lo creería. Porque Sara nada sospecha, y el que no sospeche nada procede de mi horrible tarea, una tarea que se lleva mis días y mis noches en un solo golpe de rastrillo y me va calcinando por dentro y endureciendo como esa estrella de mar que ha puesto usted sobre la bañera y que a cada baño parece llenarle a uno el cuerpo de sal y azotes de sol y grandes rumores de la profundidad. De día duermen. Hay diez. De día duermen. Con la puerta cerrada, el armario es una noche diurna solamente para ellos, allí duermen su noche con sosegada obediencia. Me llevo las llaves del dormitorio al partir a mi empleo. Sara debe creer que desconfío de su honradez y me mira dubitativa, se le ve todas las mañanas que está por decirme algo, pero al final se calla y yo estoy tan contento. (Cuando arregla el dormitorio, de nueve a diez, hago ruido en el salón, pongo un disco de Benny Carter que ocupa toda la atmósfera, y como Sara es también amiga de saetas y pasodobles, el armario parece silencioso y acaso lo esté, porque para los conejitos transcurre ya la noche y el descanso.) Su día principia a esa hora que sigue a la cena, cuando Sara se lleva la bandeja con un menudo tintinear de tenacillas de azúcar, me desea buenas noches -sí, me las desea, Andrée, lo más amargo es que me desea las buenas noches- y se encierra en su cuarto y de pronto estoy yo solo, solo con el armario condenado, solo con mi deber y mi tristeza. Los dejo salir, lanzarse ágiles al asalto del salón, oliendo vivaces el trébol que ocultaban mis bolsillos y ahora hace en la alfombra efímeras puntillas que ellos alteran, remueven, acaban en un momento. Comen bien, callados y correctos, hasta ese instante nada tengo que decir, los miro solamente desde el sofá, con un libro inútil en la mano -yo que quería leerme todos sus Giraudoux, Andrée, y la historia argentina de López que tiene usted en el anaquel más bajo-; y se comen el trébol. Son diez. Casi todos blancos. Alzan la tibia cabeza hacia las lámparas del salón, los tres soles inmóviles de su día, ellos que aman la luz porque su noche no tiene luna ni estrellas ni faroles. Miran su triple sol y están contentos. Así es que saltan por la alfombra, a las sillas, diez manchas livianas se trasladan como una moviente constelación de una parte a otra, mientras yo quisiera verlos quietos, verlos a mis pies y quietos -un poco el sueño de todo dios, Andrée, el sueño nunca cumplido de los dioses-, no así insinuándose detrás del retrato de Miguel de Unamuno, en torno al jarrón verde claro, por la negra cavidad del escritorio, siempre menos de diez, siempre seis u ocho y yo preguntándome dónde andarán los dos que faltan, y si Sara se levantara por cualquier cosa, y la presidencia de Rivadavia que yo quería leer en la historia de López. No sé cómo resisto, Andrée. Usted recuerda que vine a descansar a su casa. No es culpa mía si de cuando en cuando vomito un conejito, si esta mudanza me alteró también por dentro -no es nominalismo, no es magia, solamente que las cosas no se pueden variar así de pronto, a veces las cosas viran brutalmente y cuando usted esperaba la bofetada a la derecha-. Así, Andrée, o de otro modo, pero siempre así. Le escribo de noche. Son las tres de la tarde, pero le escribo en la noche de ellos. De día duermen ¡Qué alivio esta oficina cubierta de gritos, órdenes, máquinas Royal, vicepresidentes y mimeógrafos! Qué alivio, qué paz, qué horror, Andrée! Ahora me llaman por teléfono, son los amigos que se inquietan por mis noches recoletas, es Luis que me invita a caminar o Jorge que me guarda un concierto. Casi no me atrevo a decirles que no, invento prolongadas e ineficaces historias de mala salud, de traducciones atrasadas, de evasión Y cuando regreso y subo en el ascensor ese tramo, entre el primero y segundo piso me formulo noche a noche irremediablemente la vana esperanza de que no sea verdad. Hago lo que puedo para que no destrocen sus cosas. Han roído un poco los libros del anaquel más bajo, usted los encontrará disimulados para que Sara no se dé cuenta. ¿Quería usted mucho su lámpara con el vientre de porcelana lleno de mariposas y caballeros antiguos? El trizado apenas se advierte, toda la noche trabajé con un cemento especial que me vendieron en una casa inglesa -usted sabe que las casas inglesas tienen los mejores cementos- y ahora me quedo al lado para que ninguno la alcance otra vez con las patas (es casi hermoso ver cómo les gusta pararse, nostalgia de lo humano distante, quizá imitación de su dios ambulando y mirándolos hosco; además usted habrá advertido -en su infancia, quizá- que se puede dejar a un conejito en penitencia contra la pared, parado, las patitas apoyadas y muy quieto horas y horas). A las cinco de la mañana (he dormido un poco, tirado en el sofá verde y despertándome a cada carrera afelpada, a cada tintineo) los pongo en el armario y hago la limpieza. Por eso Sara encuentra todo bien aunque a veces le he visto algún asombro contenido, un quedarse mirando un objeto, una leve decoloración en la alfombra y de nuevo el deseo de preguntarme algo, pero yo silbando las variaciones sinfónicas de Franck, de manera que nones. Para qué contarle, Andrée, las minucias desventuradas de ese amanecer sordo y vegetal, en que camino entredormido levantando cabos de trébol, hojas sueltas, pelusas blancas, dándome contra los muebles, loco de sueño, y mi Gide que se atrasa, Troyat que no he traducido, y mis respuestas a una señora lejana que estará preguntándose ya si&#8230; para qué seguir todo esto, para qué seguir esta carta que escribo entre teléfonos y entrevistas. Andrée, querida Andrée, mi consuelo es que son diez y ya no más. Hace quince días contuve en la palma de la mano un último conejito, después nada, solamente los diez conmigo, su diurna noche y creciendo, ya feos y naciéndoles el pelo largo, ya adolescentes y llenos de urgencias y caprichos, saltando sobre el busto de Antinoo (¿es Antinoo, verdad, ese muchacho que mira ciegamente?) o perdiéndose en el living, donde sus movimientos crean ruidos resonantes, tanto que de allí debo echarlos por miedo a que los oiga Sara y se me aparezca horripilada, tal vez en camisón -porque Sara ha de ser así, con camisón- y entonces&#8230; Solamente diez, piense usted esa pequeña alegría que tengo en medio de todo, la creciente calma con que franqueo de vuelta los rígidos cielos del primero y el segundo piso. Interrumpí esta carta porque debía asistir a una tarea de comisiones. La continúo aquí en su casa, Andrée, bajo una sorda grisalla de amanecer. ¿Es de veras el día siguiente, Andrée? Un trozo en blanco de la página será para usted el intervalo, apenas el puente que une mi letra de ayer a mi letra de hoy. Decirle que en ese intervalo todo se ha roto, donde mira usted el puente fácil oigo yo quebrarse la cintura furiosa del agua, para mí este lado del papel, este lado de mi carta no continúa la calma con que venía yo escribiéndole cuando la dejé para asistir a una tarea de comisiones. En su cúbica noche sin tristeza duermen once conejitos; acaso ahora mismo, pero no, no ahora. En el ascensor, luego, o al entrar; ya no importa dónde, si el cuándo es ahora, si puede ser en cualquier ahora de los que me quedan. Basta ya, he escrito esto porque me importa probarle que no fui tan culpable en el destrozo insalvable de su casa. Dejaré esta carta esperándola, sería sórdido que el correo se la entregara alguna clara mañana de París. Anoche di vuelta los libros del segundo estante, alcanzaban ya a ellos, parándose o saltando, royeron los lomos para afilarse los dientes -no por hambre, tienen todo el trébol que les compro y almaceno en los cajones del escritorio. Rompieron las cortinas, las telas de los sillones, el borde del autorretrato de Augusto Torres, llenaron de pelos la alfombra y también gritaron, estuvieron en círculo bajo la luz de la lámpara, en círculo y como adorándome, y de pronto gritaban, gritaban como yo no creo que griten los conejos. He querido en vano sacar los pelos que estropean la alfombra, alisar el borde de la tela roída, encerrarlos de nuevo en el armario. El día sube, tal vez Sara se levante pronto. Es casi extraño que no me importe verlos brincar en busca de juguetes. No tuve tanta culpa, usted verá cuando llegue que muchos de los destrozos están bien reparados con el cemento que compré en una casa inglesa, yo hice lo que pude para evitarle un enojo&#8230; En cuanto a mí, del diez al once hay como un hueco insuperable. Usted ve: diez estaba bien, con un armario, trébol y esperanza, cuántas cosas pueden construirse. No ya con once, porque decir once es seguramente doce, Andrée, doce que serán trece. Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: left;">Texto completo.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;">Carta a una señorita en París<br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;">JULIO CORTAZAR</span></span></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/carta-a-una-senorita-en-paris/">Carta a una señorita en París&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/carta-a-una-senorita-en-paris/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un imbécil, pensaba su mujer, un ególatra incapaz de preocuparse por nadie que no fuese él mismo&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/la-vida-despues/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/la-vida-despues/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 29 Sep 2012 17:18:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Marta Rivera de la Cruz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=960</guid>
		<description><![CDATA[<p>El vestido era horrible. Victoria se movió sin ganas delante del espejo intentando encontrarse favorecida con aquella especie de saco que parecía cortado por alguien que abominaba del sexo femenino y quería cobrarse la venganza en forma de trajecito espantoso.  Era de algodón, o al menos eso ponía la etiqueta, pero a Victoria empezaba a [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-vida-despues/">Un imbécil, pensaba su mujer, un ególatra incapaz de preocuparse por nadie que no fuese él mismo&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;"><a href="http://i2.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/09/MartaRivera.gif"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1837" alt="MartaRivera" src="http://i2.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/09/MartaRivera.gif?resize=150%2C150" data-recalc-dims="1" /></a>El vestido era horrible. Victoria se movió sin ganas delante del espejo intentando encontrarse favorecida con aquella especie de saco que parecía cortado por alguien que abominaba del sexo femenino y quería cobrarse la venganza en forma de trajecito espantoso. <span id="more-960"></span></p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; text-align: justify; color: #373737;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Era de algodón, o al menos eso ponía la etiqueta, pero a Victoria empezaba a picarle como si estuviese hecho de arpillera. Tenía un recatadísimo escote en pico de solterona vocacional – una especie de quiero y no puedo -  y el largo anodino que aprobaría la superiora de un colegio de monjas de hace cincuenta años: seis dedos por debajo de la rodilla. Las mangas llegaban casi hasta el codo, en un intento fallido de afrancesar el conjunto, y el talle alto acaba de rematar el efecto perverso.  El vestido – que, decididamente, picaba más de lo tolerable – era un verdadero antídoto contra la lujuria.<br />
Junto a Victoria, con una sonrisa profesional, la dependienta intentaba ver la botella medio llena.<br />
-Es su talla. No hay que hacerle ni un arreglo…<br />
No, claro que no. Aquel vestido horrible se ajustaba a su cuerpo como lo hubiese hecho un guante lleno de agujeros y de mugre a la mano de la reina de Inglaterra. La vendedora – que era tan consciente de la fealdad de la prenda como la propia Victoria – se justificaba por no poder enseñarle nada más.<br />
-En negro es lo único que nos queda… en verano… bueno, ya sabe, no suelen enviar gran cosa en colores oscuros. A principio de temporada hubiésemos podido encontrar algo, pero a estas alturas…<br />
Victoria la dejó hablar frunciendo el ceño y sin apartar los ojos de su propia silueta – una talla 38,  que cualquiera consideraría dignísima teniendo en cuenta que acababa de cumplir los 46 – embutida a la fuerza en aquel engendro que se le antojaba más y más espantoso.<br />
- ¿Está segura de que no quiere ver algún modelo en otro tono? En la 38 nos quedan dos que son  preciosos. Cualquiera le sentará muy bien. Este es original, pero un poco…  no sé…<br />
“¿Feo? ¿Ridículo?”<br />
Ni siquiera la esperanza de una comisión por la venta animaba a aquella buena chica  a  endosarle  semejante  adefesio.  Victoria  movió  la  cabeza  como  quien  se  ha resignado a lo inevitable.<br />
-Me temo que lo necesito en negro.<br />
Eso era lo malo, que no se trataba tanto de elegir un vestido sino de encontrar algo de ese maldito color que en verano parece no existir. Habría sido más fácil en invierno, claro, cuando las tiendas se atiborran de los archifamosos “petites robes noire”  y en el peor  de  los  casos  uno  puede  apañarse  con  un  jersey  de  cuello  vuelto  y  una  falda cualquiera. Victoria recordó con disgusto las dos prendas que había dejado en su armario a siete horas de avión: un vestido de seda plisada, y un sastre de corte lápiz, elegante y sobrio, en negro los dos. Cualquiera hubiese servido para la ocasión. Pero hacer una maleta en estado de shock no es demasiado fácil, y menos cuando se tiene el tiempo justo para salir hacia el aeropuerto a tomar un avión donde, por cierto, sólo quedan libres dos milagrosas y carísimas plazas. No quiso ni saber lo que habían costado, como tampoco ahora quería recordar qué demonios había metido exactamente en su maleta de piel. Sólo estaba segura de que los dos vestidos que hubiera podido ponerse estaban a buen recaudo en su apartamento de Manhattan.<br />
Fue entonces cuando se dio cuenta de que había dejado funcionando el aire acondicionado.  Quizá  Herder  se  hubiese  acordado  de  apagarlo,  pero  él  no  solía preocuparse de esas cosas. Si no tomaba cartas en el asunto, a su regreso iba a encontrar su bonito piso convertido en una hielera, amén de una estratosférica factura de luz. Suspiró antes de mirar a la vendedora con aire de súplica.<br />
-¿Me permite un momento? Tengo que hacer una llamada.<br />
-Desde luego.<br />
Aquella chica tan agradable  se alejó unos metros, convencida de que estaba buscando una especie de moratoria para decidirse acerca de aquel vestido horrendo cuya sisa le estaba provocando un sarpullido. Se rascó con disimulo mientras buscaba el móvil en el bolso.<br />
-Mmmm… Hi…<br />
La voz pastosa de Herder indicaba que dormía. Presumía de no sufrir los efectos del jet lag, pero cuando llegaban de viaje siempre necesitaba echarse durante diez horas para ponerse a tono con el nuevo horario. Si eso no es jet lag que venga Dios y lo vea, pensó Victoria…<br />
-¿Vicky? ¿Eres tú?<br />
- Sí. Oye, siento despertarte, pero creo que nos hemos dejado encendido el aire acondicionado. Habría que llamar al portero para que subiese a apagarlo.<br />
Hubo unos segundos de silencio. Herder debía estar intentando regresar al planeta tierra desde el feliz mundo de los sueños.<br />
-No te preocupes. Estoy seguro de que lo desconecté al salir.<br />
Milagro, milagro. Herder asumiendo un compromiso doméstico. Deberían apuntar la fecha para conmemorarla anualmente. Y hacer camisetas y gorras alusivas al acontecimiento.<br />
-¿Dónde demonios estás?<br />
-En una tienda. Necesitaba un vestido.<br />
-¿Un vestido? ¿Ahora? Vicky, por Dios… Hemos aterrizado de madrugada ¿y tú te vas de compras a las… a las diez menos cuarto de la mañana?<br />
Victoria tragó saliva. Sin saber por qué, aquella voz desabrida había multiplicado por mil el cansancio y la tristeza infinita que había acumulado durante las últimas quince horas.<br />
-Necesito un vestido negro – dijo, y colgó.<br />
Luego, sin saber muy bien por qué, se sentó en una butaca  que había en el probador. El espejo le devolvió su imagen desmadejada, tan poco atractiva gracias a las circunstancias, el agotamiento…. y, por supuesto, al vestido espeluznante que llevaba puesto. Miró la etiqueta: costaba trescientos euros. Se le escapó un silbido adolescente. Trescientos euros… casi cuatrocientos dólares en un trapo feísimo que sólo iba a ponerse una vez. A Jan le daría un ataque si supiese que  había gastando ese dineral en una prenda que ni siquiera le gustaba.<br />
Jan…<br />
La falta de sueño, la diferencia horaria, la tristeza, la soledad, el cansancio y el desaliento se le vinieron encima como un alud. Se sintió arrastrada hacia la tierra prometida de las lágrimas y dejó de oponer resistencia. Apoyó la cabeza entre las manos y se echó a llorar.<br />
¿Qué diría Jan si la viese en ese estado, sollozando a solas en una butaca de terciopelo color melocotón dentro del probador de la única tienda de la calle de Serrano que estaba abierta a las nueve y media de la mañana en un sábado del mes de agosto?<br />
Probablemente le diría “ya era hora, chica”. Porque aquel era un llanto que había estado aplazando sin necesidad. No había llorado al hablar con Marga, ni al colgar el teléfono, ni había llorado al hacer la maleta en un estado cercano a la catatonia, ni mientras viajaban en un taxi hacia el aeropuerto, ni durante las siete horas de viaje en avión, que invirtió en ver dos películas y seis episodios de “Frasier” en la pantalla privada de su asiento de business mientras comía compulsivamente aperitivos japoneses, ni al aterrizar en Madrid después de tres años de ausencia.<br />
Sí, chica, ya era hora de que te concedieses un respiro. Llora todo lo que te dé la gana.<br />
-Oh, perdóneme… no sabía…<br />
La dependienta había entrado en el probador sujetando tres perchas de las que pendían otros tantos vestidos. Victoria los miró a través de las lágrimas. El primero era precioso y tenía un suave color café con leche. Un tono que siempre le había sentado bien.<br />
-Le he traído estos otros… pensé que ya habría acabado de hablar –  colocó las prendas en los ganchos de las paredes y la miró con una expresión desolada – lo siento mucho, no debería haber entrado sin pedir permiso.<br />
-No se preocupe, es culpa mía<br />
-Tenga, coja uno… &#8211; la chica le tendió una caja de kleenex que había sobre la mesita. Victoria pensó que había visto pañuelos de papel en las consultas de los psiquiatras, pero nunca en una tienda de ropa.<br />
-¿Les pasa a menudo? Que las clientas se echen a llorar, quiero decir…como están tan bien preparados…<br />
- ¿Qué?  Ah,  no…  es  por  el  maquillaje…  para  proteger  las  prendas&#8230; Algunas señoras se pintan como puertas y tienen muy poco cuidado al ponerse y quitase la ropa, así que usamos esto.<br />
Agitó la caja en un gesto infantil. Qué agradable resultaba aquella dependienta. Era muy joven, casi una adolescente. Victoria pensó que no era una buena idea tener a una chica de esa edad en una tienda de señoras. A partir de los treinta y cinco, el ver unas piernas perfectamente torneadas, una cintura estrecha y un cutis luminoso y libre de arrugas produce cierto desánimo. Se preguntó cuántas clientas se habrían marchado de la tienda  sin  comprar  sintiéndose  difusamente  insultadas  por  la  juventud  de  aquella muchacha tan servicial y tan amable.<br />
- Quiero que vea estos, por si decide cambiar de opinión. &#8211; ladeó la cabeza –. Son muy bonitos, y tienen buen descuento.<br />
Victoria echó una mirada a aquellos trajes. Eran preciosos, en efecto. El de color café  con  leche  marcaba  ciento  ochenta  euros.  La  muchacha  le  dirigió  una  sonrisa cómplice cuando vio que miraba la etiqueta.<br />
-Costaba quinientos a principio de temporada. Lino cien por cien. Es el único que queda. ¿Por qué no se lo prueba?<br />
Sí, eso ¿por qué no? Victoria se dio cuenta de que la llantina le había inyectado una pequeña dosis de ánimo, así que se despojó encantada del colgajo negro y se puso el otro vestido que parecía hecho para ella.<br />
-Es como si lo hubiesen cosido encima de usted. Fíjese en los hombros. Y en la cintura. El negro le ajustaba bien, pero este es mucho más elegante… y más barato.<br />
El vestido negro esperaba, como desmayado, encima de la butaca de terciopelo. Victoria le dirigió una última mirada de desprecio.  Trescientos euros por esa basura. Jan la maldeciría eternamente si se gastaba tanto dinero en semejante birria. A Jan le hubiese encantado el otro vestido. Un vestido que le sentaba bien, un vestido bonito que la hacía parecer más delgada y resaltaba el bronceado de su piel. Y pensar que había estado a punto de llevarse aquel despojo que parecía hecho con los restos de un saco, a juzgar por cómo rascaba…<br />
-  Me lo quedo. Y búsqueme unos zapatos que le vayan bien. En el 39, por favor.<br />
- ¿Herder?<br />
- ¿Se puede saber dónde estabas? Te he llamado veinte veces.<br />
- Ya te lo dije, haciendo unas compras.<br />
Herder se puso de pie y meneó la cabeza con un ademán paciente que hubiese envidiado el mismísimo santo Job, como diciendo “he aquí a la loca de mi mujer, que se escapa de la cama para ir de tiendas”. En ausencia de Victoria había pedido el desayuno y sobre la bandeja descansaban los restos del festín de bollos, huevos revueltos y pan con mantequilla. Al ver las sobras descubrió que estaba hambrienta, y picoteó con cierta avidez las migas del cruasán y las cortezas de las tostadas. Quiso servirse un café, pero la jarra estaba vacía.<br />
- Si quieres pedimos algo más.<br />
- Déjalo, no vamos muy bien de tiempo. ¿Todavía no te has duchado? No puedo creer que…<br />
Pero Herder cortó en seco los consiguientes reproches sobre su pachorra.<br />
- Vicky, no empieces. Te largaste sin decir nada, luego me colgaste el teléfono y lo apagaste, así que llevo un buen rato preguntándome donde diantres está mi mujer. Incluso pensé que te había pasado algo.<br />
- Por favor… ¿qué iba a pasarme? Estamos en el centro de Madrid, no en un suburbio de Caracas.<br />
- Ya. Bueno, a ver ¿qué has comprado?<br />
- Unos zapatos y un vestido.<br />
- Negro…<br />
- No. Marrón.<br />
Sacó el vestido y lo extendió en la cama deshecha. Herder miró la prenda y luego la miró a ella de arriba abajo, como si no pudiese dar crédito: se había lanzado a la calle después de un agotador viaje porque necesitaba imperiosamente un vestido negro, y ahora volvía con algo que no era ni remotamente parecido a lo que había ido a buscar. Victoria se preparó para el contraataque, pero Herder también estaba cansado y, en el fondo, le daba exactamente igual el color de la ropa de su mujer.<br />
- Voy a darme una ducha.</span></p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; text-align: justify; color: #373737;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;"><br />
Herder… llevaban casados cinco años, y Victoria empezaba a reconocer ante sí misma que le habían sobrado por lo menos los dos últimos. Herder Van Halen, profesor de Lengua y Literatura Hispánica en la muy prestigiosa universidad de Columbia. Políglota, gran docente, investigador destacado. Un tipo estupendo, a decir de los que le conocían. Un imbécil, pensaba su mujer, un ególatra con mayúsculas incapaz de preocuparse por nadie que no fuese él mismo. Un memo integral que la ignoraba y hasta la despreciaba, o al menos eso había llegado a creer en los últimos tiempos… bueno, tal vez exageraba en lo del desprecio, pero, sea como fuere, el querido Herder había demostrado con creces que era un completo cretino lleno de manías, de prejuicios y de ideas absurdas. Alguien demasiado centrado en mirarse el ombligo como para dedicar siquiera unos segundos a ponerse en el pellejo de otros, no digamos ya en el de su mujer. Un superficial, un cínico de libro, que además de tener una elevadísima opinión de su persona, consideraba que el resto de la humanidad no estaba en absoluto a su altura, lo cual se traducía en una perenne actitud suficiente que sacaba de quicio a quienes la detectaban, que dicho sea de paso eran muy pocos.<br />
Casi todo el mundo consideraba al profesor Van Halen como un milagro de la naturaleza, una prodigiosa conjunción de virtudes intelectuales y físicas, un crisol de bondad, inteligencia, belleza y talento. Pero, bajo esa gruesa capa de felices atributos, Herder era un tipo muy difícil de soportar. Lo malo- o tal vez lo bueno &#8211; era que casi nadie se daba cuenta.<br />
No siempre había sido así, se repetía Victoria, aunque cada vez con menos convicción. Cuando empezó el desencanto – es decir, cuando empezó a entender cómo era en realidad el hombre del que se había enamorado y con quien se había casado – le gustaba recordar que había habido una época en la que Herder Van Halen parecía una persona divertida, alegre, afectuosa y entregada. Al ir descubriendo al hombre malencarado, egoísta e impaciente que era en realidad su marido, intentó definir en qué momento había empezado a gestarse aquella amarga metamorfosis – la mariposa convertida en oruga &#8211; , o quien había lanzado la maldición capaz de convertir en sapo al príncipe encantador. Intentó culpar al entorno de Herder, a su insoportable familia de Nueva Inglaterra, a los compañeros de trabajo en la universidad, incluso a su legión de amigos – una cohorte de aduladores que parecían estar en el mundo con el propósito de besar por donde pisaba Herder y, básicamente, para lamerle el culo a todas horas – y al final tuvo que rendirse a la evidencia: Herder Van Halen había sido siempre la misma persona arrogante y vanidosa que ahora se le antojaba insufrible. Lo que pasa es que &#8211; por alguna misteriosa razón que no lograba comprender &#8211; se había enamorado de él. Y desde tiempo inmemorial se sabe que el amor es capaz de cubrir con una pátina de virtudes imaginarias cada uno de los defectos del otro.<br />
Lo que le había ocurrido no era nada original, desde luego: el mundo estaba lleno de personas que se habían casado con alguien que era en realidad una especie de amable monstruo de Frankenstein hecho de cosas buenas tomadas de aquí y de allá. Lo malo es que aquella criatura era parte de un hechizo con fecha de caducidad: la misma que tiene la pasión en estado puro o la soberana estupidez del amor verdadero. Luego, el personaje se desmorona y queda sólo un bicho sin alma. El moderno Prometeo encantado de hacer trizas un cuento de hadas que había surgido en la cabeza de alguien desesperado por encontrar al príncipe azul o a la princesa dormida. Pero, aunque Victoria se consolaba pensando que a otros les había pasado antes que a ella, cuando se despertaba por las mañanas y veía a su lado a Herder Van Halen se detestaba a sí misma por haber caído en la trampa perversa del romanticismo. No es que el tipo adorable y tierno con el que se había casado se hubiese transmutado en un imbécil. Es que, simplemente, aquel hombre maravilloso no había existido nunca fuera de su cabeza flechada por un repelente angelito. Casi seis años después de la boda, Victoria, que se creía inmune a los cantos de sirena y presumía de ser capaz de detectar de un vistazo a los lobos con piel de cordero, tenía que reconocer que Herder van Halen se la había dado con queso.<br />
Los problemas no empezaron enseguida, aunque Victoria era incapaz de trazar un punto en el mapa vital de ambos para indicar el lugar o el momento en que las cosas empezaron a torcerse. Quizá las primeras señales de alarma llegaron de la mano del sexo: la frecuencia de sus relaciones de cama empezó a disminuir de manera alarmante sin ninguna razón objetiva, y casi al mismo tiempo la calidad de aquellos encuentros empezó a dejar también mucho que desear. Como centenares de personas antes que ella, Victoria creo para sí misma media docena de buenas excusas para justificar lo evidente: que sus relaciones sexuales habían entrado en barrena. Al principio se consolaba pensando que de pronto el sexo no era bueno, pero tampoco era malo, y un bien día se encontró pensando que no era malo, pero tampoco era bueno. Fue también entonces cuando empezó a molestarle que Herder se retrasase a las horas de las comidas, que descuartizase el periódico para leerlo por secciones, que fuese capaz de hablar durante una hora de la reunión del claustro pero no disimulase su aburrimiento cuando pretendía comentar con él un artículo que estaba escribiendo, que pretendiese hacerla culpable de todos los pequeños desastres domésticos que se abatían sobre el apartamento – desde la baja del portero a las bombillas fundidas – o sus tendencias manirrotas. Oh, sí, al principio de su relación había confundido con generosidad chispeante esa afición de Herder por pagar las cuentas del restaurante, invitar a rondas en el bar del club a todos los gorrones que lo saludaban y enviar regalos a diestro y siniestro. Con el paso del tiempo, se daba cuenta de que lo que había considerado una costumbre apreciable era otra de las estrategias de Herder para subrayar también su superioridad material: soy rico, chicos, y puedo ocuparme de vuestros gastos. Si años atrás la propia Victoria sonreía satisfecha cuando Herder se hacía cargo de la factura del almuerzo de un grupo de seis desconocidos, ahora le entraban ganas de estrangular a su marido cada vez que agasajaba a personas que, con toda seguridad, sólo esperaban a que se diese la vuelta para criticarlo por su gesto dispendioso. Cuando el profesor Van Halen enviaba un ramo de flores de trescientos dólares a la anfitriona de una cena, Victoria ya no pensaba que se había casado con un perfecto caballero, sino con un gilipollas ostentoso con maneras de jeque árabe.<br />
Bien es verdad que nadie la obligaba a seguir con Herder. Era mayorcita para tomar sus propias decisiones, no tenían hijos y su escasísima familia no ejercía ninguna influencia sobre ella, por no decir que les importaba muy poco lo que Victoria hiciera o dejara de hacer. Así pues, no podía achacar su situación de mujer desencantada a las presiones del entorno o el chantaje sentimental de terceros. El problema era que, aunque lo llevaba bien escondido bajo una perfecta capa de seguridad en sí misma y de ansias de independencia, en los últimos años Victoria había acabado por desarrollar un miedo cerval a la soledad y necesitaba de la presencia de una pareja para sentir que su vida estaba completa. Se avergonzaba de esa necesidad como otros se avergüenzan de contraer una gonorrea: aquel sentimiento era tan poco coherente con el resto de su forma de pensar, con su modo de vida, que le resultaba bochornosamente absurdo, incluso patético: en pleno siglo XXI, una mujer aún atractiva, económicamente independiente, que había bruñido a conciencia su propio brillo social y profesional, aterrada ante la idea de un divorcio… era demasiado estúpido para comentarlo con nadie, y ella, por supuesto, no lo había hecho. Ni siquiera lo había hablado con Jan.<br />
Él había sido el único de sus amigos a quien Herder no había logrado engatusar.<br />
Lo conoció tres meses antes de la boda, cuando Victoria organizó unas pequeñas vacaciones en España para presentar a los suyos al hombre con el que iba a casarse, aunque luego se dijo que la idea de reunir a su prometido y a sus amigos en una aparatosa fiesta en una terraza de Madrid – un remedo de las ridículas celebraciones de compromiso que organizaban las familias pudientes de la costa Este – había sido completamente inapropiada. Había demasiada gente, demasiado ruido, demasiado alcohol, demasiada música y demasiada expectación por conocer al futuro marido de la escurridiza Victoria, que había esperado a llegar a la frontera de los cuarenta para dar el sí quiero. Cuando vio juntas a todas aquellas personas – muchas de los cuales, dicho sea de paso, ni siquiera eran verdaderos amigos – ,cuando empezaron a asediar a Herder para presentarse y hacerle contar, una y otra vez, cómo la había conocido, cuando comprobó que muchos de los invitados cuchicheaban con falso disimulo seguramente preguntándose cómo demonios había conseguido Victoria conquistar a un atractivo e inteligente millonario americano, se dio cuenta de que hubiese sido mucho mejor organizar una cena íntima con Herder y las tres o cuatro personas que la querían de veras… o, quizá, solamente con Herder y Jan. Porque, en el fondo, Jan era el único al que de verdad quería presentar a su prometido. Prometido… Cielos, qué rematadamente cursi sonaba aquello… pero cuando uno ya casi peina canas, decir novio sonaba igualmente ridículo.<br />
- Así que Herder van Halen…Tiene nombre de fiordo noruego –<br />
Jan se acercó en cuanto la vio sola por primera vez en toda la noche, tras sufrir los envites de amigas y antiguas compañeras que la felicitaban efusivamente por la pieza cobrada.<br />
- ¿Noruego? No, señor listillo. Su familia proviene de Holanda.<br />
- Peor me lo pones. ¿Qué pasa, que teniendo ese apellido no podían facilitarle las cosas llamándole Troy, o John, o Michael? Herder van Halen… ¡por todos los santos, si parece un personaje de Edith Wharton!<br />
- No seas repelente…<br />
- No lo soy. Sólo tengo olfato para los malos nombres, y este se lleva la palma. El único más absurdo que recuerdo era el de aquella chica de mi instituto que se llamaba Marta Martos Martínez, la pobre. A ver, enséñame el anillo.<br />
Con un mohín de hastío, alargó la mano sin ningún entusiasmo para que Jan pudiese admirar cómodamente la sortija de Tiffany´s montada en oro blanco. Victoria se había sentido un poco incómoda al ver aquel diamante desproporcionadamente grande &#8211; no le interesaban las joyas y, desde luego, no esperaba un anillo de compromiso digno de una princesa rusa &#8211; y su desconcierto creció al saber que lo había comprado la madre de Herder. Entonces recordó que su casi marido ya había estado casado antes, y seguramente su primera esposa habría recibido un regalo parecido. Es posible que Eunice Van Halen no quisiese que su futura nuera se sintiese víctima de agravios comparativos… o tal vez era una costumbre de familia abrumar a la novia con regalos caros para que supiese qué significaba ingresar en la aristocrática tribu de los Van Halen de Holanda. El caso es que allí estaba ella, exhibiendo un diamante de dos kilates y medio en el dedo anular de su mano derecha.<br />
- Parece una pista de patinaje. – Jan la miró y frunció el ceño &#8211; Pensé que no te gustaban las piedras preciosas.<br />
- ¿Por qué tienes que ser tan desagradable? ¿No puedes alegrarte por mí?<br />
- Perdona… claro que me alegro. – la abrazó y la besó en el pelo – El anillo es precioso y el señor del nombre raro tiene muy buena pinta. Pero, si quieres que te diga la verdad, esta boda no me hace ninguna gracia.<br />
- ¿Por qué…?<br />
- Pues porque ahora si que ya no vas a volver a Madrid más que de visita<br />
- No pensaba hacerlo, ni con boda ni sin ella. Tengo una plaza fija en la Universidad de Grace, y me va bastante bien en Nueva York.<br />
- Ya. Sea como sea, míster Fiordo acaba de matar mis últimas esperanzas de que regreses a casa. Estoy condenado a verte de siglo en siglo y a mandarte mails cuando quiero saber de ti. Confieso que siempre pensé que lo de Nueva York sería algo pasajero, pero el señor comosellame me ha aguado la fiesta. Por eso le odio con toda mi alma. A él y a sus enormes diamantes. Pero te veo contenta… y, además, estás muy guapa. Así que claro que me alegro por ti. No pongas esa cara, chica. Venga, vamos a tomar una copa…<br />
Victoria había recordado muchas veces las palabras que Jan había dedicado a Herder. “Le odio con toda mi alma”, había dicho, con la misma pasión burlona que imprimía a todas sus declaraciones. Siempre pensó que aquella deliberada exageración,aquella frase extrema pronunciada con un deje frívolo, escondía algo mucho más</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">profundo que el rencor hacia el hombre que cortaba definitivamente sus amarras con Madrid. No, Jan era demasiado generoso, demasiado bueno, la quería demasiado como para pensar en sí mismo al evaluar la decisión que Victoria había tomado.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> Supo que había algo que Jan no le estaba diciendo, algo que ni siquiera él era capaz de explicar. Quizá fue el único que, con sólo un apretón de manos, descubrió al estúpido que vivía dentro de Herder van Halen. Mientras el resto de conocidos y de amigos caían rendidos bajo su influjo de americano guapo y distinguido – parece el Gran Gatsby, le había dicho alguien – Jan había visto en Herder algo que no le gustaba.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> Exactamente lo mismo que Victoria había tardado años en descubrir. Ahora que lo había hecho, ahora que conocía al verdadero Herder, se preguntaba qué demonios venía a continuación, qué se hace cuando tu marido ya no te gusta y no te atreves a volver a empezar llevando sobre los hombros la conciencia de una relación fracasada… y, sobre todo, cuando eres incapaz de enfrentar la incomodidad que supone un nuevo cambio de vida.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> Sí, eso era: el matrimonio la hacía sentir muy cómoda. Había algo confortable en el hecho de ser una mujer casada – y podía decirlo bien alto, porque durante casi cuarenta años había sido soltera – y no estaba dispuesta a volver a convertirse en una cuarentona solitaria con un divorcio a sus espaldas y un futuro incierto delante de las narices. Sería distinto si se hubiese casado con Herder a los veintiocho años, y estuviese considerando la posibilidad de un divorcio desde la cómoda atalaya de los treinta y tantos. Entonces</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">podría plantearse el asunto con más o menos tranquilidad. Pero cuando la próxima década es la de los cincuenta, lanzarse de cabeza a lo desconocido evidencia una notable falta de sesera. Y Victoria no era lo que se dice una estúpida. Por eso llevaba más tiempo del recomendable cocinándose a conciencia en su propio rencor, en una rabia sorda que con el paso de los meses iba haciéndose más y más ingobernable. A veces se preguntaba hasta dónde podía llegar aquella sensación de hastío, de pura incomodidad, que despertaba en ella la sola presencia de Herder. Y ese era el principal problema: la profunda antipatía que su marido despertaba en ella. Desalentada, se decía que había algo muy infantil en ese sentimiento tan primario. A veces hubiese preferido odiar a aquel hombre, detestarlo con cada una de las fibras de su cuerpo, que experimentar hacia él lo que podía ser una pura pulsión de desgana. No es que abominase de Herder. Simplemente, le caía fatal.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> Victoria estaba segura de que Herder van Halen no tenía la menor idea de lo que ella sentía. En realidad, a Herder le preocupaba muy poco todo lo que no estuviese directamente relacionado consigo mismo: sus clases en la universidad, sus publicaciones, sus conferencias y sus veleidades arribistas. Quería entrar en política, y había empezado a preparar el desembarco multiplicando su actividad académica y su presencia en foros más bien populistas con acceso a los lobbies que crecían en Nueva York como las setas en otoño. Herder Van Halen, descendiente de uno de los 400 de la señora Astor, caucasiano, rico por su casa y eminente profesor universitario, llevaba meses en feliz chalaneo con asociaciones de hispanos de la costa Este, participando en campañas cívicas y promoviendo iniciativas vanguardistas – la última, conseguir que una marca de cereales pagase unas clases de inglés para inmigrantes adultos que seguían sin conocer la lengua de su patria adoptiva – convencido de que si Chicago había sido capaz de lanzar a la Casa Blanca a un tipo negro, la población del estado de Nueva York bien podía dejarse conquistar por un aspirante a senador rubio y de ojos azules que abrazaba a líderes hispanos tras hablarles con soltura en su propia lengua, contaminada sólo por su ligero y musical acento de Nueva Inglaterra.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> Herder pensaba presentarse a las próximas elecciones al senado con las bendiciones de su distinguida familia, que se había declarado dispuesta a apoquinar la pasta necesaria para conseguir la nominación. Los Van Halen estaban convencidos de que las ambiciones de Herder acabarían haciendo de ellos los próximos Kennedy, así que no importaba lo que tuviesen que invertir si el apellido Van Halen iba camino de convertirse en parte de la historia de la Gran Nación Americana. El jefe de campaña de Herder repetía media docena de veces al día que el aspirante a senador Van Halen era un candidato de ensueño: rubio, alto, guapo y atlético – más de lo que JFK había sido nunca, con sus eternos problemas de espalda y sus alergias a media docena de cosas – cultísimo y millonario. Que además fuese profesor en una de las mejores universidades del país y hablase tres lenguas aparte de la suya añadía más puntos al marcador. Su paso por el ejército hubiese sido la guinda del pastel – ya se sabe lo mucho que encandila a los americanos la historia del héroe &#8211; , pero Herder nunca manifestó interés por la vida militar, y hasta había escrito artículos incendiarios en contra de la política de Bush en Irak, así que nada había que hacer en ese sentido. Por fortuna, la Era Obama había inaugurada una nueva etapa en la que el antimilitarismo podía despertar la simpatía de los votantes, y a eso se agarraba Herder. Por lo demás, el cuadro de sus virtudes lo completaba una hermana homosexual con pareja estable – Victoria hubiese pagado cinco mil dólares por estar presente el día en que Berenice Van Halen confesó a sus exquisitos papás que le iban las chicas &#8211; , la superación de una leucemia durante su primera juventud… y su esposa española. Victoria Suárez de Castro, con su sonoro apellido, su procedencia europea – sí, los americanos tenían claro por fin que España no limita con Méjico – y su atractivo aspecto mediterráneo.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> “Su esposa es una Jackie Bouvier del siglo XXI”, había dicho a Herder uno de sus asesores para justificar lo esencial que sería la implicación de Victoria en la campaña.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> Ella había accedido a pedir un año de excedencia en la universidad de Grace – donde daba clase de Relaciones Internacionales – para ayudar a su marido a obtener la nominación. Todos aquellos tipos – publicistas, jefes de prensa y demás parafernalia preelectoral – decían que si Herder Van Halen era el candidato perfecto, su esposa no se quedaba atrás: aquella distinguida morena de largas piernas, profesora en una universidad de menos prestigio que la de de su marido que colaboraba como analista de temas internacionales en dos o tres publicaciones importantes, resultaría mucho menos agresiva para el votante medio que una abogada correosa o una barracuda de Wall Street que ganase más que Herder &#8211; durante la campaña de Obama, fue un problema el publicar que el sueldo de Michelle era mejor que el de su marido- . Por otra parte, el modelo “matrona adorable entregada a su familia” había finiquitado con la mujer de George Bush, así que a nadie le preocupaba mucho que los Van Halen no tuvieran hijos. Herder si los tenía: dos chicos y una chica de su primer matrimonio. Sólo habría que llamarlos de vez en cuando para las sesiones de fotos y sacarlos en alguno de los mítines de fin de campaña si su exmujer no tenía inconveniente. Y, desde luego, mientras Herder fuese tan generoso con la pensión que le pasaba, no es fácil que la antigua señora Van Halen pusiese problemas a la hora de exhibir a su ejemplar descendencia.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> A Victoria le importaba un bledo tener un marido senador. De hecho, le importaba un bledo a qué se dedicara Herder. La relación entre ambos había pasado de ser tensa a no ser. Cada uno tenía su vida, y su existencia común se limitaba al intercambio de palabras más o menos amables cuando coincidían, de milagro, en alguna de las siete habitaciones de su apartamento de la calle setenta y dos. Victoria se sentía como un verdadero gusano cuando se enfrentaba al hecho de que aquel apartamento era otra razón para no divorciarse de Herder. Era el lugar más maravilloso del mundo, o al menos eso pensaba ella, con sus vistas a Central Park, su luminoso salón con chimenea y la terraza de veinte metros cuadrados con la pequeña fuente de piedra y las enredaderas frondosas que le daban el aire equívoco de un patio romano. Hubiese sido capaz de matar por aquella terraza, un jardín en miniatura en el Upper East Side. No, ni todos los Herder van Halen del mundo conseguirían que renunciase a aquel paraíso urbano. Además, gracias al ingente trabajo de precampaña, Herder estaba en casa mucho menos que antes, aunque ahora sus ausencias había que atribuirlas a las ansias de nominación y no a la amante de turno. De todos modos, pensaba Victoria, el señor van Halen tendría que revisar su conducta sexual si pretendía zambullirse en las aguas procelosas y pacatas de la política norteamericana, donde las infidelidades y el puterío, por fino que sea, no están lo que se dice bien vistos. Por lo demás, para ella no había problema en seguir adelante con el pacto de no agresión que habían firmado hacía tiempo, e incluso estaba dispuesta a hacer su parte de trabajo, que hasta ahora se había limitado a unas cuantas meriendas con señoras, cenas con posibles donantes y dos o tres apariciones públicas en actos benéficos, donde entraba agarradita de la mano de Herder. Una mano, por cierto, que siempre estaba helada.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> Herder salió de la ducha envuelto en una toalla, y Victoria tuvo que admitir que seguía siendo un hombre atractivo, aunque era incapaz de sentir por él ni una sombra de lo que pudiera confundirse con deseo físico. Por primera vez desde que salieron de Nueva York, se preguntó por qué demonios había insistido en acompañarla a Madrid. No era capaz de recordar la última vez que habían pasado juntos más de veinticuatro horas seguidas – y veinticuatro horas junto a Herder no eran fáciles de olvidar – y sin embargo se había empeñado en emprender con ella un largo y pesado viaje trasatlántico. Victoria estaba segura de que había gato encerrado tras tanta amabilidad, pero ahora no tenía tiempo ni ganas de investigar los motivos del lobo. Le había venido muy bien que la secretaria de Herder se preocupase de comprar los pasajes, pedir un coche para el aeropuerto y reservar un hotel en Madrid, así que eso era lo que ya había sacado de la compañía del profesor Van Halen: la perfecta logística de aquel viaje inesperado. Quizá debería haber pedido a esa Brittany, o comoquiera que se llamase, que le hiciera también el equipaje. Seguro que ella no se hubiese olvidado de meter en la maleta la ropa apropiada, pensó, e instintivamente miró el vestido que acababa de comprarse.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> &#8211; Me voy a duchar.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> &#8211; ¿A qué hora es eso?</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> Victoria cerró sin contestar la puerta del baño. Ese era el profesor Herder Van Halen: un tipo capaz de llamar “eso” al funeral por la persona a la que más había querido su mujer en sus cuarenta y cinco años de vida.</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;">LA VIDA DESPUES</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;"> Marta Rivera de la Cruz</span></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-vida-despues/">Un imbécil, pensaba su mujer, un ególatra incapaz de preocuparse por nadie que no fuese él mismo&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/la-vida-despues/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Seguía bebiendo mucho, pero al menos lo hacía siempre en el mismo bar, donde todos me conocían y más o menos me querían&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/seguia-bebiendo-mucho-pero-al-menos-lo-hacia-siempre-en-el-mismo-bar-donde-todos-me-conocian-y-mas-o-menos-me-querian/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/seguia-bebiendo-mucho-pero-al-menos-lo-hacia-siempre-en-el-mismo-bar-donde-todos-me-conocian-y-mas-o-menos-me-querian/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 22 Sep 2012 16:30:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Abollado]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=919</guid>
		<description><![CDATA[<p>SALE A SUBASTA PÚBLICA UN VALIOSO MANUSCRITO DE GOYA Han sido descubiertos recientemente unos documentos, al parecer escritos por Francisco de Goya, que contienen notas sobre los últimos años de la vida del pintor aragonés y que se hallaban en posesión de un coleccionista particular.  Ha sido precisamente tras la muerte de este coleccionista, Francisco [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/seguia-bebiendo-mucho-pero-al-menos-lo-hacia-siempre-en-el-mismo-bar-donde-todos-me-conocian-y-mas-o-menos-me-querian/">Seguía bebiendo mucho, pero al menos lo hacía siempre en el mismo bar, donde todos me conocían y más o menos me querían&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">SALE A SUBASTA PÚBLICA UN VALIOSO MANUSCRITO DE GOYA</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; text-align: justify; color: #373737;"><a href="http://i2.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/09/bonanno2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1422" alt="bonanno2" src="http://i2.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/09/bonanno2.jpg?resize=300%2C147" data-recalc-dims="1" /></a>Han sido descubiertos recientemente unos documentos, al parecer escritos por Francisco de Goya, que contienen notas sobre los últimos años de la vida del pintor aragonés y que se hallaban en posesión de un coleccionista particular. <span id="more-919"></span><br />
Ha sido precisamente tras la muerte de este coleccionista, Francisco de Umbría y Solloza, cuando ha salido a la luz este valioso legado, oculto durante muchos años, y que será subastado en unas pocas semanas.<br />
Fuentes cercanas a la familia afirman que incluso amigos íntimos y familiares del aristócrata ignoraban la existencia de tal manuscrito, y que ni siquiera fue nombrado en su testamento.<br />
En diversos ámbitos artísticos y literarios se baraja la posibilidad de que en ese manuscrito se describan detalles importantes sobre esos últimos años, los más difíciles e intensos de la vida del afamado pintor.<br />
No es el primer descubrimiento que se hace este año sobre el gran Maestro; pocos meses atrás, se descubrió en el Museo del Prado un boceto en el que un anciano Goya aparecía postrado en un prado. Tras descartar inicialmente que fuera obra suya, no faltan quienes aseguran que se trata efectivamente de un autorretrato.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ARANDA</span></p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;"> Me despertaron las campanas de San Isidro.<br />
Cada mañana intento imaginarme, después de haber pasado casi un año, cómo sería mi vida si hubiera hecho las cosas de otra forma. Si no hubiera roto mi relación, si no me hubieran echado a patadas de la casa en la que éramos tan felices; si me hubiera decidido a cambiar antes de que se desmoronara todo, si aquel fin de semana no hubiese hecho las cosas que hice, ni dicho las cosas que dije; o, incluso, si ese fin de semana no hubiera existido nunca.<br />
Pero todo ocurrió tal como ocurrió.<br />
Me convenzo a mí mismo de que a veces no es posible evitar lo que sucede; mueves ficha, tocas ligeramente alguno de los hilos que te sostienen y vas viendo cómo lo que tenías apenas un año antes, va desapareciendo poco a poco, hasta que un día todo tu mundo se derrumba por completo y deja de tener sentido. Cuando lo tienes todo, me refiero a todo lo que la sociedad impone como necesario para la felicidad absoluta, a veces no te das cuenta de la realidad, y tiendes a pensar que tu vida puede ser mejor. No sabes cómo, no sabes con quién, no sabes ni qué quieres, pero dudas de que lo que tienes sea lo que te hace feliz al cien por cien. Supongo que es porque siempre queremos lo que no tenemos: el soltero envidia la estabilidad de la familia, el calor de tener alguien siempre a su lado; el casado, la libertad y el libertinaje del soltero. Aunque no estés seguro de si vas a acertar o la vas a cagar completamente, si las cosas no funcionan hay que tomar esa decisión: hay que mover la maldita ficha. Pienso muchas veces en los momentos que tuvimos malos, de dudas, de continuas peleas, de incertidumbres sobre el futuro; de eternos silencios cuando estábamos juntos, y de deseo brutal cuando estaba con algunas otras mujeres, y sé que tomé el camino correcto. Pero otras veces, a primera hora de la mañana, cuando las campanas de la Colegiata interrumpen mis sueños idílicos y taladran mis añejos pensamientos, cuando me despierto con el regustillo resacoso y triste de otra juerga de la que no quiero acordarme y me doy cuenta de que ya no hay nadie a mi lado, mi primer pensamiento es que cometí un error.<br />
Tras la habitual comida de tarro vespertina, llega un momento en que no queda más remedio que levantarse. La noche anterior había sido dura, esta vez la excusa fue una visita de un viejo amigo. Total, otro desvarío alcohólico más, y otro día después nefasto para mi cabeza. A medida que avanzaba la mañana, iba dejando atrás esa sensación de vacío y pesimismo con la que siempre me sentía al levantarme. Era feliz al fin y al cabo, y para celebrar que era lunes, decidí cambiar los hábitos y probar un poco la luz del sol. El mejor día de la semana bien merecía una salidita, aunque fuera arrastrando mi existencia resacosa por las calles del viejo Madrid. Visitar el Rastro, cuando ya no había nadie; tomarme algo en El Bonano a solas con mi amiga Fuencisla; entrar en el mercado de la Cebada para hablar con Domingo, el viejo pescadero, sin señoras ni neopijos interfiriendo con su molesta presencia; deambular por la plaza de los Carros y la plaza de la Paja sin oír los tambores al viento de los rastas y, finalmente, tomarme unos huevos rotos en Lucio, unas tostas de setas en El Tempranillo, un rabo de toro en La Chata, o simplemente sentarme en Maxi a comer pollo rebozado y meterme un par de frascas de vino de la casa entre pecho y espalda, mientras me echo unas risas con Carlos, el camarero más colgao de todo el barrio.<br />
Únicamente me dejaba ver los lunes por la mañana, iba a contracorriente del resto de la humanidad, todos esos pobrecitos, comunes y vulgares mortales que ahora tanto detestaba. Porque todo había cambiado mucho, no solo yo. Ahora el barrio ya no ofrecía el encanto de antes, solamente lo disfrutaba cuando lo habitaban los vecinos del barrio, cuando los fruteros, pescaderos, barmans y repartidores trabajaban a destajo intentando tener todo listo y dispuesto para que por la tarde empezara la función. Era entonces cuando aparecían los personajillos de la farándula, las niñas alternativas de marca y los treintañeros guapitos de peluquería para lucir palmito en El Viajero y en las escaleras y terrazas donde confluyen las dos cavas; y los politicuchos de tres al cuarto, o el futbolista de moda, incluso el Borbón de turno, dejándose ver los primeros, y deslizándose sigilosamente el monarca, con nocturnidad, por Casa Lucio. Toda esta función, como si de una obra de teatro se tratara, se repetía sin parar, día tras día, durante todo el año. Daba igual si hacía frío o calor; las tabernas, bares y restaurantes siempre llenos, y en la calle los Cayenes, Bemeuves o Mercedes ocupando media calle y parte de la acera; porque claro, nada de metros, autobuses o taxis, hay que lucir también los carruajes: todo forma parte de la función. Yo también formaba parte de eso. Pero ahora lo detestaba. La edad, los avatares que te van golpeando, quizá también los excesos, terminan cambiando la percepción de las cosas, de la gente que te rodea, del sitio donde vives. Ahora mi barrio lo era solo algunas mañanas; después, no salía de casa hasta bien entrada la noche. Para ser feliz solo necesitaba postrarme en el butacón de mimbre y ver pasar el tiempo desde mi pequeña terraza sobre las cavas; contemplar el sol apagándose sobre la Almudena y San Andrés, observando el reflejo de sus rayos en los ventanales de las cúpulas y a la gente moviéndose dentro y fuera de sus casas, igual que hacía James Stewart en La ventana indiscreta, pensando con nostalgia en otros tiempos mejores.<br />
¿Ves, nena? Todo esto me pertenece.<br />
Les decía, hace demasiado tiempo, a las damas que venían por primera vez a mi casa, normalmente rescatadas in extremis de su borrachera dominical por las tabernas de La Latina, mientras ellas flipaban con las vistas.<br />
Diosssss, Peter, esto es maravilloso y superbonito.<br />
Después, al ponerse el sol, me quedaba esperando a que llegara Fuencisla a El Bonano. Allí acudiría otra vez a mi cita nocturna con los brebajes escoceses, y la noche siguiente, y la otra, y así todas las noches de mi ya absurda y oxidada vida.<br />
Si no fuera por mi creciente tendencia al alcoholismo, se podría considerar una vida más o menos normal. Claro, normal para un estudiante sin ningún tipo de atadura, o para un jubilado que se ha ganado el derecho a no hacer nada. Pero lo gracioso de todo esto es que ahí estaba yo, con mis 39 tacos, como un campeón, retirado y defenestrado, con un futuro nada prometedor por delante y con un pasado muy intenso y cada vez más lejano.<br />
Claro que mi situación no era totalmente voluntaria. Si no hubiera pasado nada de lo que pasó, habría seguido la peregrinación por la vida, con todos sus tópicos, sin plantearme nada de todo esto. Cuando estás metido a saco en la vorágine del trabajo, en la rutina diaria, a veces no te das cuenta, o no quieres darte cuenta, de si realmente es eso lo que deseas, si es eso lo que has estado persiguiendo desde siempre. Sigues adelante porque no te queda otra. Al menos a mí me quedaba el espíritu crítico de pensar que lo que tenía entonces me repugnaba. Ahora, cualquiera que me viera podría decir que mi situación actual era un puto desastre, y sin embargo, bien pensado, y momentos de bajón aparte, las cosas no me iban tan mal. En ese momento estaba viviendo una segunda juventud, y mejor todavía que la primera. El hecho en sí de no tener trabajo, lejos de agobiarme, me hacía sentir libre, y me invadía una sensación de tranquilidad tremenda: esa especie de sensación que se tiene tan pocas veces de saber que estás en el sitio adecuado, haciendo lo que realmente quieres hacer, o sea, nada, sin interferencias de ningún tipo, ni sociales, ni morales, ni familiares.<br />
Como consecuencia de mi nueva vida, mis relaciones digamos que se habían reducido un poco, por no decir que habían desaparecido casi por completo. Da gusto ver cómo se comportan algunos amigos ante situaciones que se escapan de lo normal. Sencillamente, ellos no podían admitir mi nueva forma de ser, y se fueron escabullendo sigilosamente, encerrándose en su caparazón de rutina y bienestar. A la larga uno se da cuenta de que, de vez en cuando, esas cribas de amistades son necesarias para saber quién está contigo realmente. En ese momento te amarga, y piensas: Pero ¡cómo han podido abandonarme todos en los momentos difíciles! Y, sin embargo, eso es parte del juego. Como en una novela, los personajes aparecen y desaparecen, son protagonistas importantes de una etapa de tu vida; pero, en definitiva, no lo son de todas. Por eso se tienen tan pocos amigos de verdad, porque en el ser humano, igual en la amistad que en el amor, tarde o temprano se impone la infidelidad. Y al final, los que quedan son los mejores. Es difícil darse cuenta de esto con la frialdad necesaria, pero es necesario hacerlo para avanzar. Y si no te das cuenta de eso, si crees que es mejor tener un amigo que te traiciona que no tener nada, si tienes miedo a cortar con todo de forma definitiva por no quedarte solo, lo que pasa es que te vas consumiendo por dentro y viviendo una mentira continua. No es muy distinto a lo que pasa con las mujeres. ¿Qué hacer ante una infidelidad? Muy sencillo, pero a la vez muy duro: cortar por lo sano. Si no, a larga, el resultado es el mismo que con los amigos, peor si me apuras, ya que con tu pareja vives cada día, compartes un montón de momentos más o menos especiales; y vivir con una mentira —o muchas— termina consumiendo lentamente una relación, y también a ti mismo.<br />
Así que apliqué mi propio cuento a mi relación sentimental. Miriam era mi chica, y resulta que también era mi jefa. La engañaba día sí día también, en los numerosos viajes a los que solía ir, y lo peor es que generalmente lo hacía con tías de la empresa. Además, no la quería, y la mentía en las dos cosas. Vivía con ella desde hacía un año. Íbamos a casarnos. Según mi teoría, tenía todas las papeletas para cagarla algún día. Así que, infeliz de mí, meses antes de la boda decidí cortar con todo, aduciendo dudas y un montón de excusas absurdas. Y se montó la de Dios. Porque alguien le fue con el cuento, el de verdad; y además de insultarme, pegarme y tirarme todo lo que encontró a su paso, me puso de patitas en la calle. Bueno, no ella, pero jugó sus cartas de la forma más vengativa de que fue capaz para perderme de vista.<br />
Todo lo que pasó me hizo reflexionar un poco sobre mi futuro. Tenía dinero, ya que entonces ganaba mucho y porque, por perderme de vista, la indemnización se puede decir que también fue generosa. Además, mis intentos de reenganche laboral a través de mis clientes y proveedores conocidos, se fueron truncando uno tras otro, debido a que la bruja de mi exnovia y exjefa, rebuscando en su cerebro hasta el último resquicio de rencor y de venganza, movió muy bien los hilos para cerrarme otras puertas convenientemente; y yo ya no tenía ninguna gana de suplicar trabajos distintos a lo que sabía hacer. Sencillamente, no estaba preparado para empezar otra vez de cero, así que decidí tomarme un tiempo para relajarme, olvidarme de todo y pensar un poco.<br />
Como se suele decir, Dios escribe recto con renglones torcidos; vamos, que para ir llegando a donde sea que tengamos que llegar algún día, te vas llevando unas cuantas hostias por el camino. Y desde luego, o acaban contigo o te hacen más fuerte. Yo aprendí mucho de todo lo que me pasó: sé que fue causado por mí mismo, por mi avaricia, por mi egoísmo y mi orgullo, y no me porté nada bien con ella, para qué engañarnos. Pero el caso es que después, los que creía mis amigos se dedicaron a juzgarme por lo que hice. Ya no importaba quién era, ni qué signifiqué un día para ellos, o para ellas, ahora era un renegado y un cabrón.<br />
Fíjate en lo que le hizo a la pobre Miriam.<br />
Qué curioso es, a veces, el comportamiento humano; qué vil y cobarde es la gente cuando vienen mal dadas. Cuando más necesitas de su apoyo, más se recluyen en su mundo de fantasía de mierda, y se permiten juzgarte, como si ellos fueran infalibles. Este abandono, el de mis amistades más allegadas, fue lo que me causó mayor impacto. Una enorme decepción que no hizo más que aumentar el desprecio que sentía por la especie humana, sin distinción de sexo, color o condición social. Únicamente me fiaba de la poca familia que tenía, de algunas amistades que me quedaban del colegio y de algún que otro desgraciado que me encontraba por ahí en mis largas noches etílicas. Así que corté por completo con mi pasado, y me dediqué únicamente a salir por las noches, recorriéndome en apenas dos meses todas y cada una de las tabernas del barrio de los Austrias, y alguna otra de los alrededores. Mi situación se fue agravando cada día que pasaba. Nunca era suficiente, solo paraba cuando me caía y alguna alma cándida me recogía y me llevaba a mi casa. Alguna vez que intentaba llegar por mis propios medios, acababa durmiendo en la acera, como un vagabundo.<br />
Fue entonces cuando apareció Fuencisla. Me la encontré una noche, bueno, digamos mejor que me encontró ella, tirado en la acera de mi casa, medio muerto, después de una semana entera sin parar de beber y más cosas que no vienen a cuento contar ahora. Eso fue a los dos meses de dejarlo con Miriam. Recuerdo su mirada, una mezcla de pena y preocupación por mi estado catatónico. Me levantó la cabeza y me preguntó con un acento extraño dónde vivía. Yo le dije que ya no vivía en ningún sitio, pero que mi casa estaba allí arriba. Le indiqué el ático, aunque por su extrañeza al mirar arriba, igual debió de pensar que era al cielo adonde apuntaba. Nada más lejos de la realidad, pensé, en el infierno en todo caso.<br />
¿Dónde vives tú, princesa?, le pregunté a duras penas.<br />
Cuando llegué a Madrid, creo recordar que dijo ella, vivimos en casa de unos amigos, frente al Bernabéu. Poco después, tuvimos que irnos, y pasamos unos años al lado del río, frente al Calderón. Ahora vivo en Vallecas, cerca del estadio del Rayo.<br />
Me quedé mirándola con ganas de echarme a reír, pero a la vez muy confuso. Todo era de lo más absurdo. Yo no sabía dónde estaba; suponía que estaba vivo, pero la aparición de ese ángel de la guarda me hacía pensar en lo contrario. Le toqué la cara, despacio, para cerciorarme de que ella era real, de que yo era real, y le pregunté si es que le gustaba mucho el fútbol.<br />
O me gusta mucho el fútbol, dijo, o es que cada vez soy más pobre.<br />
Entonces me empecé a partir el culo y, según me contó después, me di con la cabeza una leche tremenda con el quicio de la puerta, y ahí se acabaron las tonterías. Me recogió, me subió a mi casa y me cuidó durante tres días, en los cuales no pude ni levantarme de la cama. Ella era rumana, y aunque no la había visto nunca, en mi delirio etílico pensé que se trataba de Fuencisla, una antigua compañera del colegio que me tenía loco cuando tenía 15 años. A ella le hizo mucha gracia semejante desvarío. Desde entonces, siempre la he llamado así.<br />
Durante esos tres días fui resucitando poco a poco y, a la vez, fue surgiendo una amistad que se fortalecía a medida que nos íbamos contando las penas mutuamente. Ambos estábamos en la cuerda floja. Por eso ese encuentro fue providencial. A la postre acabaría salvándonos a los dos.<br />
Erika —Fuencis para los amigos— acababa de llegar de Rumanía, con cinco hijas a sus espaldas y con un marido al que poco o nada veía. Él mantenía más o menos a su familia, pero era idiota perdido, y además tenía la manía de irse con la primera que aparecía delante de su careto. Fuencis tragaba, porque tenía muy clara su posición dentro de ese entramado: sus hijas valían cualquier pesar o sacrificio. Pero su vida era una mierda, lejos de su tierra, lejos de su familia y amigos, en un lugar extraño, poblado por gente rica y derrochadora, hijos de papá que apenas comprendían que hubiera gente que sobrevivía en esa ciudad con apenas doce euros al día, los mismos que ellos gastaban sin pestañear cada vez que pedían cinco cañas, o una ración de preciosas croquetas en la taberna más fashion del barrio de los Austrias.<br />
Ella me abrió los ojos, curó mi cuerpo y salvó mi alma. Se convirtió en mi única amiga, que además hacía las veces de camarada y confidente. Me descubrió un mundo totalmente desconocido para mí. Lleno de penurias y carencias, pero también con algunos valores que se me antojaban muy lejanos en el mundo que yo conocía, en el que no cabía más que el dinero, la apariencia, la belleza, la hipocresía y la superficialidad. Así que, gracias a ella, poco a poco fui recuperando la cordura. Además le conseguí el trabajo de camarera.<br />
Seguía bebiendo mucho, pero al menos lo hacía siempre en el mismo bar, donde ella me controlaba, donde todos me conocían y más o menos me querían. Y lo mejor, casi siempre tenía alguien que me llevara a casa.<br />
Dejé las drogas, que es lo que casi me mata durante esos dos meses fatídicos, y también las mujeres, me refiero a las de Montera, Casa de Campo y Gran Vía, que eran las únicas capaces de aguantar a un sujeto como yo.<br />
Las otras, hacía mucho tiempo que habían dejado de existir para mí.<br />
Fui retomando también los encuentros semanales con mi padre, olvidados durante mi larga etapa en el purgatorio. Habíamos vuelto a vernos con asiduidad desde hacía un par de años. Cuando murió mi madre, con mi hermana casada y viviendo fuera de Madrid, empecé a dejar de ir por casa y a perder el contacto. Así que mi padre y yo decidimos obligarnos a mantener encuentros periódicos, en un ambiente un poco más propicio a mis gustos —un bar, vamos— y a los suyos. Porque para qué engañarnos, al viejo siempre le había gustado empinar.<br />
El trayecto hacia el viejo café de Barbieri, bajando por la calle Mesón de Paredes hasta la plaza de Lavapiés, ahora suponía para mí el momento más deseado de la semana; y creo que, tal como discurría mi vida, incluso lo deseaba yo más que mi viejo. Esta era una de las pocas zonas auténticas que quedaban, y la inmigración la había hecho todavía más interesante si cabe, con todos esos establecimientos de kebabs y comida india, pero manteniendo todavía algunas de las tabernas más antiguas y típicas de Madrid. También los locales nocturnos tenían algo especial, auténtico, algo que echaba de menos en las cavas, sobre todo últimamente.<br />
Llegué pronto y me pedí un café. Enseguida le vi entrando por la puerta, bastante acalorado.<br />
—Maldita sea esta ciudad, coño, esto está lleno de chinos. Me han cambiado Madrid, muchacho, ni que estuviéramos en Pekín, aquí ya no hay sitio para los de siempre —se sentó enfrente de mí, después de colgar el abrigo en el perchero de madera y saludar con el puño en alto al camarero, con el que hacía unas semanas había tenido una acalorada discusión política. Él rio y le soltó un no empecemos, Aranda, mientras le negaba con la cabeza—. ¿Te crees que voy a comprar el pan a mi bodega de toda la vida y me encuentro a un chino en el mostrador? Casi me da un pasmo. El cabrón de Andrasio les ha vendido el negocio a los amarillos, ha trincao la pasta y se ha pirao pal pueblo. Los de siempre se van, hijo mío, de Madrid solo quedamos cuatro viejos. Hay que ver cómo cambian las cosas.<br />
—Igual cambian para bien, vamos, digo yo. Porque, dime,<br />
¿de dónde era tu querida amiguita? —me hacía mucha gracia la manía que les tenía a los chinos. Era muy curioso que un hombre tan abierto como él, nada racista con los demás extranjeros, que habitaban en gran número en ese barrio que él había adoptado como suyo, tuviese tanta manía a los chinos. En fin, algo le habrían hecho.<br />
—Polaca, y no es mi amiguita.<br />
—¡Ah, claro! Vamos, Aranda, ahora resulta que los polacos son cojonudos, y los chinos no.<br />
—No es lo mismo, hombre, no me compares. Si lo que me jode de los chinos es que sueltan la pasta a los viejos tenderos de barrio y se hacen con todos los negocios. ¿De dónde sacarán tanto dinero los hijos de puta?<br />
Desde que tengo memoria, a mi padre todo el mundo le llamaba Aranda. No parece muy normal en un hijo llamarle por el apellido al padre, pero es que nuestra relación siempre ha sido muy poco convencional. Él tampoco fue nunca un santo, iba siempre a su bola y a mi madre le hizo sufrir mucho. La historia de Aranda, de nuestra familia, es un poco triste. Muchas veces he pensado en la parte que le tocó jugar a mi pobre madre, y mi conclusión es que no estaban hechos el uno para el otro.<br />
Aranda siempre fue un revolucionario, también un gran lector, lo cual le abrió la mente a un mundo que en su juventud resultaba apasionante para aquellos que iban a contracorriente del Régimen. La dictadura fue su gran caldo de cultivo. Mi madre era muy diferente. Solamente compartían una gran tradición cristiana, gracias a que sus familias habían conseguido transmitirles muy bien esos valores y separarlos totalmente de cualquier ideología política. Algo muy complicado en esa época de contrastes. Fascismos y comunismos despreciaban la religión, pero el fascismo ultraconservador de nuestra dictadura se había apropiado de la doctrina de la Iglesia y la había llevado a un anacronismo que mi padre despreciaba por completo. Aunque él seguía siendo fiel a la doctrina de la Iglesia, o mejor dicho, a la doctrina del hombre, profeta o Dios en la que estaban basados sus fundamentos. Había sido capaz de mantener la fe de sus padres y, a la vez, despreciar toda la pompa obsoleta y absurda en que se había convertido la Iglesia en este país los años previos al Concilio. Eso, unido a sus amistades de universidad, acabó por perfilar una personalidad e ideología de lo más peculiar y original. Sus compañeros de la escuela fueron los primeros en salir en el 68, y le fueron poco a poco comiendo la cabeza. Así que el tío salió comunista hasta la médula.<br />
Algo comunista y algo cristiano. Un caso curioso. Por eso, digamos que sus opiniones y sus ideas sobre la situación política, y sobre la vida misma, resultaban de lo más interesantes. Se había convertido con el tiempo en un gran conversador y en un lector empedernido, que le hacían mantenerse siempre muy pendiente de la actualidad. Era asombroso ver cómo, para cualquier cosa que ocurriera, él ya tenía una opinión más o menos fundada.<br />
Mi madre siempre fue mucho menos inquieta. Pienso en ella mucho y siempre con mucha pena, porque su paradigma de felicidad era incompatible con el de Aranda. Era un ama de casa de las de siempre, una estupenda cocinera y una madre maravillosa. Nos quiso tanto, que solo de pensarlo me emociono. Quiso tener más hijos, pero la situación se volvió insostenible cuando nació mi hermana, así que ahí se paró la producción, y esa escasez de prole le pesó siempre. Aguantó todo y más de Aranda, pero le quería tanto que nada de lo que pudiera hacer, decir, o pensar podía afectarla hasta el punto de romper esa relación. A mi madre eso le valía. Le valíamos nosotros, estar con Aranda, a pesar de aguantar las infidelidades y los eternos viajes, a no sabíamos dónde, que de vez en cuando se corría mi viejo con a saber quién. Pero a mi padre esa situación le comía por dentro. Y solo cuando se separó de mi madre se invirtieron los papeles. Él empezó a ser feliz, a sentirse libre y seguro consigo mismo, con su forma de pensar y sentir; y mi madre se empezó a morir poco a poco. Hasta que un día, se murió del todo. Mi hermana nunca no se lo perdonó, y no ha vuelto a tener ningún contacto con él. Yo, sin embargo, con el tiempo he ido recuperando poco a poco la relación. Mejor dicho, iniciándola desde cero. Al cabo de los años, me fue contando bien todo su pasado, la verdad de sus sentimientos; me fue deshilando finamente su alma y conseguí llegar a entenderle un poco. Mirando hacia atrás, y pensando en lo mucho que da por culo a veces la vida, comprendí que partiendo del hecho aislado de que un día se encontraran y se enamoraran un poco, las cosas no pudieron salir de otra forma. Infelicidad y desgracia cuando todo acabó, sí, pero también hubo amor, alegrías, hijos, viajes, amigos, recuerdos, durante muchos años. Algo que, de no conocerse, puede que ni ella ni él hubiesen tenido nunca. La felicidad tiene muchas caras, y no siempre las historias acaban bien. Bien pensado, normalmente las historias de amor, largas o cortas, formales o no, o son para siempre o acaban rematadamente mal, no existe término medio. Yo le había perdonado casi todo, y mi relación con Aranda era ahora de una amistad muy profunda. Había cariño, pero me costaba mucho quererle como a un padre: al pensar en los sentimientos, siempre me acordaba de mi madre. Ella se llevó la peor parte.<br />
Y ahora estaba allí con él, tomándome unos vinos, como si fuera uno de mis colegas del colegio. Se le notaba feliz, y se redimía de los pecados del pasado con su hijo, trasmitiéndole su particular forma de ser y su extravagante modo de ver las cosas. Cumpliendo bien, aunque de forma algo tardía, su trabajo como progenitor y protector. Yo le dejaba, porque en el fondo le admiraba mucho. La mente humana es muy compleja, y algunos comportamientos difíciles de comprender, pero Aranda nunca fue una mala persona.<br />
—Bueno, chaval —continuó, mientras me lanzaba una de sus sonrisas maliciosas—, y tú, me imagino que ni polacas, ni ecuatorianas, ni chinas, ni españolas, ni nada de nada, como siempre. A ver cuando te follas a una como Dios manda, sin pagar me refiero. Pagando folla cualquiera —casi de espaldas, dirigiéndose al camarero, levantó la mano con un dos. Eso eran dos riojas, aunque más tarde serían dos whiskies.<br />
—Ya lo sabes, Aranda, lo que menos necesito ahora es que venga una mujer a complicarme las cosas.<br />
—A ver, Peter, las cosas te las complicas tú mismo. Yo no me complico en absoluto, y qué quieres que te diga, estoy mucho mejor con ella que solo. Además, tampoco creo que andes muy ocupado últimamente, y no estoy hablando de mujeres, que llevas más de un año paseándote por Madrid, chico. Tendrás que empezar a funcionar algún día de estos, ¿no crees?<br />
—Oye, no me vengas con las charlas de la abuela, que ya hemos hablado mucho de este tema. Por el momento paso de currar. Tengo pasta y no quiero líos con mujeres, lo sabes de sobra, nunca antes me había sentido más libre y relajado.<br />
—No me extraña, solo faltaba que estuvieras estresado, cabrón. Mientras sigas leyendo, al menos no estarás perdiendo el tiempo del todo. Porque lees, ¿no? ¿O eso también te cansa?<br />
—Me leo todo lo que me dejas, ya lo sabes. También esos malditos folletines con los que me envenenas, voy a terminar creyéndome todas esas monsergas comunistas trasnochadas.<br />
—Mira, eso estaría bien. Recuerdo que en tu anterior vida, me refiero a cuando no eras un paria y trabajabas, tenías mujer y amigos, te habías llegado a convertir en un snob detestable</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">—dijo irónico, mientras se despanzurraba en la silla y miraba a la chica del vestido rojo que acababa de entrar por la puerta.<br />
—Aranda, Aranda, no empecemos con los pasados, que no acabamos nunca. Me leo tus libros, pero me creo lo que me da la gana —me molestaba cuando decía eso, pero porque era verdad, ahora me apreciaba mucho más que antes. En el fondo, ahora yo pensaba como él: en aquella época, me había convertido en un auténtico idiota.</span><br />
—Por cierto —dijo pensativo Aranda—, ahora que hablamos de libros, sigo erre que erre con mi biografía sobre Goya. Ese maldito pintor me está volviendo loco, no hay manera de acabarla. Resulta que se ha descubierto hace poco un manuscrito realmente interesante relacionado con el pintor, y me he enterado por Paco el Varas que sale a subasta en breve, en un mes, quizá dos.<br />
—¿Qué quieres decir con un manuscrito?<br />
—Pues una especie de diario suyo, escrito de su puño y letra.<br />
—Si no es así, ya me dirás qué valor puede tener.<br />
—Pues todo. Lo importante para mí no es tener los garabatos de Goya, sino saber qué hostias pasaba por la cabeza de ese monstruo al final de su vida, cuando pintó alguno de los cuadros más acojonantes de la historia del arte.<br />
—Vale, vale, todo eso está muy bien, pero supongo que tú no estás en disposición de pujar por semejante tesoro. Así que no sé por qué te haces ilusiones.<br />
—La cuestión es que a mí tener el manuscrito original me importa tres cojones. Lo que me importa es lo que se cuenta en él, y ese es el problema. Conozco a los posibles candidatos a hacerse con el diario y es casi seguro que se lo va a llevar el conde de Floridablanca. Y si esto ocurre, me puedo olvidar de conocer su contenido. Por lo menos, a corto plazo. Ese ancestro de la nobleza se cree heredero legítimo del pintor.<br />
Entonces, Aranda me soltó una de sus charlas históricas con las que de vez en cuando me deleitaba, sobre todo cuando empezaba a fluir el vino por sus venas.<br />
Al parecer, el primer conde de Floridablanca fue un abogado que vivió en el siglo diecisiete, en tiempos del rey Carlos III de Borbón. Gracias a la buena relación que mantenía con el duque de Alba y con un tal Campomanes, llegó a puestos de relevancia en la Fiscalía, empezando a consagrar sus ideas sobre el poder del Estado frente al poder de la Iglesia. Tanto es así, que fue promotor esencial de la expulsión de los jesuitas —la orden de más poder dentro de la Iglesia Católica, y en esa época se podría decir que también fuera de ella— de los territorios de la Corona española, a raíz del motín de Esquilache. Un año más tarde, compareció ante el papa Clemente para intentar que la Compañía de Jesús quedara definitivamente disuelta. Este hecho fue definitivo para conseguir el Condado de Floridablanca de manos del Borbón. A partir de aquí, no vendrían más que alabanzas y ascensos políticos: es nombrado secretario de Estado e interviene en numerosas gestiones exteriores, enfrentándose principalmente a Inglaterra para conseguir recuperar colonias como Menorca y Florida. Es en esta etapa, en 1783, cuando Goya, ya por entonces pintor de la Corte, le retrata en su famoso cuadro, que tanto orgullo proporcionaba ahora a sus descendientes.<br />
Desde que Goya pintó a su antepasado, la familia de Floridablanca había estado unida al pintor de manera muy especial. Reunían algunos de sus cuadros en colección privada, y se había trasmitido de generación en generación una especie de veneración obsesiva por el maestro. En los círculos artísticos, se comentaba incluso que poseía algunas obras y bocetos descatalogados del pintor, aunque eso parecía más una leyenda urbana que otra cosa. Pero el conde actual había llevado esa relación mucho más lejos, la había convertido en una cruzada, negándose a publicar muchos de los diarios y documentos que poseía. Aranda mantenía un pulso personal con él. Ese oscurantismo le resultaba patético y absurdo, porque hoy en día se conoce casi todo sobre la vida y obra del pintor aragonés.<br />
—¿Te das cuenta ahora de la importancia de esa subasta?<br />
—estaba realmente excitado—. ¡Y ese maldito conde de pacotilla me va a joder el libro! Yo ya no me encuentro en condiciones de esperar mucho tiempo a que el señorito lo publique, y estoy convencido de que en ese manuscrito puede haber novedades muy importantes.<br />
No entendí bien a qué venían esas prisas. ¿Qué más le daba conocer el contenido de esos papeles ahora o dentro de uno o dos meses? No era muy normal en Aranda esa frustración y pesimismo. Todo lo que contaba resultaba ciertamente interesante, pero de un alarmismo absurdo.<br />
—No sé, Aranda, creo que estás un pelín alarmista con este tema. Además, yo pensaba que el Estado tenía derechos preferentes en este tipo de subastas, parece lógico pensar que pujarán por el manuscrito.<br />
—¡Qué va! Eso podría ocurrir si se tratara de alguna de sus pinturas, y siempre en ocasiones muy especiales. La percepción general es que ese manuscrito vale lo que vale por estar escrito por el propio Goya, nada más. Además, ni siquiera es seguro que lo escribiera él. El Estado no mete la mano aquí, eso seguro. En fin —dijo suspirando. Le pegó un último tiento a su rioja y se relajó un poco, volviendo la mirada hacia la calle—, cambiando de tema, resulta que en quince días o así viene mi hermano, con esa…, ya sabes.<br />
—Sí, tu querida Ethien.<br />
—Esa estúpida francesa, sí. El caso es que la última vez que vinieron a casa fue un desastre, estuvimos discutiendo todo el día. Sabes lo cabezota que soy, ¿verdad? —asentí sin dudarlo mucho, sonriendo levemente—. Pues ella es como un puto muro, siempre llevándome la contraria, siempre se tiene que hacer lo que ella diga, es algo insoportable —de repente, se calló durante unos segundos, mientras me miraba de reojo—. Pero Julián es mi hermano, y no sé, chico, si vienen a Madrid no quiero que se queden en un hotel, así que…, no sé…, había pensado…<br />
—Que se quedaran en mi casa. Venga, que te veo venir. Aunque los dos hermanos se llevaban muy bien, el pobre Aranda no soportaba a la novia del tío Julián, una profesora de Francés mucho más joven que él. Julián era viudo como mi padre. La verdad es que el tío Jota era genial, siempre que nos juntábamos nos echábamos unas buenas risas. Así que no me pareció mal aceptar la propuesta. Ethien era un poco palurda, vale, y excesivamente simple para mi gusto, pero al menos yo sí la soportaba y, además, estaba buenísima.<br />
—Tú ahora estás más libre. Me harías un gran favor.<br />
—Venga, no te preocupes, yo me ocupo de todo. Hablo con el tío Jota, él lo entenderá.<br />
—Gracias, Peter… Te debo una.<br />
—Pues a ver si empezamos con los escoceses, que estás tardando.<br />
Sonrió por fin. Esa tarde le veía más serio de lo normal. Debía de estar preocupado por algo, no sé si por el tema del manuscrito o por otra cosa. Porque lo habitual era acabar medio borrachos los dos, contando chistes y metiéndonos con Pati, la camarera dominicana, que se lo pasaba genial cada vez que íbamos por allí.<br />
Todavía cayeron un par de whiskies más. Esta vez se estiró bien el viejo, estaba realmente agradecido. Se notaba que quería a su hermano; pero, a su edad, la intimidad para él representaba algo sagrado, y ya no era capaz de soportar a dos mujeres enredando en su casa durante una semana. Incluso le había costado mucho tiempo admitir a Nadia viviendo con él, con todo lo que la quería. A mí tampoco me venía mal un poco de diversión, romper con la rutina durante unos días. Julián era cualquier cosa menos aburrido, y la francesa tenía también su gracia, después de todo. Pensando que me iba a costar una pasta la broma —a estos dos les iba la marcha y las salidas nocturnas, pero estaban más pelaos que las gallinas—, antes de despedirnos, Aranda se ofreció a subvencionar la estancia. Así, quedábamos todos contentos.<br />
De vuelta a casa, subiendo por la calle de Lavapiés, siempre me gustaba pasar por la plaza de Tirso de Molina. La última remodelación, por fin, había dado en el clavo, convirtiéndola en peatonal y limpiándola de los pobres desheredados que solían vagar por allí suspirando por un pico. En su lugar, ahora se alzaban jardineras, fuentes, y los pequeños puestos de madera del mercado de las flores, desafiando al pasado sucio y negro de la plaza. Era como estar en otra ciudad mucho más civilizada y serena, en Ámsterdam, por ejemplo. Ningún gato de alcurnia ni madrileño de adopción podría imaginar semejante fábula de colores en un espacio que siempre había resultado tan poco habitable y tan desalentador. El Homenajeado parecía mirar perplejo desde su pedestal la cascada que fluía ahora bajo sus pies, y por encima de don Tirso, el otro Poeta, desde su balcón de Relatores, tan acostumbrado antes a los desolados paisajes de antenas y de cables, asomaba ahora su bombín, incrédulo también, viendo el panorama que se le ofrecía ante sus ojos. Incluso las pocas viejas y vagabundos que merodeaban por allí observaban sorprendidos los puestos, desconcertados ante semejante colorido, pensando qué pintaban ahí todos esos floripondios. Sin embargo, en el contraste estaba el acierto; saliendo desde la plaza hasta Jacinto Benavente o hacia el Cascorro, te encontrabas de golpe con el bullicio y desorden típicos del centro, y enseguida te dabas cuenta de dónde estabas.<br />
En Madrid, claro.<br />
A mí me gustaba pararme siempre un rato para disfrutar de la tranquilidad que ahora trasmitía ese lugar, que se estaba convirtiendo uno de mis rincones favoritos de la villa.<br />
Acabé el día tirado en la hamaca de la terraza, mirando cómo el sol languidecía, oscureciendo primero las calles, y luego, más tarde, la Casa de Campo y la sierra de Guadarrama, hasta apagarse por completo. Ahora eran la cúpula de San Andrés y la torre mudéjar de San Pedro las que iluminaban la noche. Quemé las últimas horas del día terminándome algún libro de Paul Auster —ese no era de los que me dejaba Aranda—, soñando con Nueva York, y ventilándome alguna que otra botella que encontré perdida por ahí.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: left;">Continúa&#8230;</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">LA DANZA DE LOS MALDITOS<br />
Miguel Abollado</p>
<p><img style="border: none!important; margin: 0!important;" alt="" src="http://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=catdelib-20&amp;l=as2&amp;o=1&amp;a=B0073L3LXW" width="1" height="1" border="0" /></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/seguia-bebiendo-mucho-pero-al-menos-lo-hacia-siempre-en-el-mismo-bar-donde-todos-me-conocian-y-mas-o-menos-me-querian/">Seguía bebiendo mucho, pero al menos lo hacía siempre en el mismo bar, donde todos me conocían y más o menos me querían&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/seguia-bebiendo-mucho-pero-al-menos-lo-hacia-siempre-en-el-mismo-bar-donde-todos-me-conocian-y-mas-o-menos-me-querian/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Y cuando llegue el día del último viaje&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/y-cuando-llegue-el-dia-del-ultimo-viaje/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/y-cuando-llegue-el-dia-del-ultimo-viaje/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Aug 2012 14:16:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Machado]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=791</guid>
		<description><![CDATA[<p>Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, mas recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas pueden tener de [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/y-cuando-llegue-el-dia-del-ultimo-viaje/">Y cuando llegue el día del último viaje&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Mi</span> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un huerto claro donde madura el limonero;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">mi</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">juventud, veinte años en tierra de Castilla;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">mi</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">historia, algunos casos que recordar no quiero.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span id="more-791"></span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><br />
</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Ni</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—ya</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">conocéis mi torpe aliño indumentario—,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">mas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">recibí la flecha que me asignó Cupido,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><br />
</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Hay</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en mis venas gotas de sangre jacobina,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">pero</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mi verso brota de manantial sereno;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">más que un hombre al uso que sabe su doctrina,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">soy,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en el buen sentido de la palabra, bueno.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><br />
</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Adoro</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la hermosura, y en la moderna estética</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">corté</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">las viejas rosas del huerto de Ronsard;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">mas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">no amo los afeites de la actual cosmética,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">ni</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><br />
</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Desdeño</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">las romanzas de los tenores huecos</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el coro de los grillos que cantan a la luna.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">A</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">distinguir me paro las voces de los ecos,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">escucho solamente, entre las voces, una.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><br />
</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">¿Soy</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">mi</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">verso, como deja el capitán su espada:</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">famosa</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">por la mano viril que la blandiera,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">no</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">por el docto oficio del forjador preciada.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><br />
</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Converso</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">con el hombre que siempre va conmigo</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—quien</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">habla solo espera hablar a Dios un día—;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">mi</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">soliloquio es plática con ese buen amigo</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">me enseñó el secreto de la filantropía.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><br />
</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">al cabo, nada os debo; </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">debéisme cuanto he escrito.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">A</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mi trabajo acudo, con mi dinero pago</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">traje que me cubre y la mansión que habito,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pan que me alimenta y el lecho en donde yago.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><br />
</span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cuando llegue el día del último viaje,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">esté al partir la nave que nunca ha de tornar,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">me</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">encontraréis a bordo ligero de equipaje,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">casi</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">desnudo, como los hijos de la mar.</span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span lang="ES-TRAD" style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">RETRATO<br />
Antonio Machado</span></span><br />
<a href="http://www.amazon.com/gp/product/B004Y84ERY/ref=as_li_tf_il?ie=UTF8&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=B004Y84ERY&amp;linkCode=as2&amp;tag=catdelib-20" target="_blank"><img alt="" src="http://i1.wp.com/i266.photobucket.com/albums/ii258/shammipithia/amazon_button.gif?w=960" border="0" data-recalc-dims="1" /></a><br />
<a href="http://www.amazon.com/gp/product/B004Y84ERY/ref=as_li_tf_il?ie=UTF8&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=B004Y84ERY&amp;linkCode=as2&amp;tag=catdelib-20"><img alt="" src="http://ws.assoc-amazon.com/widgets/q?_encoding=UTF8&amp;ASIN=B004Y84ERY&amp;Format=_SL160_&amp;ID=AsinImage&amp;MarketPlace=US&amp;ServiceVersion=20070822&amp;WS=1&amp;tag=catdelib-20" border="0" /></a><img style="border: none!important; margin: 0!important;" alt="" src="http://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=catdelib-20&amp;l=as2&amp;o=1&amp;a=B004Y84ERY" width="1" height="1" border="0" /></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/y-cuando-llegue-el-dia-del-ultimo-viaje/">Y cuando llegue el día del último viaje&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/y-cuando-llegue-el-dia-del-ultimo-viaje/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una mujer con un dulce acento español&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/una-voz-de-mujer-con-un-dulce-acento-espanol/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/una-voz-de-mujer-con-un-dulce-acento-espanol/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Jul 2012 14:51:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Rojas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=733</guid>
		<description><![CDATA[<p>Afirmado en la barandilla de estribor, el marinero parecía esperar a alguien. Tenía en la mano izquierda un envoltorio de papel blanco, manchado de grasa en varias partes. Con la otra mano atendía la pipa. Entre unos vagones apareció un joven delgado; se detuvo un instante, miró hacia el mar y avanzó después, caminando por la orilla del muelle con las [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/una-voz-de-mujer-con-un-dulce-acento-espanol/">Una mujer con un dulce acento español&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1" style="text-align:right;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Afirmado</span> <span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">en la barandilla de estribor, el marinero parecía esperar a alguien. Tenía en</span> <span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">la mano izquierda un envoltorio de papel blanco, manchado de grasa en varias</span> <span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">partes. Con la otra mano atendía la pipa. <span id="more-733"></span></span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Entre </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">unos vagones apareció un joven delgado; se detuvo un instante, miró hacia el </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">mar y avanzó después, caminando por la orilla del muelle con las manos en los </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">bolsillos, distraído o pensando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Cuando </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">pasó frente al barco, el marinero le gritó en inglés:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">-I say; </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">look here! (¡Oiga, mire!)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">El joven </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">levantó la cabeza y, sin detenerse, contestó en el mismo idioma:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Hello!</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">What? (¡Hola! ¡Qué?)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Are you</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">hungry? (¿Tiene hambre?)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Hubo un</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">breve silencio, durante el cual el joven pareció reflexionar y hasta dio un</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">paso más corto que los demás, como para detenerse; pero al fin dijo, mientras </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">dirigía al marinero una sonrisa triste:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-No, I am</span> <span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">not hungry! Thank you, sailor. (No, no tengo hombre. Muchas gracias, marinero.)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Very</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">well. (Muy bien.)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Sacose la</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">pipa de la boca el marinero, escupió y colocándosela de nuevo entre los labios,</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">miró hacia otro lado. El joven, avergonzado de que su aspecto despertara </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">sentimientos de caridad, pareció apresurar el paso, como temiendo arrepentirse </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">de su negativa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Un </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">instante después un magnífico vagabundo, vestido inverosímilmente de harapos, </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">grandes zapatos rotos, larga barba rubia y ojos azules, pasó ante el marinero, </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">y éste, sin llamarlo previamente, le gritó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Are you</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">hungry?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">No había</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">terminado aún su pregunta cuando el atorrante, mirando con ojos brillantes el</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">paquete que el marinero tenía en las manos, contestó apresuradamente:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Yes,</span> <span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">sir, I am very hungry! (Sí, señor, tengo harta hambre.)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Sonrió el</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">marinero. El paquete voló en el aire y fue a caer entre las manos ávidas del</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">hambriento. Ni siquiera dio las gracias y abriendo el envoltorio calientito aún, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">sentose en el suelo, restregándose las manos alegremente al contemplar su </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">contenido. Un atorrante de puerto puede no saber inglés, pero nunca se </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">perdonaría no saber el suficiente como para pedir de comer a uno que hable ese </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">idioma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">El joven</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">que pasara momentos antes, parado a corta distancia de allí, presenció la</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">escena.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Él</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">también tenía hambre. Hacía tres días justos que no comía, tres largos días. Y</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">más por timidez y vergüenza que por orgullo, se resistía a pararse delante de</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">las escalas de los vapores, a las horas de comida, esperando de la generosidad</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">de los marineros algún paquete que contuviera restos de guisos y trozos de</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">carne. No podía hacerlo, no podría hacerlo nunca. Y cuando, como es el caso</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">reciente, alguno le ofrecía sus sobras, las rechazaba heroicamente, sintiendo</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">que la negativa aumentaba su hambre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Seis días</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">hacía que vagaba por las callejuelas y muelles de aquel puerto. Lo había dejado</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">allí un vapor inglés procedente de Punta Arenas, puerto en donde había </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">desertado de un vapor en que servía como muchacho de capitán. Estuvo un mes </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">allí, ayudando en sus ocupaciones a un austriaco pescador de centollas, y en el </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">primer barco que pasó hacia el norte embarcose ocultamente. Lo descubrieron al </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">día siguiente de zarpar y enviáronlo a trabajar en las calderas. En el primer </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">puerto grande que tocó el vapor lo desembarcaron, y allí quedó, como un fardo </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">sin dirección ni destinatario, sin conocer a nadie, sin un centavo en los </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">bolsillos y sin saber trabajar en oficio alguno. Mientras estuvo allí el vapor, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">pudo comer, pero después&#8230; La ciudad enorme, que se alzaba más allá de las </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">callejuelas llenas de tabernas y posadas pobres, no le atraía; parecíale un </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">lugar de esclavitud, sin aire, oscura, sin esa grandeza amplia del mar, y entre </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">cuyas altas paredes y calles rectas la gente vive y muere aturdida por un </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">tráfago angustioso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Estaba</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">poseído por la obsesión del mar, que tuerce las vidas más lisas y definidas</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">como un brazo poderoso una delgada varilla. Aunque era muy joven había hecho </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">varios viajes por las costas de América del Sur, en diversos vapores, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">desempeñando distintos trabajos y faenas, faenas y trabajos que en tierra </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">no tenían casi explicación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Después</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">que se fue el vapor anduvo, esperando del azar algo que le permitiera vivir de</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">algún modo mientras volvía a sus canchas familiares; pero no encontró nada. El </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">puerto tenía poco movimiento y en los contados vapores en que se trabajaba no </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">lo aceptaron.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Ambulaban</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">por allí infinidad de vagabundos de profesión; marineros sin contrata, como él,</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">desertados de un vapor o prófugos de algún delirio; atorrantes abandonados al </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">ocio, que se mantienen de no se sabe qué, mendigando o robando, pasando los </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">días como las cuentas de un rosario mugriento, esperando quién sabe qué </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">extraños acontecimientos, o no esperando nada, individuos de las razas y </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">pueblos más exóticos y extraños, aun de aquellos en cuya existencia no se cree </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">hasta no haber visto un ejemplar vivo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;"> </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Al día </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">siguiente, convencido de que no podría resistir mucho más, decidió recurrir a </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">cualquier medio para procurarse alimentos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Caminando,</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">fue a dar delante de un vapor que había llegado la noche anterior y que cargaba</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">trigo. Una hilera de hombres marchaba, dando la vuelta, al hombro los pesados </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">sacos, desde los vagones, atravesando una planchada, hasta la escotilla de la </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">bodega, donde los estibadores recibían la carga. Estuvo un rato mirando hasta </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">que atreviose a hablar con el capataz, ofreciéndose. Fue aceptado y </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">animosamente formó parte de la larga fila de cargadores.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Durante</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">el primer tiempo de la jornada trabajó bien; pero después empezó a sentirse fatigado y</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">le vinieron vahídos, vacilando en la planchada cuando marchaba con la carga al </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">hombro, viendo a sus pies la abertura vertiginosa formada por el costado del vapor y el </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">murallón del muelle, en el fondo de la cual el mar, manchado de aceite y cubierto </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">de desperdicios, glogloteaba sordamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">A la hora</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">de almorzar hubo un breve descanso y en tanto que algunos fueron a comer en los </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">figones cercanos y otros comían lo que habían llevado, él se tendió en el suelo</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">a descansar, disimulando su hambre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Terminó</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">la jornada completamente agotado, cubierto de sudor, reducido ya a lo último.</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">Mientras los trabajadores se retiraban, se sentó en unas bolsas acechando al </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">capataz, y cuando se hubo marchado el último acercose a él y confuso y </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">titubeante, aunque sin contarle lo que le sucedía, le preguntó si podían </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">pagarle inmediatamente o si era posible conseguir un adelanto a cuenta de lo </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">ganado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Contestole</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">el capataz que la costumbre era pagar al final del trabajo y que todavía sería</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">necesario trabajar el día siguiente para concluir de cargar el vapor. ¡Un día </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">más! Por otro lado, no adelantaban un centavo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Pero -le</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">dijo-, si usted necesita, yo podría prestarle unos cuarenta centavos&#8230; No</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">tengo más.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Le</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">agradeció el ofrecimiento con una sonrisa angustiosa y se fue. Le acometió</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">entonces una desesperación aguda. ¿Tenía hambre, hambre, hambre! Un hambre que </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">lo doblegaba como un latigazo; veía todo a través de una niebla azul y al andar </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">vacilaba como un borracho. Sin embargo, no había podido quejarse ni gritar, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">pues su sufrimiento era oscuro y fatigante; no era dolor, sino angustia sorda, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">acabamiento; le parecía que estaba aplastado por un gran peso. Sintió de pronto </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">como una quemadura en las entrañas, y se detuvo. Se fue inclinando, inclinando, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">doblándose forzadamente y creyó que iba a caer. En ese instante, como si una </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">ventana se hubiera abierto ante él, vio su casa, el paisaje que se veía desde </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">ella, el rostro de su madre y el de sus hermanos, todo lo que él quería y amaba </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">apareció y desapareció ante sus ojos cerrados por la fatiga&#8230; Después, poco a </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">poco, cesó el desvanecimiento y se fue enderezando, mientras la quemadura se </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">enfriaba despacio. Por fin se irguió, respirando profundamente. Una hora más y </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">caería al suelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Apuró el</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">paso, como huyendo de un nuevo mareo, y mientras marchaba resolvió ir a comer a</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">cualquier parte, sin pagar, dispuesto a que lo avergonzaran, a que le pegaran, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">a que lo mandaran preso, a todo; lo importante era comer, comer, comer. Cien </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">veces repitió mentalmente esta palabra; comer, comer, comer, hasta que el </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">vocablo perdió su sentido, dejándole una impresión de vacío caliente en la </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">cabeza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">No</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">pensaba huir; le diría al dueño: &#8220;Señor, tenía hambre, hambre, hambre, y</span><br />
<span style="font-family:Candara;font-size:large;"> no tengo con qué pagar&#8230; Haga lo que quiera&#8221;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Llegó</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">hasta las primeras calles de la ciudad y en una de ellas encontró una lechería.</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">Era un negocio muy claro y limpio, lleno de mesitas con cubiertas de mármol. </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">Detrás de un mostrador estaba de pie una señora rubia con un delantal </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">blanquísimo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Eligió</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">ese negocio. La calle era poco transitada. Habría podido comer en uno de los</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">figones que estaban junto al muelle, pero se encontraban llenos de gente que </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">jugaba y bebía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">En la</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">lechería no había sino un cliente. Era un vejete de anteojos, que con la nariz</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">metida entre las hojas de un periódico, leyendo, permanecía inmóvil, como </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">pegado a la silla. Sobre la mesita había un vaso de leche a medio consumir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-family:Candara;font-size:large;">Esperó que se retirara, paseando por la acera, sintiendo que poco a poco se le </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">encendía en el estómago la quemadura de antes, y esperó cinco, diez, hasta </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">quince minutos. Se cansó y parose a un lado de la puerta, desde donde lanzaba </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">al viejo una miradas que parecían pedradas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">¿Qué</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">diablos leería con tanta atención! Llegó a imaginarse que era un enemigo suyo,</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">quien, sabiendo sus intenciones, se hubiera propuesto entorpecerlas. Le daban </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">ganas de entrar y decirle algo fuerte que le obligara a marcharse, una grosería </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">o una frase que le indicara que no tenía derecho a permanecer una hora sentado, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">y leyendo, por un gasto reducido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Por fin</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">el cliente terminó su lectura, o por lo menos, la interrumpió. Se bebió de un</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">sorbo el resto de leche que contenía el vaso, se levantó pausadamente, pagó y </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">dirigiose a la puerta. Salió; era un vejete encorvado, con trazas de carpintero </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">o barnizador.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Apenas</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">estuvo en la calle, afirmose los anteojos, metió de nuevo la nariz entre las</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">hojas del periódico y se fue, caminando despacito y deteniéndose cada diez </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">pasos para leer con más detenimiento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Esperó</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">que se alejara y entró. Un momento estuvo parado a la entrada, indeciso, no sabiendo</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">dónde sentarse; por fin eligió una mesa y dirigiose hacia ella; pero a mitad de </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">camino se arrepintió, retrocedió y tropezó en una silla, instalándose después </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">en un rincón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Acudió la</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">señora, pasó un trapo por la cubierta de la mesa y con voz suave, en la que se</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">notaba un dejo de acento español, le preguntó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-¿Qué se</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">va usted a servir?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Sin</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">mirarla, le contestó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Un vaso</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">de leche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">-¿Grande?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Sí,</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">grande.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-¿Solo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-¿Hay</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">bizcochos?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-No;</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">vainillas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">-Bueno,</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">vainillas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Cuando la</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">señora se dio vuelta, él se restregó las manos sobre las rodillas, regocijado,</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">como quien tiene frío y va a beber algo caliente. Volvió la señora y colocó </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">ante él un gran vaso de leche y un platito lleno de vainillas, dirigiéndose </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">después a su puesto detrás del mostrador. Su primer impulso fue beberse la </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">leche de un trago y comerse después las vainillas, pero en seguida se </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">arrepintió; sentía que los ojos de la mujer lo miraban con curiosidad. No se </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">atrevía a mirarla; le parecía que, al hacerlo, conocería su estado de ánimo y </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">sus propósitos vergonzosos y él tendría que levantarse e irse, sin probar lo </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">que había pedido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Pausadamente</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">tomó una vainilla, humedeciola en la leche y le dio un bocado; bebió un sorbo</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">de leche y sintió que la quemadura, ya encendida en su estómago, se apagaba y </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">deshacía. Pero, en seguida, la realidad de su situación desesperada surgió ante </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">él y algo apretado y caliente subió desde su corazón hasta la garganta; se dio </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">cuenta de que iba a sollozar, a sollozar a gritos, y aunque sabía que la señora </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">lo estaba mirando no pudo rechazar ni deshacer aquel nudo ardiente que le </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">estrechaba más y más. Resistió, y mientras resistía comió apresuradamente, como </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">asustado, temiendo que el llanto le impidiera comer. Cuando terminó con la </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">leche y las vainillas se le nublaron los ojos y algo tibio rodó por su nariz, </span><span style="font-family:Candara;font-size:large;">cayendo dentro del vaso. Un terrible sollozo lo sacudió hasta los zapatos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">Afirmó la</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">cabeza en la manos y durante mucho rato lloró, lloró con pena, con rabia, con</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">ganas de llorar, como si nunca hubiese llorado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Inclinado </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">estaba y llorando, cuando sintió que una mano le acariciaba la cansada cabeza y </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">que una voz de mujer, con un dulce acento español, le decía:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;color:#888888;">Continúa…</span></p>
<p><span style="color:#888888;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">EL VASO </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">DE LECHE (1.929)</span></span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align:right;"><span style="color:#888888;"><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Manuel Rojas</span><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;"> </span></p>
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/una-voz-de-mujer-con-un-dulce-acento-espanol/">Una mujer con un dulce acento español&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/una-voz-de-mujer-con-un-dulce-acento-espanol/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Por una mirada, un mundo&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/por-una-mirada-un-mundo/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/por-una-mirada-un-mundo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Jul 2012 02:14:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Gustavo Adolfo Becquer]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=726</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por una mirada, un mundo; Por una sonrisa, un cielo; Por un beso… yo no sé qué te diera por un beso! GUSTAVO ADOLFO BECQUER</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/por-una-mirada-un-mundo/">Por una mirada, un mundo&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Por una</span> <span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">mirada, un mundo;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Por una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sonrisa, un cielo;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Por un</span> <span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">beso… yo no sé</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">qué te</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">diera por un beso!</span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">GUSTAVO</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ADOLFO BECQUER</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/por-una-mirada-un-mundo/">Por una mirada, un mundo&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/por-una-mirada-un-mundo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Allí fui niño, allí fui niño!!&#8230; y tengo ganas de llorar&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/el-sol-de-los-venados/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/el-sol-de-los-venados/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 15 Jul 2012 20:15:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Carranza]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=721</guid>
		<description><![CDATA[<p>Recuerdo el sol de los venados desde un balcón crepuscular. Los días huían como nubes altas, de un cielo matinal. Allí fui niño, allí fui niño y tengo ganas de llorar. Ah, tristemente os aseguro: tanta belleza fue verdad. EL SOL DE LOS VENADOS Eduardo Carranza</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/el-sol-de-los-venados/">Allí fui niño, allí fui niño!!&#8230; y tengo ganas de llorar&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Recuerdo el sol de los venados<br />
desde un balcón crepuscular.<br />
Los días huían como nubes<br />
altas, de un cielo matinal.<br />
Allí fui niño, allí fui niño<br />
y tengo ganas de llorar.<br />
Ah, tristemente os aseguro:<br />
tanta belleza fue verdad.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">EL SOL DE LOS VENADOS<br />
Eduardo Carranza</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/el-sol-de-los-venados/">Allí fui niño, allí fui niño!!&#8230; y tengo ganas de llorar&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/el-sol-de-los-venados/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un bello cuento de Marguerite Yourcenar&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/un-cuento-para-llorar-de-alegria/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/un-cuento-para-llorar-de-alegria/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 15 Jul 2012 00:38:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Marguerite Yourcenar]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=694</guid>
		<description><![CDATA[<p>El anciano pintor Wang-Fô y su discípulo Ling erraban por los caminos del reino de Han. Avanzaban lentamente, pues Wang-Fô se detenía durante la noche a contemplar los astros y durante el día a mirar las libélulas. No iban muy cargados, ya que Wang-Fô amaba la imagen de las cosas y no las cosas en [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/un-cuento-para-llorar-de-alegria/">Un bello cuento de Marguerite Yourcenar&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Wang-Fo.jpg"><img src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Wang-Fo.jpg?resize=300%2C193" alt="Wang Fo" class="alignright size-medium wp-image-1871" data-recalc-dims="1" /></a>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">El anciano pintor Wang-Fô y su discípulo Ling erraban por los caminos del reino de Han. Avanzaban lentamente, pues Wang-Fô se detenía durante la noche a contemplar los astros y durante el día a mirar las libélulas. No iban muy cargados, ya que Wang-Fô amaba la imagen de las cosas y no las cosas en sí mismas, y ningún objeto del mundo le parecía digno de ser adquirido a no ser pinceles, tarros de laca y rollos de seda o de papel de arroz. <span id="more-694"></span>Eran pobres, pues Wang-Fô trocaba sus pinturas por una ración de mijo y despreciaba las monedas de plata. Su discípulo Ling, doblándose bajo el peso de un saco lleno de bocetos, encorvaba respetuosamente la espalda como si llevara encima la bóveda celeste, ya que aquel saco, a los ojos de Ling, estaba lleno de montañas cubiertas de nieve, de ríos en primavera y del rostro de la luna de verano.<br />
Ling no había nacido para correr los caminos al lado de un anciano que se apoderaba de la aurora y apresaba el crepúsculo. Su padre era cambista de oro; su madre era la hija única de un comerciante de jade, que le había legado sus bienes maldiciéndola por no ser un hijo. Ling había crecido en una casa donde la riqueza abolía las inseguridades. Aquella existencia, cuidadosamente resguardada, lo había vuelto tímido: tenía miedo de los insectos, de la tormenta y del rostro de los muertos. Cuando cumplió quince años, su padre le escogió una esposa, y la eligió muy bella, pues la idea de la felicidad que proporcionaba a su hijo lo consolaba de haber llegado a la edad en que la noche sólo sirve para dormir. La esposa de Ling era frágil como un junco, infantil como la leche, dulce como la saliva, salada como las lágrimas. Después de la boda, los padres de Ling llevaron su discreción hasta el punto de morirse, y su hijo se quedó solo en su casa pintada de cinabrio, en compañía de su joven esposa, que sonreía sin cesar, y de un ciruelo que daba flores rosas cada primavera. Ling amó a aquella mujer de corazón límpido igual que se ama a un espejo que no se empaña nunca, o a un talismán que siempre nos protege. Acudía a las casas de té para seguir la moda, y favorecía moderadamente a bailarinas y acróbatas.<br />
Una noche, en una taberna, tuvo por compañero de mesa a Wang-Fô. El anciano había bebido, para ponerse en un estado que le permitiera pintar con realismo a un borracho; su cabeza se inclinaba hacia un lado, como si se esforzara por medir la distancia que separaba su mano de la taza. El alcohol de arroz desataba la lengua de aquel artesano taciturno, y aquella noche, Wang hablaba como si el silencio fuera una pared y las palabras unos colores destinados a embadurnarla. Gracias a él, Ling conoció la belleza que reflejaban las caras de los bebedores, difuminadas por el humo de las bebidas calientes, el esplendor tostado de las carnes lamidas de una forma desigual por los lengüetazos del fuego, y el exquisito color de rosa de las manchas de vino esparcidas por los manteles como pétalos marchitos. Una ráfaga de viento abrió la ventana; el aguacero penetró en la habitación. Wang-Fô se agachó para que Ling admirase la lívida veta del rayo y Ling, maravillado, dejó de tener miedo a las tormentas.<br />
Ling pagó la cuenta del viejo pintor; como Wang-Fô no tenía ni dinero ni morada, le ofreció humildemente un refugio. Hicieron juntos el camino; Ling llevaba un farol; su luz proyectaba en los charcos inesperados destellos: Aquella noche, Ling se enteró con sorpresa de que los muros de su casa no eran rojos, como él creía sino que tenían el color de una naranja que se empieza a pudrir. En el patio, Wang-Fô advirtió la forma delicada de un arbusto, en el que nadie se había fijado hasta entonces, y lo comparó a una mujer joven que dejara secar sus cabellos. En el pasillo, siguió con arrobo el andar vacilante de una hormiga a lo largo de las grietas de la pared, y el horror que Ling sentía por aquellos bichitos se desvaneció. Entonces, comprendiendo que Wang-Fô acababa de regalarle un alma y una percepción nuevas, Ling acostó respetuosamente al anciano en la habitación donde habían muerto sus padres.<br />
Hacía años que Wang-Fô soñaba con hacer el retrato de una princesa de antaño tocando el laúd bajo un sauce. Ninguna mujer le parecía lo bastante irreal para servirle de modelo, pero Ling podía serlo, puesto que no era una mujer. Más tarde, Wang-Fô habló de pintar a un joven príncipe tensando el arco al pie de un alto cedro. Ningún joven de la época actual era lo bastante irreal para servirle de modelo, pero Ling mandó posar a su mujer bajo el ciruelo del jardín. Después, Wang-Fô la pintó vestida de hada entre las nubes de poniente, y la joven lloró, pues aquello era un presagio de muerte. Desde que Ling prefería los retratos que le hacía Wang-Fô a ella misma, su rostro se marchitaba como la flor que lucha con el viento o con las lluvias de verano. Una mañana la encontraron colgada de las ramas del ciruelo rosa: las puntas de la bufanda de seda que la estrangulaba flotaban al viento mezcladas con sus cabellos; parecía aún más esbelta que de costumbre, y tan pura como las beldades que cantan los poetas de tiempos pasados. Wang-Fô la pintó por última vez, pues le gustaba ese color verdoso que adquiere el rostro de los muertos. Su discípulo Ling desleía los colores y este trabajo exigía tanta aplicación que se olvidó de verter unas lágrimas.<br />
Ling vendió sucesivamente sus esclavos, sus jades y los peces de su estanque para proporcionar al maestro tarros de tinta púrpura que venían de Occidente. Cuando la casa estuvo vacía, se marcharon y Ling cerró tras él la puerta de su pasado. Wang-Fô estaba cansado de una ciudad en donde ya las caras no podían enseñarle ningún secreto de belleza o de fealdad, y juntos ambos, maestro y discípulo, vagaron por los caminos del reino de Han.<br />
Su reputación los precedía por los pueblos, en el umbral de los castillos fortificados y bajo el pórtico de los templos donde se refugian los peregrinos inquietos al llegar el crepúsculo. Se decía que Wang-Fô tenía el poder de dar vida a sus pinturas gracias a un último toque de color que añadía a los ojos. Los granjeros acudían a suplicarle que les pintase un perro guardián, y los señores querían que les hiciera imágenes de soldados. Los sacerdotes honraban a Wang-Fô como a un sabio; el pueblo lo temía como a un brujo.<br />
Wang se alegraba de estas diferencias de opiniones que le permitían estudiar a su alrededor las expresiones de gratitud, de miedo o de veneración.<br />
Ling mendigaba la comida, velaba el sueño de su maestro y aprovechaba sus éxtasis para darle masaje en los pies. Al apuntar el día, mientras el anciano seguía durmiendo, salía en busca de paisajes tímidos, escondidos detrás de los bosquecillos de juncos. Por la noche, cuando el maestro, desanimado, tiraba sus pinceles al suelo, él los recogía. Cuando Wang-Fô estaba triste y hablaba de su avanzada edad, Ling le mostraba sonriente el tronco sólido de un viejo roble; cuando Wang-Fô estaba alegre y soltaba sus chanzas, Ling fingía escucharlo humildemente.<br />
Un día, al atardecer, llegaron a los arrabales de la ciudad imperial, y Ling buscó para Wang-Fô un albergue donde pasar la noche. El anciano se envolvió en sus harapos y Ling se acostó junto a él para darle calor, pues la primavera acababa de llegar y el suelo de barro estaba helado aún. Al llegar el alba, unos pesados pasos resonaron por los pasillos de la posada; se oyeron los susurros amedrentados del posadero y unos gritos de mando proferidos en lengua bárbara. Ling se estremeció, recordando que el día anterior había robado un pastel de arroz para la comida del maestro. No puso en duda que venían a arrestarlo y se preguntó quién ayudaría mañana a Wang-Fô a vadear el próximo río.<br />
Entraron los soldados provistos de faroles. La llama, que se filtraba a través del papel de colores, ponía luces rojas y azules en sus cascos de cuero. La cuerda de un arco vibraba en su hombro, y, de repente, los más feroces rugían sin razón alguna. Pusieron su pesada mano en la nuca de Wang-Fô, quien no pudo evitar fijarse en que sus mangas no hacían juego con el color de sus abrigos.<br />
Ayudado por su discípulo, Wang-Fô siguió a los soldados, tropezando por unos caminos desiguales. Los transeúntes, agrupados, se mofaban de aquellos dos criminales a quienes probablemente iban a decapitar. A todas las preguntas que hacía Wang, los soldados contestaban con una mueca salvaje. Sus manos atadas le dolían y Ling, desesperado, miraba a su maestro sonriendo, lo que era para él una manera más tierna de llorar.<br />
Llegaron a la puerta del palacio imperial, cuyos muros color violeta se erguían en pleno día como un trozo de crepúsculo. Los soldados obligaron a Wang-Fô a franquear innumerables salas cuadradas o circulares, cuya forma simbolizaba las estaciones, los puntos cardinales, lo masculino y lo femenino, la longevidad, las prerrogativas del poder. Las puertas giraban sobre sí mismas mientras emitían una nota de música, y su disposición era tal que podía recorrerse toda la gama al atravesar el palacio de Levante a Poniente. Todo se concertaba para dar idea de un poder y de una sutileza sobrehumanas y se percibía que las más ínfimas órdenes que allí se pronunciaban debían de ser definitivas y terribles, como la sabiduría de los antepasados. Finalmente, el aire se enrareció; el silencio se hizo tan profundo que ni un torturado se hubiera atrevido a gritar. Un eunuco levantó una cortina; los soldados temblaron como mujeres, y el grupito entró en la sala en donde se hallaba el Hijo del Cielo sentado en su trono.<br />
Era una sala desprovista de paredes, sostenida por unas macizas columnas de piedra azul. Florecía un jardín al otro lado de los fustes de mármol y cada una de las flores que encerraban sus bosquecillos pertenecía a una exótica especie traída de allende los mares. Pero ninguna de ellas tenía perfume, por temor a que la meditación del Dragón Celeste se viera turbada por los buenos olores. Por respeto al silencio en que bañaban sus pensamientos, ningún pájaro había sido admitido en el interior del recinto y hasta se había expulsado de allí a las abejas. Un alto muro separaba el jardín del resto del mundo, con el fin de que el viento, que pasa sobre los perros reventados y los cadáveres de los campos de batalla, no pudiera permitirse ni rozar siquiera la manga del Emperador.<br />
El Maestro Celeste se hallaba sentado en un trono de jade y sus manos estaban arrugadas como las de un viejo, aunque apenas tuviera veinte años. Su traje era azul, para simular el invierno, y verde, para recordar la primavera. Su rostro era hermoso, pero impasible como un espejo colocado a demasiada altura y que no reflejara más que los astros y el implacable cielo. A su derecha tenía al Ministro de los Placeres Perfectos y a su izquierda al Consejero de los Tormentos Justos. Como sus cortesanos, alineados al pie de las columnas, aguzaban el oído para recoger la menor palabra que de sus labios se escapara, había adquirido la costumbre de hablar siempre en voz baja.<br />
–Dragón Celeste –dijo Wang-Fô, prosternándose–, soy viejo, soy pobre y soy débil. Tú eres como el verano; yo soy como el invierno. Tú tienes Diez Mil Vidas; yo no tengo más que una y pronto acabará. ¿Qué te he hecho yo? Han atado mis manos que jamás te hicieron daño alguno.<br />
– ¿Y tú me preguntas qué es lo que me has hecho, viejo Wang-Fô? – dijo el Emperador–.<br />
Su voz era tan melodiosa que daban ganas de llorar. Levantó su mano derecha, que los reflejos del suelo de jade transformaban en glauca como una planta submarina, y Wang-Fô, maravillado por aquellos dedos tan largos y delgados, trató de hallar en sus recuerdos si alguna vez había hecho del Emperador o de sus ascendientes un retrato tan mediocre que mereciese la muerte. Mas era poco probable, pues Wang-Fô, hasta aquel momento, apenas había pisado la corte de los Emperadores, prefiriendo siempre las chozas de los granjeros o, en las ciudades, los arrabales de las cortesanas y las tabernas del muelle en las que disputan los estibadores.<br />
– ¿Me preguntas lo que me has hecho, viejo Wang-Fô? –prosiguió el Emperador, inclinando su cuello delgado hacia el anciano que lo escuchaba–. Voy a decírtelo. Pero como el veneno ajeno no puede entrar en nosotros, sino por nuestras nueve aberturas, para ponerte en presencia de tus culpas deberé recorrer los pasillos de mi memoria y contarte toda mi vida. Mi padre había reunido una colección de tus pinturas en la estancia más escondida de palacio, pues sustentaba la opinión de que los personajes de los cuadros deben ser sustraídos a las miradas de los profanos, en cuya presencia no pueden bajar los ojos. En aquellas salas me educaron a mí, viejo Wang-Fô, ya que habían dispuesto una gran soledad a mi alrededor para permitirme crecer. Con objeto de evitarle a mi candor las salpicaduras humanas, habían alejado de mí las agitadas olas de mis futuros súbditos, y a nadie se le permitía pasar ante mi puerta, por miedo a que la sombra de aquel hombre o mujer se extendiera hasta mí. Los pocos y viejos servidores que se me habían concedido se mostraban lo menos posible; las horas daban vueltas en círculo; los colores de tus cuadros se reavivaban con el alba y palidecían con el crepúsculo. Por las noches, yo los contemplaba cuando no podía dormir, y durante diez años consecutivos estuve mirándolos todas las noches. Durante el día, sentado en una alfombra cuyo dibujo me sabía de memoria, reposando la palma de mis manos vacías en mis rodillas de amarilla seda, soñaba con los goces que me proporcionaría el porvenir. Me imaginaba al mundo con el país de Han en medio, semejante al llano monótono hueco de la mano surcada por las líneas fatales de los Cinco Ríos. A su alrededor, el mar donde nacen los monstruos y, más lejos aún, las montañas que sostienen el cielo. Y para ayudarme a imaginar todas esas cosas, yo me valía de tus pinturas. Me hiciste creer que el mar se parecía a la vasta capa de agua extendida en tus telas, tan azul que una piedra al caer no puede por menos de convertirse en zafiro; que las mujeres se abrían y se cerraban como las flores, semejantes a las criaturas que avanzan, empujadas por el viento, por los senderos de tus jardines, y que los jóvenes guerreros de delgada cintura que velan en las fortalezas de las fronteras eran como flechas que podían traspasarnos el corazón. A los dieciséis años, vi abrirse las puertas que me separaban del mundo: subí a la terraza del palacio a mirar las nubes, pero eran menos hermosas que las de tus crepúsculos. Pedí mi litera: sacudido por los caminos, cuyo barro y piedras yo no había previsto, recorrí las provincias del Imperio sin hallar tus jardines llenos de mujeres parecidas a luciérnagas, aquellas mujeres que tú pintabas y cuyo cuerpo es como un jardín. Los guijarros de las orillas me asquearon de los océanos; la sangre de los ajusticiados es menos roja que la granada que se ve en tus cuadros; los parásitos que hay en los pueblos me impiden ver la belleza de los arrozales; la carne de las mujeres vivas me repugna tanto como la carne muerta que cuelga de los ganchos en las carnicerías, y la risa soez de mis soldados me da náuseas. Me has mentido, Wang-Fô, viejo impostor: el mundo no es más que un amasijo de manchas confusas, lanzadas al vacío por un pintor insensato, borradas sin cesar por nuestras lágrimas. El reino de Han no es el más hermoso de los reinos y yo no soy el Emperador. El único imperio sobre el que vale la pena reinar es aquel donde tú penetras, viejo Wang-Fô, por el camino de las Mil Curvas y de los Diez Mil Colores. Sólo tú reinas en paz sobre unas montañas cubiertas por una nieve que no puede derretirse y sobre unos campos de narcisos que nunca se marchitan. Y por eso, Wang-Fô, he buscado el suplicio que iba a reservarte, a ti cuyos sortilegios han hecho que me asquee de cuanto poseo y me han hecho desear lo que jamás podré poseer. Y para encerrarte en el único calabozo de donde no vas a poder salir, he decidido que te quemen los ojos, ya que tus ojos, Wang-Fô, son las dos puertas mágicas que abren tu reino. Y puesto que tus manos son los dos caminos, divididos en diez bifurcaciones, que te llevan al corazón de tu imperio, he dispuesto que te corten las manos. ¿Me has entendido, viejo Wang-Fô?<br />
Al escuchar esta sentencia, el discípulo Ling se arrancó del cinturón un cuchillo mellado y se precipitó sobre el Emperador. Dos guardias lo apresaron. El Hijo del Cielo sonrió y añadió con un suspiro:<br />
– Y te odio también, viejo Wang-Fô, porque has sabido hacerte amar. Matad a ese perro.<br />
Ling dio un salto para evitar que su sangre manchase el traje de su maestro. Uno de los soldados levantó el sable, y la cabeza de Ling se desprendió de su nuca, semejante a una flor tronchada. Los servidores se llevaron los restos y Wang-Fô, desesperado, admiró la hermosa mancha escarlata que la sangre de su discípulo dejaba en el pavimento de piedra verde.<br />
El Emperador hizo una seña y dos eunucos limpiaron los ojos de Wang-Fô.<br />
– Óyeme, viejo Wang-Fô –dijo el Emperador–, y seca tus lágrimas, pues no es el momento de llorar. Tus ojos deben permanecer claros, con el fin de que la poca luz que aún les queda no se empañe con tu llanto.<br />
Ya que no deseo tu muerte sólo por rencor, ni sólo por crueldad quiero verte sufrir. Tengo otros proyectos, viejo Wang-Fô. Poseo, entre la colección de tus obras, una pintura admirable en donde se reflejan las montañas, el estuario de los ríos y el mar, infinitamente reducidos, es verdad, pero con una evidencia que sobrepasa a la de los objetos mismos, como las figuras que se miran a través de una esfera. Pero esta pintura se halla inacabada, Wang-Fô, y tu obra maestra no es más que un esbozo. Probablemente, en el momento en que la estabas pintando, sentado en un valle solitario, te fijaste en un pájaro que pasaba, o en un niño que perseguía al pájaro. Y el pico del pájaro o las mejillas del niño te hicieron olvidar los párpados azules de las olas. No has terminado las franjas del manto del mar, ni los cabellos de algas de las rocas. Wang-Fô, quiero que dediques las horas de luz que aún te quedan a terminar esta pintura, que encerrará de esta suerte los últimos secretos acumulados durante tu larga vida. No me cabe duda de que tus manos, tan próximas a caer, temblarán sobre la seda y el infinito penetrará en tu obra por esos cortes de la desgracia. Ni me cabe duda de que tus ojos, tan cerca de ser aniquilados, descubrirán unas relaciones al límite de los sentidos humanos. Tal es mi proyecto, viejo Wang-Fô, y puedo obligarte a realizarlo. Si te niegas, antes de cegarte quemaré todas tus obras y entonces serás como un padre cuyos hijos han sido todos asesinados y destruidas sus esperanzas de posteridad. Piensa más bien, si quieres, que esta última orden es una consecuencia de mi bondad, pues sé que la tela es la única amante a quien tú has acariciado. Y ofrecerte unos pinceles, unos colores y tinta para ocupar tus últimas horas es lo mismo que darle una ramera como limosna a un hombre que va a morir.<br />
A una seña del dedo meñique del Emperador, dos eunucos trajeron respetuosamente la pintura inacabada donde Wang-Fô había trazado la imagen del cielo y del mar. Wang-Fô se secó las lágrimas y sonrió, pues aquel apunte le recordaba su juventud. Todo en él atestiguaba una frescura de alma a la que ya Wang-Fô no podía aspirar, pero le faltaba, no obstante, algo, pues en la época en que la había pintado Wang, todavía no había contemplado lo bastante las montañas, ni las rocas que bañan en el mar sus flancos desnudos, ni tampoco se había empapado lo suficiente de la tristeza del crepúsculo. Wang-Fô eligió uno de los pinceles que le presentaba un esclavo y se puso a extender, sobre el mar inacabado, amplias pinceladas de azul. Un eunuco, en cuclillas a sus pies, desliaba los colores; hacía esta tarea bastante mal, y más que nunca Wang-Fô echó de menos a su discípulo Ling.<br />
Wang empezó por teñir de rosa la punta del ala de una nube posada en una montaña. Luego añadió a la superficie del mar unas pequeñas arrugas que no hacían sino acentuar la impresión de su serenidad. El pavimento de jade se iba poniendo singularmente húmedo, pero Wang-Fô, absorto en su pintura, no advertía que estaba trabajando sentado en el agua.<br />
La frágil embarcación, agrandada por las pinceladas del pintor, ocupaba ahora todo el primer plano del rollo de seda. El ruido acompasado de los remos se elevó de repente en la distancia, rápido y ágil como un batir de alas. El ruido se fue acercando, llenó suavemente toda la sala y luego cesó; unas gotas temblaban, inmóviles, suspendidas de los remos del barquero. Hacía mucho tiempo que el hierro al rojo vivo destinado a quemar los ojos de Wang se había apagado en el brasero del verdugo. Con el agua hasta los hombros, los cortesanos, inmovilizados por la etiqueta, se alzaban sobre la punta de los pies. El agua llegó por fin a nivel del corazón imperial. El silencio era tan profundo que hubiera podido oírse caer las lágrimas.<br />
Era Ling, en efecto. Llevaba puesto su viejo traje de diario, y su manga derecha aún llevaba la huella de un enganchón que no había tenido tiempo de coser aquella mañana, antes de la llegada de los soldados. Pero lucía alrededor del cuello una extraña bufanda roja.<br />
Wang-Fô le dijo dulcemente, mientras continuaba pintando:<br />
– Te creía muerto.<br />
– Estando vos vivo –dijo respetuosamente Ling–, ¿cómo podría yo morir?<br />
Y ayudó al maestro a subir a la barca. El techo de jade se reflejaba en el agua, de suerte que Ling parecía navegar por el interior de una gruta. Las trenzas de los cortesanos sumergidos ondulaban en la superficie como serpientes, y la cabeza pálida del Emperador flotaba como un loto.<br />
– Mira, discípulo mío –dijo melancólicamente Wang-Fô–. Esos desventurados van a perecer, si no lo han hecho ya. Yo no sabía que había bastante agua en el mar para ahogar a un Emperador. ¿Qué podemos hacer?<br />
– No temas nada, Maestro –murmuró el discípulo–. Pronto se hallarán a pie enjuto, y ni siquiera recordarán haberse mojado las mangas. Tan sólo el Emperador conservará en su corazón un poco de amargor marino. Estas gentes no están hechas para perderse por el interior de una pintura. Y añadió:<br />
– La mar está tranquila y el viento es favorable. Los pájaros marinos están haciendo sus nidos. Partamos, maestro, al país de más allá de las olas.<br />
– Partamos –dijo el viejo pintor–.<br />
Wang-Fô cogió el timón y Ling se inclinó sobre los remos. La cadencia de los mismos llenó de nuevo toda la estancia, firme y regular como el latido de un corazón. El nivel del agua iba disminuyendo insensiblemente en torno a las grandes rocas verticales que volvían a ser columnas. Muy pronto, tan sólo unos cuantos charcos brillaron en las depresiones del pavimento de jade. Los trajes de los cortesanos estaban secos, pero el Emperador conservaba algunos copos de espuma en la orla de su manto.<br />
El rollo de seda pintado por Wang-Fô permanecía sobre una mesita baja. Una barca ocupaba todo el primer término. Se alejaba poco a poco, dejando tras ella un delgado surco que volvía a cerrarse sobre el mar inmóvil. Ya no se distinguía el rostro de los dos hombres sentados en la barca, pero aún podía verse la bufanda roja de Ling y la barba de Wang-Fô, que flotaba al viento.<br />
La pulsación de los remos fue debilitándose y luego cesó, borrada por la distancia. El Emperador, inclinado hacia delante, con la mano a modo de visera delante de los ojos, contemplaba alejarse la barca de Wang-Fô, que ya no era más que una mancha imperceptible en la palidez del crepúsculo. Un vaho de oro se elevó, desplegándose sobre el mar. Finalmente, la barca viró en derredor a una roca que cerraba la entrada a la alta mar; cayó sobre ella la sombra del acantilado; borrándose el surco de la desierta superficie y el pintor Wang-Fô y su discípulo Ling desaparecieron para siempre en aquel mar de Jade azul que Wang-Fô acababa de inventar.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">CÓMO SE SALVÓ WANG-FO<br />
Marguerite Yourcenar</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/un-cuento-para-llorar-de-alegria/">Un bello cuento de Marguerite Yourcenar&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/un-cuento-para-llorar-de-alegria/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Palabras para Julia&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/palabras-para-julia/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/palabras-para-julia/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Jul 2012 19:01:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>
		<category><![CDATA[Paco Ibañez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=628</guid>
		<description><![CDATA[<p></p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/palabras-para-julia/">Palabras para Julia&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/mZAoHFwOM8U" height="315" width="420" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/palabras-para-julia/">Palabras para Julia&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/palabras-para-julia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/hoy-anduvo-la-muerte-buscando-entre-mis-libros/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/hoy-anduvo-la-muerte-buscando-entre-mis-libros/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Jul 2012 18:42:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Zitarrosa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=625</guid>
		<description><![CDATA[<p>  Alfredo Zitarrosa. Guitarra Negra Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra&#8230; Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía&#8230; Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/hoy-anduvo-la-muerte-buscando-entre-mis-libros/">Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i2.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/07/zitarrozach.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1858" alt="zitarrozach" src="http://i2.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/07/zitarrozach.jpg?resize=69%2C150" data-recalc-dims="1" /></a><div class="sc_player_container1"><input type="button" id="btnplay_5199c317819c2" class="myButton_play" onClick="play_mp3('play','5199c317819c2','http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/GuitarraNegra.mp3');show_hide('play','5199c317819c2');" /><input type="button"  id="btnstop_5199c317819c2" style="display:none" class="myButton_stop" onClick="play_mp3('stop','5199c317819c2','');show_hide('stop','5199c317819c2');" /><div id="sm2-container"><!-- flash movie ends up here --></div></div>   <span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">Alfredo Zitarrosa.</span></p>
<p><span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">Guitarra Negra</span><br />
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra&#8230; <span id="more-625"></span>Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía&#8230; Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas&#8230; Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan&#8230; Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos&#8230; Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas&#8230;</p>
<p>Allanamiento<br />
Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa&#8230; Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco&#8230; Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma&#8230; Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables&#8230; Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión&#8230; Y no halló nada&#8230; No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre, ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie&#8230; ni a los muertos Fernández más recientes&#8230; A mí tampoco me encontró&#8230; Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida&#8230; Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles&#8230; Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo&#8230; Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas&#8230; y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales&#8230; la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol&#8230; y se echará en el piso como un perro&#8230; y aguardará hasta la madrugada&#8230; Hoy&#8230; dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre&#8230;</p>
<p>La casa<br />
&#8230; Mi corazón está mejor sitiado que mi casa&#8230; mi casa, más cercada que mi barrio&#8230; mi barrio, cercado por mi Pueblo&#8230; En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/hoy-anduvo-la-muerte-buscando-entre-mis-libros/">Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/hoy-anduvo-la-muerte-buscando-entre-mis-libros/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
<enclosure url="http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/GuitarraNegra.mp3" length="8216719" type="audio/mpeg" />
		</item>
		<item>
		<title>Ya no la quiero, es cierto&#8230; pero tal vez la quiero</title>
		<link>http://catadelibros.com/puedo-escribir-los-versos-mas-tristes-esta-noche/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/puedo-escribir-los-versos-mas-tristes-esta-noche/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Jul 2012 17:47:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Neruda]]></category>
		<category><![CDATA[Paco Ibañez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=621</guid>
		<description><![CDATA[<p> En la voz de Paco Ibañez, Poema 20 de Pablo Neruda</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/puedo-escribir-los-versos-mas-tristes-esta-noche/">Ya no la quiero, es cierto&#8230; pero tal vez la quiero</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><div class="sc_player_container1"><input type="button" id="btnplay_5199c3178402d" class="myButton_play" onClick="play_mp3('play','5199c3178402d','http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/PacoIbañezLosversosNeruda.mp3');show_hide('play','5199c3178402d');" /><input type="button"  id="btnstop_5199c3178402d" style="display:none" class="myButton_stop" onClick="play_mp3('stop','5199c3178402d','');show_hide('stop','5199c3178402d');" /><div id="sm2-container"><!-- flash movie ends up here --></div></div>  <span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">En la voz de Paco Ibañez, Poema 20 de Pablo Neruda</span></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/puedo-escribir-los-versos-mas-tristes-esta-noche/">Ya no la quiero, es cierto&#8230; pero tal vez la quiero</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/puedo-escribir-los-versos-mas-tristes-esta-noche/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Se hubiera escrito el Quijote en Bogotá?</title>
		<link>http://catadelibros.com/miguel-de-cervantes-en-bogota-en-1-582/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/miguel-de-cervantes-en-bogota-en-1-582/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 06 Jul 2012 12:25:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel de Cervantes]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=601</guid>
		<description><![CDATA[<p>…Don Gonzalo Jiménez de Quesada, según lo demuestra Germán Arciniegas, es el mismo Don Quijote, es decir está inspirado en éste, no porque lo haya conocido en persona sino por referencias del personaje hechas por familiares de Quesada, conocidos de Cervantes Saavedra, como es la sobrina de Quesada, María Oruña casada con Antonio Berrío, quienes vivieron en Santafé en tiempos del conquistador y se encontraron con Cervantes [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/miguel-de-cervantes-en-bogota-en-1-582/">Se hubiera escrito el Quijote en Bogotá?</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">…Don</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">Gonzalo Jiménez de Quesada, según lo demuestra Ger</span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">mán Arc</span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">iniegas, es el mismo Don Quijote, <span id="more-601"></span>es decir está </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">inspirado </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">en éste, no porque lo haya conocido en persona </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">sino por </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">referencias del personaje hechas por familiares </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">de </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Quesada, conocidos de Cervantes Saavedra, como es </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">la </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">sobrina de Quesada, María Oruña casada con Antonio Ber</span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">río, </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">quienes vivieron en Santafé en tiempos del conquistador </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">y se </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">encontraron con Cervantes cuando este se encontraba en el palacio real de </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Madrid <strong>(1.582)</strong> aspirando a que </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">lo </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">nombraran para trabajar en Santafé de Bogotá, <strong>como alcabalero o notario</strong>; luego Cervantes </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">se casa </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">con Catalina Salazar quien es también familiar de </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Miguel de </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">Cervantes y continúa relatándole las historias </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">del personaje </span><span style="font-family:Candara;font-size:14pt;">que fundó a Bogotá.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;color:#888888;">Continúa…</span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align:right;"><span style="color:#888888;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;">BREVE</span> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">CRONOLOGIA DEL LIBRO EN COLOMBIA</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align:right;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;color:#888888;">Hernando</span><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;color:#888888;"> <span style="font-family:Candara;font-size:large;">Cruz Moreno; Juan Carlos Villamizar</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align:right;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align:left;"><span style="font-size:14pt;font-family:Candara;color:#888888;"><span style="font-family:Candara;font-size:large;">NE: El texto resaltado es mío.</span></span></div>
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;">
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/miguel-de-cervantes-en-bogota-en-1-582/">Se hubiera escrito el Quijote en Bogotá?</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/miguel-de-cervantes-en-bogota-en-1-582/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>A mi lado, lentamente, contra mi ceñida toda, muda y pálida&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/a-mi-lado-lentamente-contra-mi-cenida-toda-muda-y-palida/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/a-mi-lado-lentamente-contra-mi-cenida-toda-muda-y-palida/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Jul 2012 13:39:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[José Asunción Silva]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=587</guid>
		<description><![CDATA[<p>Una noche, Una noche toda llena de murmullos, de perfumes y de música de alas; una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas, a mi lado, lentamente, contra mí ceñida toda, muda y pálida, como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara, por la senda [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/a-mi-lado-lentamente-contra-mi-cenida-toda-muda-y-palida/">A mi lado, lentamente, contra mi ceñida toda, muda y pálida&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Una noche,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Una noche toda llena de murmullos,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de perfumes y de música de alas;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span id="more-587"></span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">una noche</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">en que ardían en la sombra nupcial</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">y húmeda las luciérnagas fantásticas,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a mi lado, lentamente, contra mí</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ceñida toda, m</span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">uda y pálida,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">como si un presentimiento de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">amarguras infinitas</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">hasta el más secreto fondo de las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">fibras te agitara,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">por la senda florecida que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">atraviesa la llanura</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">caminabas;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y la luna llena</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">por los cielos azulosos, infinitos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">y profundos esparcían su luz blanca;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y tu sombra</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">fina y lánguida,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y mi sombra</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">por los rayos de la luna</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">proyectadas,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">sobre las arenas tristes</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">de la senda se juntaban,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y eran una,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y eran una,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y eran una sola sombra larga,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y eran una sola sombra larga,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y eran una sola sombra larga&#8230;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Esta noche</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">sólo; el alma</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">llena de las infinitas amarguras y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">agonías de tu muerte,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">separado de ti misma por el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tiempo, por la tumba y la distancia</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">por el infinito negro</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">donde nuestra voz no alcanza,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">mudo y solo</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">por la senda caminaba&#8230;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Y se oían los ladridos de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">perros a la luna</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a la luna pálida,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y el chirrido</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">de las ranas&#8230;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Sentí frío. Era el frío que tenían</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en tu alcoba</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">tus mejillas y tus sienes y tus</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">manos adoradas,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">entre las blancuras níveas</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">de las mortuorias sábanas.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Era el frío del sepulcro, era el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hielo de la muerte</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">era el frío de la nada.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 19px; line-height: 30px;"><br />
</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Y mi sombra,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">por los rayos de la luna</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">proyectada</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">iba sola,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">iba sola,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">iba sola por la estepa solitaria;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y tu sombra esbelta y ágil,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">fina y lánguida,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">como en esa noche tibia de la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">muerta primavera,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">como en esa noche llena de murmullos, de perfumes,</span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"> y de música de alas,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">se acercó y marchó con ella,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">se acercó y marchó con ella,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">se acercó y marchó con ella&#8230; </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">¡Oh</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">las sombras enlazadas!</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">¡Oh las sombras de los cuerpos que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">se juntan con las sombras de las almas!</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">¡Oh las sombras que se buscan en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">las noches de tristezas y de lágrimas!&#8230;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;">NOCTURNO</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">José Asunción Silva</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/a-mi-lado-lentamente-contra-mi-cenida-toda-muda-y-palida/">A mi lado, lentamente, contra mi ceñida toda, muda y pálida&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/a-mi-lado-lentamente-contra-mi-cenida-toda-muda-y-palida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El prólogo de un beso</title>
		<link>http://catadelibros.com/el-prologo-de-un-beso/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/el-prologo-de-un-beso/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 24 Jun 2012 17:51:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Mirta Calvo Bembibre]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=543</guid>
		<description><![CDATA[<p>Te invito a que sepas que los otoños me ponen triste.  Que me duelen las torcazas y los árboles. Y las extremidades de la tarde. Y el susurro de la vida como vaho de una ola en su ruta de nieve. Deshaciendo todo. Puedes quedarte. A veces necesito estar en la alegría de una mano. Sacar de mi sangre los barcos y los puertos donde la vida se me fue [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/el-prologo-de-un-beso/">El prólogo de un beso</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Te</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">invito a que sepas</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">los otoños me ponen triste. </span></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span id="more-543"></span></span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">me duelen las torcazas y los árboles.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">las extremidades de la tarde.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el susurro de la vida</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">como</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vaho de una ola</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">su ruta de nieve.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Deshaciendo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">todo.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Puedes</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">quedarte.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">A</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">veces necesito estar</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la alegría de una mano.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Sacar</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de mi sangre</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">barcos y los puertos</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">donde</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la vida</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">me fue yendo</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">sin</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">aviso.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Sin</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que nadie</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">entendiera</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mi voz</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">canción y abrazo.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">No</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sé si moriré gritando tu nombre.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Todavía</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">no eres más</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un perfume de palabras.</span></div>
<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">El</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">prólogo de un beso.</span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span lang="ES-TRAD" style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">EL PRÓLOGO DE UN BESO</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span lang="ES-TRAD" style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Mirta Calvo Bembibre</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/el-prologo-de-un-beso/">El prólogo de un beso</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/el-prologo-de-un-beso/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>13</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Eres la sed o el agua en mi camino?</title>
		<link>http://catadelibros.com/eres-la-sed-o-el-agua-en-mi-camino/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/eres-la-sed-o-el-agua-en-mi-camino/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 24 Jun 2012 17:28:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Machado]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=536</guid>
		<description><![CDATA[<p>  Arde en tus ojos un misterio, virgen esquiva y compañera.   No sé si es odio o es amor la lumbre inagotable de tu aljaba negra.   Conmigo irás mientras proyecte sombra mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.    —¿Eres la sed o el agua en mi camino? Dime, virgen esquiva y compañera. POEMAS DEL CAMINO Antonio [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/eres-la-sed-o-el-agua-en-mi-camino/">Eres la sed o el agua en mi camino?</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">  Arde</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en tus ojos un misterio, virgen</span></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">esquiva y compañera.</span></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span id="more-536"></span></span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">  No sé si es </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">odio o es amor la lumbre</span></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">inagotable de tu aljaba negra.</span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">  Conmigo </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">irás mientras proyecte sombra</span></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">mi cuerpo y quede a mi sandalia </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">arena. </span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">   —¿Eres la sed o el agua en mi camino?</span></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Dime, virgen </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">esquiva y compañera.</span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;">POEMAS DEL CAMINO</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;">Antonio Machado</span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/eres-la-sed-o-el-agua-en-mi-camino/">Eres la sed o el agua en mi camino?</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/eres-la-sed-o-el-agua-en-mi-camino/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Yo soy una de esas personas cuya vida vale dos pesos&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/yo-soy-una-de-esas-personas-cuya-vida-vale-dos-pesos/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/yo-soy-una-de-esas-personas-cuya-vida-vale-dos-pesos/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 22 Jun 2012 14:51:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Patricia Gonzalez Lopez]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Godoy]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=529</guid>
		<description><![CDATA[<p>Vengo de un lugar donde es más probable viajar en tren que cenar a la vuelta Donde morimos por trabajar y los diputados ganan un peso por desaparecido El crimen es llamado &#8220;mala suerte&#8221; y la canallada al servicio del dinero &#8220;error humano&#8221; Yo vivo en un lugar cercado por la evasión con pretensiones de país, donde se eligen candidatos al robo público y al saqueo [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/yo-soy-una-de-esas-personas-cuya-vida-vale-dos-pesos/">Yo soy una de esas personas cuya vida vale dos pesos&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Vengo de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un lugar</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">donde es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">más probable viajar en tren</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;"><span id="more-529"></span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">que cenar a la vuelta</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Donde</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">morimos por trabajar</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">diputados ganan un peso </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">por<br />
desaparecido</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">El crimen</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">es llamado &#8220;mala suerte&#8221;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">canallada al servicio del dinero </span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">&#8220;error</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">humano&#8221;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Yo vivo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en un lugar cercado por la evasión</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pretensiones de país,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">donde se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">eligen candidatos al robo público</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y al</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">saqueo privado,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">donde se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">arrastran por las calles,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">palabras</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">echadas sin DNI</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">ADN de un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">discurso sin aliento</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Yo habito un lugar donde el descaro es un error de tipeo</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y la protesta</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un posteo en la red</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Vengo de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un lugar donde los lisiados del sistema</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">nacen</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">trabajadores, y corren por el pan.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">La falta</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de trabajo corta piernas</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">exceso, las leyes, la espera fría en un hospital;</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">le</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hablamos a una pared </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a la que<br />
le damos nuestro voto</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Yo soy</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">una de esas personas</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">cuya vida</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vale dos pesos,</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">golosina compartida en familia.</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Una vida</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de ida y vuelta</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">siempre</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">al borde </span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: center;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">de una<br />
interrupción accidental</span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">UNA VIDA</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">DE IDA Y VUELTA</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Patricia</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">González López</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Remix de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Walter Gogoy</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Argentina 2012</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/yo-soy-una-de-esas-personas-cuya-vida-vale-dos-pesos/">Yo soy una de esas personas cuya vida vale dos pesos&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/yo-soy-una-de-esas-personas-cuya-vida-vale-dos-pesos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La decadencia de los dragones</title>
		<link>http://catadelibros.com/la-decadencia-de-los-dragones/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/la-decadencia-de-los-dragones/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 20 Jun 2012 13:39:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[William Ospina]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=519</guid>
		<description><![CDATA[<p>Chesterton escribió que la diferencia que hay entre la edad antigua y la moderna, es la diferencia entre una edad que lucha con dragones y una edad que lucha con microbios. ¿Será verdad que en la antigüedad teníamos imaginación y podíamos creer en ella, mientras que en la actualidad sólo tenemos evidencias de un mundo que ha perdido su prestigio y [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-decadencia-de-los-dragones/">La decadencia de los dragones</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Chesterton</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">escribió que la diferencia que hay entre la edad antigua y la moderna, es la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">diferencia entre una edad que lucha con dragones y una edad que lucha con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">microbios. <span id="more-519"></span>¿Será verdad que en la antigüedad teníamos imaginación y podíamos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">creer en ella, mientras que en la actualidad sólo tenemos evidencias de un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mundo que ha perdido su prestigio y su magia? Creo que la imaginación humana no</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ha perdido su vigor, pero sí ha cambiado sus temas y sus símbolos. Ese siglo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tremendo que acaba de irse abundó en obras fantásticas y en creadores</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">asombrosos, y pretender agotada nuestra imaginación sólo evidenciaría que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">carecemos de ella; pero, al menos en las artes y en las creencias populares,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mucho se ha modificado en los últimos tiempos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Me parece</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">advertir que las grandes creaciones fantásticas de la humanidad corresponden a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">épocas en que primaba una cosmología compartida. En la antigüedad las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sociedades vivían y creaban colectivamente, en tanto que en la nuestra</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">predomina lo individual. Las grandes mitologías fueron fruto de la sensibilidad</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">unánime de los pueblos, y también lo fueron las más ilustres formas de la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">fantasía. Dioses, monstruos, prodigios y criaturas fantásticas, corresponden a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">creencias colectivas, y suponen un acuerdo profundo entre los miembros de una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">comunidad. Que tantos pueblos aislados unos de otros concibieran dioses</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">semejantes, creyeran en la magia de los bosques, en el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">poder de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los anillos, las lámparas y las espadas, e inventaran fusiones mágicas de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hombres y animales, revela que todo ello corresponde a verdades muy profundas e </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">intemporales de la especie. La edad del triunfo del individuo no equivale a la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muerte de la imaginación, pero sí a un cambio en el espíritu de esas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">creaciones. Yo diría que nuestra imaginación se ha hecho menos inocente, menos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">espontánea y, si se quiere, más intelectual. Los grandes creadores </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">contemporáneos de obras fantásticas suelen ser hombres de mentalidad filosófica </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como Edgar Allan Poe, como Jorge Luis Borges, como Franz Kafka, o como la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">legión innumerable de autores de ciencia ficción. Es como si ya nos resultara </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">difícil soñar sin la ayuda del pensamiento, de la ciencia, de la información, y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quienes persisten en la invención de universos semejantes a los de la mitología </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">clásica, en tejer variaciones sobre el viejo mundo de los dragones, los gnomos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y los objetos mágicos, como Tolkien en <em>El señor de los anillos</em>, tienden a ser </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">relegados al ámbito subalterno de los autores para niños, y la suya tiende a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">verse como una literatura ingenua o pueril.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Es difícil encontrar en la historia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una edad que haya cambiado tanto su entorno como la nuestra. A mediados del </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">siglo XIX, el mundo no difería substancialmente de lo que había sido durante </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">siglos, los hombres todavía se desplazaban a la velocidad de los caballos y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del viento, y lo que caracterizaba el proceso de la historia humana era una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">suerte de laboriosa lentitud. Su impulso lo dictaban el comercio y la guerra, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el ritmo de avance de las velas fenicias y de las cabalgatas napoleónicas, de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los correos incas y de las hordas de Gengis Kahn. A partir de la revolución </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">industrial, los motores entraron en la historia. Los trenes devoraron las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">distancias e invadieron también las obras de arte, y resulta inconcebible, por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ejemplo, el mundo de Dostoievski, sin esos trenes silbando por las llanuras </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">rusas y sin esos príncipes neurasténicos y arruinados que conversan en sus </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vagones con funcionarios estatales y viajantes de comercio.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">A </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">comienzos del siglo XX nuevos medios de transporte modificaron, para bien y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">para mal, nuestra relación con el espacio físico. Antes, como todavía lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">recomendaba Fernando González hace 70 años, era </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">concebible un viaje a pie de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una ciudad a otra, o a través de un país; hoy se lo puede concebir como una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">competencia deportiva, pero difícilmente como un ejercicio de iniciación en el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">conocimiento del mundo y de aproximación a sus misterios. Ello tampoco equivale </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a que ese tipo de relación con el mundo haya quedado atrás sin remedio, porque </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el porvenir es inescrutable, y bien podría estar lleno de aldeas sumergidas en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">naturaleza o fanatizadas contra la tecnología, como hoy lo imaginamos, lleno de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">torres electrónicas, de naves voladoras personales y de hogares robotizados. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Hija y madre de nuestra realidad, la imaginación es dócil al influjo de las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">circunstancias, y contra la creencia de que la fantasía es flor de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">antigüedad, está claro que cada época se aproxima de un modo particular a la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">invencible extrañeza del mundo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">La frase</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de Chesterton hablaba de dragones. Estos fueron durante siglos tan familiares</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">para los humanos como los ángeles y los duendes: sin embargo, no hace mucho, un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">gran amante de la literatura fantástica declaraba que en las obras modernas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">suelen incomodarnos los dragones, que a veces basta su mención para contaminar</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un relato de irrealidad. En un libro festivo de imaginación, la obra <em>Ciberiada</em></span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de Stanislaw Lem, hay un relato paródico sobre «dragonológía», hecho por</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">alguien que al modo de Cervantes quiere ironizar sobre la ficción, y declara</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que de acuerdo con la ciencia moderna no sólo se sabe ya todo de los dragones</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sino que se ha llegado a clasificarlos con precisión en tres clases: dragones</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">positivos, dragones negativos y dragones que tienden a cero. Así, los lenguajes</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de las matemáticas y de la física contemporánea le ayudan a la fantasía humana</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">a burlarse de sí misma.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Es</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">inquietante la aparente imposibilidad de una época para realizar cosas que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">otras hacían con pasión y con inocencia. Los Griegos creían en sus dioses, los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hebreos veían a sus ángeles, Juana de Arco hablaba con sus criaturas de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">bosques, la Edad Media veía al demonio, nuestros bisabuelos veían a los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">muertos. Walter Otto sostiene que en el caso de los griegos los dioses no eran</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sólo poderes efectivos obrando sobre la realidad, sino que fue a partir de su</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">existencia que ese pueblo desarrolló su arquitectura, su arte, su filosofía, su</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tragedia, su poesía. Nuestra edad ve a los dioses griegos como los veía el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">poeta Schiller en el siglo XVIII, como «bellas figuras del país de las fábulas».</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Seguramente nos es grato leer que en la cubierta del barco de Odiseo hay unas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">alforjas de cuero donde van guardados los vientos: alguien abre por error las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">alforjas y los vientos furiosos se desencadenan y hacen zozobrar la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">embarcación, pero para nosotros son travesuras de un poeta cordial, las sirenas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">son bellas formas fatales, el descenso del héroe al infierno es una lóbrega e</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">intensa ficción, y no creo que llegue más lejos nuestra fe.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Pero</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">¿cómo leían, o más bien, cómo oían los griegos estas cosas? ¿Como fábulas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">inverosímiles? Tengo la sospecha de que no es así. Creo que podían creer en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ellas, que les prestaban no la pálida fe poética que nuestra época les brinda,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sino una fe sólo comparable a la que hoy muestran los niños ante las historias</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">fantásticas. Los griegos, en eso coinciden muchos conocedores de esa cultura,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">eran en cierto modo como niños. Alguien afirmó que el enigma que la Esfinge de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Tebas le propuso a Edipo ¿Cuál es el animal que camina por la mañana en cuatro</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">patas, al mediodía en dos y por la tarde en tres? es para nosotros un ingenioso</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">acertijo, pero para ellos debió ser la revelación de la clave monstruosa de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">nuestra existencia cambiante, el vértigo de las metamorfosis que obra sobre</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">nosotros el tiempo, condensado en un símbolo, y debía producir a la vez</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">perplejidad e inquietud. No de otro modo ante la representación de una tragedia</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de Esquilo, en la que el autor había puesto en escena cincuenta furias, varias</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">personas murieron de miedo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Es</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">imposible hablar de la literatura fantástica sin invocar el recuerdo de nuestra</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">infancia y del modo como influían sobre ella las pompas de la imaginación.</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Nuestra mentalidad adulta casi no permite proponer y disfrutar con inocencia</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">esas intensas e ilustres ficciones. Y sin embargo, aunque no va quedando quien</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pueda soñar con dragones, esas viejas historias que nos legó la tradición no</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">han perdido su encanto. No seremos capaces de crearlas, pero continuamente</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">somos capaces de leerlas y de gozar con ellas. Allí hay una curiosa</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">contradicción: nadie escribe ya libros como los que conforman la Biblia, los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">poemas homéricos, Las mil y una noches, los cuentos de hadas medievales, el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ciclo del Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda, o el Cantar de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">nibelungos, pero algunos de esos libros voluminosos nacidos del sueño de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pueblos enteros siguen siendo los libros más leídos por los hijos de la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">modernidad.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Si</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">alguien nos preguntara qué hacer con la historia de Isolda la bella y su amante</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Tristán, quien mató un dragón en Irlanda, o qué hacer con la historia del joven</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Sigfrido, que mató un dragón llamado Fafnir en una gruta del norte y después se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">bañó en su sangre, y que por haberse mojado los labios con esa sangre entendió</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la lengua de los pájaros, o si alguien nos preguntara qué hacer con los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">dragones blancos del Ártico, con los dragones pardos del desierto y con los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">multicolores dragones del Yang Tze Kiang, que vuelan en bandadas sobre las diez</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mil montañas de la China y a veces se recortan sobre el atardecer en las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cumbres de Pamir, arrojando ociosas llamaradas al viento, nadie recomendaría el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">olvido o la hoguera.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">En</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cambio, los dragones de hoy han palidecido en símbolos. Un bello y tremendo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">libro de D. H. Lawrence llamado Apocalipsis, habla con gran intensidad, y se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">diría que con vehemencia, de ciertos dragones de nuestra época, pero terminamos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">concluyendo que no son animales, que no tienen sangre verde ni dorada en las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">venas, que no tienen alas membranosas ni escamas ni garras monstruosas, sino</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que son símbolos de la amenazada realidad planetaria. Por todas partes hallamos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">evidencias de que se ha debilitado nuestra fe. Aunque Henry James logró</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">asustarnos con una equívoca historia de fantasmas que se apoderan del alma de</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> unos niños, todo en nuestra época termina estando más cerca de la psicología o</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de la ciencia que de la sencilla fantasía, y el más patético de todos los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">fantasmas de la historia es uno que en un relato de Oscar Wilde se esfuerza en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vano por asustar a alguien, y fracasa en el empeño de conservar un poco</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">siquiera de decorosa lobreguez en un viejo castillo inglés comprado por gringos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">incrédulos y pragmáticos. En vano procura salvar la dignidad de lo sobrenatural</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">y de lo siniestro: los hijos del cónsul norteamericano siempre acaban</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">burlándose de su decrepitud y de sus recursos anacrónicos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Y sin</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">embargo, lo queramos o no, toda literatura es ficción. Toda literatura es una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">elaboración artificial que finge darnos el mundo mientras sólo nos da una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">versión ilusoria de él. Como el mundo no es verbal, toda transcripción verbal</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">del mundo es una ilusión, un bienintencionado engaño. Sólo que antes se procuraba</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">recrearlo de acuerdo con las leyes de la fantasía, se procuraba soñar con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">libertad, haciendo uso de eso que Borges llamaba, no como una censura sino como</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">una cómplice descripción, la imaginación irresponsable. Tal vez a esos sueños</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">libres, que no se exigían otra cosa que la intensa fe de quien los creaba, se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">debe la famosa frase de Platón de que los poetas siempre mienten, y la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">oscilación socrática entre el sentimiento de que los poetas hablan sólo de lo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que no saben y su certidumbre de que hay verdades muy profundas guardadas en la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">arbitraria fantasía de los poetas, pues éstos, por algún privilegio secreto,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">son los que saben las cosas sin saberlas, y captan por un movimiento misterioso</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">del espíritu los secretos del mundo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Pero</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hasta los poetas terminaron sucumbiendo a la idea de que la literatura es un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ejercicio de la razón, y desconfiando del dictado de la musa o de la diosa, de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">eso que llamaban los antiguos la inspiración. ¿Cuándo abandonamos tal</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">espontaneidad? Creo que podemos invocar aquun momento, que no será por supuesto</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el momento real de la pérdida de esa inocencia, pero que sí puede simbolizarla.</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Es aquel momento, a comienzos del siglo XVII, hace ya cuatro siglos, cuando</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Miguel de Cervantes Saavedra escribió El Quijote. Toda la literatura anterior</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en Occidente parece marcada por la credulidad: todo podía soñarse. La verdad en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el interior del libro era absoluta. Los paladines generosos que recorrían los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">caminos salvando desvalidos, enfrentando gigantes, batiéndose en duelo con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">descomunales guerreros que los partían en dos, sólo tenían que recurrir a un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">bálsamo mágico para soldar otra vez las dos piezas de su cuerpo, y a cabalgar</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> de nuevo. Por supuesto que la literatura cuidaba la verosimilitud, la armonía,</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> el rigor. Dante, unos siglos atrás, se esforzaba por darle a toda afirmación</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> una condición de verdad incontestable. Pero Dante se había permitido viajar de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la mano de un muerto por los pozos de gritos y susurros del infierno, por las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">terrazas de canciones y de ángeles del purgatorio y por los balcones</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> vertiginosos de los cielos cristalinos, hablando con héroes en llamas y con</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> poetas decapitados, con hombres encogidos como garzas en los pantanos y con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">santos translúcidos, viendo en el infierno serpientes humanizadas y en el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">firmamento un águila tejida por muchedumbres de bienaventurados, y esperaba que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el lector creyera en todo ello por la reposada fe de quien lo cuenta. Todo nos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">lo contó como un hecho, no como un sueño; como un viaje verdadero, con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cronología exacta, no como el delirio de un amante viudo. Y lo mismo podemos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">decir de la saga de los cuentos de hadas de la Edad Media, del Cantar de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">los nibelungos, de los libros bíblicos, de los relatos de caballería que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">abundaban por los tiempos en que Cervantes era un viajante empobrecido por tierras</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">andaluzas, o un esclavo perdido en Argel. El Quijote es uno de esos libros a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">los que se les atribuye todo: ser el retrato del alma española, ser la memoria</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de sus proverbios, haber tipificado las dos maneras posibles de ser humano,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">haber fundado el realismo, haber fundado la novela, ser la gran saga del</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">individuo, haber fundado la modernidad. Hay algo que yo sé que hizo:</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">despertarnos del sueño sin fisuras de la edad de la fe y arrojarnos de lleno</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en la edad de la duda. Después de la edad del Quijote todo en el mundo siguió</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">siendo igual: pero nosotros ya no pudimos verlo igual, una gran sospecha se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">había adueñado de las cosas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Pensemos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">por ejemplo en un gran libro fantástico casi inmediatamente anterior, el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Orlando furioso de Ariosto. Hay en él toda suerte de criaturas fantásticas, de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sueños absurdos, de viajes quiméricos, hay un jinete sobre un potro alado que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">viaja a la luna. El héroe, que está loco, recupera la razón. Pero al final</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Ariosto no tiene la rudeza de decirnos que todas esas adorables realidades que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vimos en su libro eran producto de la locura de Orlando, hecho que sería tan</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">desagradable como que después de contarnos una historia apasionante el autor</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">nos dijera con una sonrisa vacía: «y entonces me desperté». No: Ariosto, para</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que no dudemos de la verdad de sus fantasías, incluso convierte en un hecho</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">fantástico la búsqueda de la curación de Orlando: su razón hay que ir a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">buscarla a la luna, la cura de su sinrazón es también un hecho mágico. Eso es</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">lo que El Quijote no hace. En él, por el contrario, desde el comienzo mismo se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">nos cuenta la verdad triste de que el héroe está loco, de que los otros se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">burlan de él. Lo que él ve en el mundo es muy distinto de lo que está</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ocurriendo en la realidad, y se nos permite ver el mundo a través de los ojos disparatados</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">del héroe y de los ojos secamente ordinarios de su escudero. Donde el viejo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">lunático ve gigantes, el tosco vecino ve molinos; donde Don Quijote ve</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ejércitos fastuosamente ataviados y armados, Sancho Panza ve dos rebaños de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cabras y ovejas que por dos extremos de la llanura levantan pardas polvaredas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Lo que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hay en El Quijote es lo mismo que hay en el Orlando furioso: guerreros,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">gigantes, ejércitos, reyes, magos, embrujados, monstruos. Pero mientras en el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Orlando llenan la realidad esas formas fantásticas, en El Quijote todas flotan</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">como una nube sobre un escuálido héroe solitario que está loco; esa realidad</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mágica es manifestación de su locura, es un hecho psicológico. Ha nacido la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">modernidad. También fue Chesterton quien dijo que la diferencia entre la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">literatura del mundo antiguo y la moderna consiste en que en la antigua el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">héroe era cuerdo y el mundo estaba loco, estaba lleno de esfinges, de hidras,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de dragones, de gigantes, de fantasmas, de hadas, de brujas, de magos y magias;</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">y que en cambio en la moderna el mundo es tediosamente normal pero el héroe ha</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">enloquecido. Y es verdad que desde el Renacimiento la locura ha sido de un modo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">creciente la condición de los grandes personajes literarios. Ya he dicho que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">antes del Quijote la locura, por ejemplo en Orlando, era también un hecho</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mágico. A partir del Quijote, es la negación de la magia. A partir de las cosas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">aún inexplicadas plenamente que ocurrieron en ese complejo Renacimiento</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">europeo, el hombre siguió soñando, pero ya no pudo creer plenamente en la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">verdad de su sueño: allí se inauguró la sospecha de que «ese cielo azul que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vemos/ ni es cielo, ni es azul/ ni es verdad tanta belleza». Los héroes</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">clásicos de la modernidad son Hamlet, el Rey Lear, el Príncipe Michkine,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Gregorio Samsa. El uno, además de estar loco tras haber visto el fantasma de su</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">padre, se finge loco para preparar una venganza que termina siendo una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mortandad; el otro pasa de rey a mendigo demente y vagabundo; el otro se va</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hundiendo en un mutismo y una quietud desesperantes; el otro despierta en su</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">lecho convertido en un monstruoso insecto. No sé si otros lectores compartirán</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> mi sensación de que las metamorfosis de los relatos antiguos eran deleitables,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">como cuando Circe transforma a los compañeros de Ulises en cerdos, y que en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cambio la metamorfosis de Kafka produce una desolada incomodidad. Si no sabemos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cuál es la causa de esa mutación tampoco sabemos cómo revertirla. Así, mientras</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la metamorfosis de Hornero es un hecho momentáneo, contingente, que en realidad</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">no deja huellas, la de Kafka es un hecho definitivo, con el que hay que cargar</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">para siempre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Propongo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">una explicación. El creciente realismo de las literaturas del mundo ha ido</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">prolongando, y a veces anticipando, las revelaciones de la ciencia sobre</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">nuestra condición. Hace cinco siglos recibimos la noticia de que nuestro</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">planeta no era el centro del universo sino una esfera infinitesimal perdida en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un recóndito suburbio del universo. Hace menos de dos siglos, la noticia de que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">no éramos ángeles caídos de un espléndido drama cósmico, sino hijos de la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tierra, una prolongación, provista de conciencia y lenguaje, de las salamandras</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">y de los peces. Hace un siglo, la noticia de que nuestra conducta no es</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">exactamente fruto de nuestra soberana voluntad sino de un abigarrado tejido de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">causas físicas, químicas, culturales y fisiológicas, de eso que llama un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">filósofo el azar, el destino y el carácter. Esa información hoy indiscutida,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">llegó también en todo el mundo a los creadores y a los soñadores. «Durante</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cuánto tiempo nos engañaron», escribió en uno de sus poemas el infatigable Walt</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Whitman. Durante la Edad Media la humanidad europea había vivido en un universo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">fantástico. Sus magos, sus dragones, sus gigantes, sus hadas y sus gnomos eran</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el complemento cotidiano de un mundo en el que el ser humano occidental creía</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en cosas asombrosas. Creer en un Dios todopoderoso, en un demonio que reina</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sobre pozos de fuego, creer en un alma inmortal y en un cielo donde habitan los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">espíritus después de la muerte, todo ello supone vivir en un universo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">fantástico. De todas esas grandes fantasías, es especialmente conmovedora la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">idea de que todo en el mundo ha sido minuciosamente prefigurado por una mente</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cósmica que ha contado cada uno de los cabellos de nuestras cabezas y que tiene</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">escritos en su libro todos los pormenores de un futuro que nosotros no podemos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">adivinar aunque esté a minutos de distancia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Yo diría</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que ése es el universo que se ha ido derrumbando con las revelaciones del</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pensamiento contemporáneo. Desde cuando Giordano Bruno habló del infinito</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">universo y los mundos, el cielo físico se ha llenado de abismos y ya sólo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">parecen caber en él las descripciones de la astronomía, las cabelleras heladas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de los cometas y el rumor de insectos eléctricos de los satélites que nos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vigilan noche y día. Desde cuando los teóricos de la evolución nos revelaron</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">nuestros asombrosos orígenes y nos hicieron parientes de los monos y de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pájaros, el hombre, que era un ángel caído desterrado de su patria eterna,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">empezó a sentir que tal vez no hay un cielo que nos espera, que tal vez no hay</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">más que este universo breve e innumerable y que tenemos que buscar la felicidad</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en él, y los más alarmados se acostaron una noche sintiéndose dioses y se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">despertaron en su cama convertidos en insectos monstruosos. Desde cuando</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> nuestra conducta dejó de ser asunto de fidelidad a unas leyes escritas en el</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> mundo por la divinidad o por su amanuense en unas tablas de piedra, ya no</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> sabemos muy bien en qué fundar nuestros principios de la justicia, de la</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> verdad, del bien e incluso de la belleza. Todo es incertidumbre, todo es</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">inquietud, todo es perplejidad. Ya no nos es fácil tejer variaciones sobre esas</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> criaturas y fenómenos que durante siglos encarnaron el rostro armonioso de</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> nuestros sueños.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Sin</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">embargo, repito que no es el horizonte de la fantasía lo que se ha esfumado</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ante nuestros ojos, sino un orden mental particular. El principal cambio que se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ha ido obrando en el orden de nuestra civilización, es la pérdida de fundamento</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">para la idea de que la realidad está dividida en un mundo material y un cielo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">espiritual, de que el ser humano está dividido de un modo tajante entre un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cuerpo material sujeto a la muerte y un alma inmortal. El crepúsculo de ese</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">orden histórico, que fue la fuente de los materialismos y de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">espiritualismos, no nos deja desamparados de imaginación, pero nos vuelve hacia</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">formas de la imaginación que parecían olvidadas o definitivamente perdidas. El</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">auge del moderno individualismo es fruto de la idea de que el espíritu humano</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">es la más alta expresión de la realidad, es fruto del supuesto cristiano de que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios y de que es la criatura</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">superior de la naturaleza. Pero tal vez ahora se cierne sobre el horizonte una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">nube de invenciones muy distintas a las que hemos conocido en los últimos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">siglos, y que se parecerán más al animismo de los pueblos indígenas, a la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">búsqueda de los poderes divinos y fantásticos que rigen el mundo natural, y al</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">espíritu de las mitologías paganas, que a las ilusiones de una supremacía</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">humana, espiritual, científica, técnica, que tendió a hacer de la razón el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">principal valor de la especie. Las revelaciones de la modernidad, que parecían</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">volvernos toscamente realistas y reacios a la fantasía, vuelven a situarnos,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sin embargo, en el horizonte planetario de la cultura griega presocrática. Es</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> el universo cristiano el que se ha desdibujado. Lo que ha ido desapareciendo</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> del mundo es el fundamento cristiano de la fantasía. Pero tal vez su partida</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> vuelva a abrir camino al universo pagano de la fantasía, cuya principal</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">característica es que no centra todo en lo humano, entiende que la divinidad</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> está en el mundo, devuelve su primado a la naturaleza, y abandona la idea de la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">voluntad como causa central de nuestras acciones. Yo quisiera entrever en el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">confín de la historia el retorno de la imaginación colectiva, la superación de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">esa edad de individualismo donde todo sueño tendió a vivirse como delirio</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">personal y como pesadilla. La superación de la edad en que el héroe está loco,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">y el ingreso en una edad en que el héroe esté cuerdo y el mundo vuelva a estar</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">lleno de poderes fantásticos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Se dice</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que en el principio de la poesía está el mito, y así mismo en su fin. Llamamos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mitos al sistema de explicaciones sagradas que le permiten a toda civilización</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">habitar el universo. Mientras no se haya construido un sistema de mitos no creo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que se pueda hablar de una civilización, e incluso es muy probable que no se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pueda hablar de humanidad. Los mitos son grandes trazos, grandes figuras,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">complejos diseños por los cuales la humanidad interpreta el orden del universo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">y gobierna su propia existencia. Pero el orden mítico en que estamos inscritos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">parece agotarse. Hoy, por todas partes, la humanidad busca desesperadamente</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">respuestas que no se limiten a asuntos prácticos inmediatos, respuestas en las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que pueda basarse su conducta, verdades que le den un sentido, en la doble</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">acepción de rumbo y de significado, a la aventura de la civilización. Tal vez</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el hecho indudable de que la humanidad está por primera vez unida por la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">conciencia común de formar parte de un todo, verdad que antes era borrada por</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la pertenencia ciega a naciones y tribus, por la subordinación a los poderes</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">gentilicios, y la conciencia profunda de que el planeta es nuestra frágil</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">morada común, hagan surgir el nuevo sistema de mitos y de sueños compartidos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que, en la orilla de esta época de violencia y de desorden, abra un futuro para</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">todos. La gran pregunta será cómo aliar las verdades particulares de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pueblos con la gran verdad planetaria, en una época en la que, como dijo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Borges, el centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna; cómo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">aliar las conquistas irrenunciables de la razón con la necesidad de lo divino;</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el orden refinado de la cultura con el orden inexplicado de la naturaleza; los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">progresos de la historia con las intemporalidades del mito. Pero creo que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">necesitaremos de toda nuestra imaginación y de toda nuestra fantasía para</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">construir un universo mental por el que valga la pena luchar, en el que valga</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la pena vivir. Tal vez ése sea el sentido profundo de nuestra literatura</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">fantástica: ser el refugio de la imaginación en tiempos de escepticismo, pero</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">también la región donde se gesta la salud emocional del futuro.</span></p>
<p class="MsoNormal">
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;">Ensayo: La decadencia de los dragones</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Del libro: La decadencia de los dragones. 12 ensayos</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">William Ospina</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-decadencia-de-los-dragones/">La decadencia de los dragones</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/la-decadencia-de-los-dragones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un rastro de sangre en la nieve desde Madrid hasta París&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/un-rastro-de-sangre-en-la-nieve-desde-madrid-hasta-paris/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/un-rastro-de-sangre-en-la-nieve-desde-madrid-hasta-paris/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 19 Jun 2012 22:48:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Marquez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=516</guid>
		<description><![CDATA[<p>Al anochecer, cuando llegaron a la frontera, Nena Daconte se dio cuenta de que el dedo con el anillo de bodas le seguía sangrando. El guardia civil con una manta de lana cruda sobre el tricornio de charol examinó los pasaportes a la luz de una linterna de carburo, haciendo un grande esfuerzo para que no lo derribara la presión del [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/un-rastro-de-sangre-en-la-nieve-desde-madrid-hasta-paris/">Un rastro de sangre en la nieve desde Madrid hasta París&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Al</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">anochecer, cuando llegaron a la frontera, Nena Daconte se dio cuenta de que el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">dedo con el anillo de bodas le seguía sangrando. <span id="more-516"></span>El guardia civil con una manta</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de lana cruda sobre el tricornio de charol examinó los pasaportes a la luz de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">una linterna de carburo, haciendo un grande esfuerzo para que no lo derribara</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la presión del viento que soplaba de los Pirineos. Aunque eran dos pasaportes</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">diplomáticos en regla, el guardia levantó la linterna para comprobar que los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">retratos se parecían a las caras. Nena Daconte era casi una niña, con unos ojos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de pájaro feliz y una piel de melaza que todavía irradiaba la resolana del</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Caribe en el lúgubre anochecer de enero, y estaba arropada hasta el cuello con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un abrigo de nucas de visón que no podía comprarse con el sueldo de un año de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">toda la guarnición fronteriza. Billy Sánchez de Ávila, su marido, que conducía</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el coche, era un año menor que ella, y casi tan bello, y llevaba una chaqueta</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de cuadros escoceses y una gorra de pelotero. Al contrario de su esposa, era</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">alto y atlético y tenía las mandíbulas de hierro de los matones tímidos. Pero</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">lo que revelaba mejor la condición de ambos era el automóvil platinado, cuyo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">interior exhalaba un aliento de bestia viva, como no se había visto otro por</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">aquella frontera de pobres. Los asientos posteriores iban atiborrados de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">maletas demasiado nuevas y muchas cajas de regalos todavía sin abrir. Ahí</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">estaba, además, el saxofón tenor que había sido la pasión dominante en la vida</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de Nena Daconte antes de que sucumbiera al amor contrariado de su tierno</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pandillero de balneario.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Cuando el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">guardia le devolvió los pasaportes sellados, Billy Sánchez le preguntó dónde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">podía encontrar una farmacia para hacerle una cura en el dedo a su mujer, y el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">guardia le gritó contra e1 viento que preguntaran en Hendaya, del lado francés. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pero los guardias de Hendaya estaban sentados a la mesa en mangas de camisa, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">jugando barajas mientras comían pan mojado en tazones de vino dentro de una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">garita de cristal cálida y bien alumbrada, y les bastó con ver el tamaño y la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">clase del coche para indicarles por señas que se internaran en Francia. Billy </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sánchez hizo sonar varias veces la bocina, pero los guardias no entendieron que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los llamaban, sino que uno de ellos abrió el cristal y les gritó con más rabia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que el viento:</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">-Merde! </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Allez-vous-en!</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Entonces </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Nena Daconte salió del automóvil envuelta con el abrigo hasta las orejas, y le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">preguntó al guardia en un francés perfecto dónde había una farmacia. El guardia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">contestó por costumbre con la boca llena de pan que eso no era asunto suyo. Y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">menos con semejante borrasca, y cerró la ventanilla. Pero luego se fijó con </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">atención en la muchacha que se chupaba el dedo herido envuelta en el destello </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de los visones naturales, y debió confundirla con una aparición mágica en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aquella noche de espantos, porque al instante cambió de humor. Explicó que la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ciudad más cercana era Biarritz, pero que en pleno invierno y con aquel viento </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de lobos, tal vez no hubiera una farmacia abierta hasta Bayona, un poco más </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">adelante.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">-¿Es algo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">grave? -preguntó.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">-Nada</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">-sonrió Nena Daconte, mostrándole el dedo con la sortija de diamantes en cuya</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">yema era apenas perceptible la herida de la rosa-. Es sólo un pinchazo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Antes de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Bayona volvió a nevar. No eran más de las siete, pero encontraron las calles </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">desiertas y las casas cerradas por la furia de la borrasca, y al cabo de muchas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vueltas sin encontrar una farmacia decidieron seguir adelante. Billy Sánchez se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">alegró con la decisión. Tenía una pasión insaciable por los automóviles raros y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">un papá con demasiados sentimientos de culpa y recursos de sobra para </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">complacerlo, y nunca había conducido nada igual a aquel Bentley convertible de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">regalo de bodas. Era tanta su embriaguez en el volante, que cuanto más andaba </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">menos cansado se sentía. Estaba dispuesto a llegar esa noche a Burdeos, donde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tenían reservada la suite nupcial del hotel Splendid, y no habría vientos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">contrarios ni bastante nieve en el cielo para impedirlo. Nena Daconte, en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cambio, estaba agotada, sobre todo por el último tramo de la carretera desde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Madrid, que era una cornisa de cabras azotada por el granizo. Así que después </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de Bayona se enrolló un pañuelo en el anular apretándolo bien para detener la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sangre que seguía fluyendo, y se durmió a fondo. Billy Sánchez no lo advirtió </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sino al borde de la media noche, después de que acabó de nevar y el viento se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">paró de pronto entre los pinos, y el cielo de las landas se llenó de estrellas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">glaciales. Había pasado frente a las luces dormidas de Burdeos, pero sólo se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">detuvo para llenar el tanque en una estación de la carretera pues aún le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quedaban ánimos para llegar hasta París sin tomar aliento. Era tan feliz con su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">juguete grande de 25.000 libras esterlinas, que ni siquiera se preguntó si lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sería también la criatura radiante que dormía a su lado con la venda del anular </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">empapada de sangre, y cuyo sueño de adolescente, por primera vez, estaba atravesado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por ráfagas de incertidumbre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Se habían</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">casado tres días antes, a 10.000 kilómetros de allí…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #888888;">Continúa…</span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">El rastro</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de tu sangre en la nieve</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">GABRIEL</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">GARCIA MARQUEZ</span></span></div>
<p style="text-align: right;"><img style="border: none!important; margin: 0!important;" alt="" src="http://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=catdelib-20&amp;l=as2&amp;o=1&amp;a=B004DNWT2M" width="1" height="1" border="0" /><br />
<a href="http://www.amazon.com/gp/product/B004DNWT2M/ref=as_li_qf_sp_asin_il?ie=UTF8&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=B004DNWT2M&amp;linkCode=as2&amp;tag=catdelib-20"><img alt="" border="0" /></a></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/un-rastro-de-sangre-en-la-nieve-desde-madrid-hasta-paris/">Un rastro de sangre en la nieve desde Madrid hasta París&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/un-rastro-de-sangre-en-la-nieve-desde-madrid-hasta-paris/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Me siento completamente desamparado&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/me-siento-completamente-desamparado/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/me-siento-completamente-desamparado/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 17 Jun 2012 17:48:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Sigmund Freud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=488</guid>
		<description><![CDATA[<p>¨Me cuesta mucho escribir justamente ahora que he dejado pasar tanto tiempo, para agradecerte las conmovedoras palabras de tu carta.  Por uno de esos senderos oscuros que pasan por detrás de la conciencia formal, la muerte de mi padre me ha afectado profundamente. Yo lo estimaba muchísimo y lo comprendía perfectamente y con esa mezcla de profunda sabiduría y romántica [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/me-siento-completamente-desamparado/">Me siento completamente desamparado&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">¨Me cuesta</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mucho escribir justamente ahora que he dejado pasar tanto tiempo, para</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">agradecerte las conmovedoras palabras de tu carta. <span id="more-488"></span> Por uno de esos senderos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">oscuros que pasan por detrás de la conciencia formal, la muerte de mi padre me</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ha afectado profundamente. Yo lo estimaba muchísimo y lo comprendía</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">perfectamente y con esa mezcla de profunda sabiduría y romántica alegría, tan</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">peculiar en él, significó mucho para mí. Sin duda alguna su vida en sí ya había</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">terminado hace tiempo, pero su muerte real ha hecho revivir en mí todos mis</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sentimientos más tempranos. Ahora me siento completamente desamparado.¨</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Sigmund</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Freud</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Carta a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">su amigo Wilheim Flíess</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">2 de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">noviembre 1.896</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/me-siento-completamente-desamparado/">Me siento completamente desamparado&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/me-siento-completamente-desamparado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Llegar es siempre melancólico, realizar un sueño, es penetrar en los umbrales de la tristeza&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/itinerario-amoroso-de-lope-de-vega/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/itinerario-amoroso-de-lope-de-vega/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 17 Jun 2012 17:29:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardo Arias Trujillo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=495</guid>
		<description><![CDATA[<p>Apenas en Califas de Arabia o en la vida turbulenta de nuestro buen padre Salomón podríase hallar locura de amor más de veras que en el señor don Félix de Vega y Carpio. Su existencia está amojonada con hitos de mujer hasta en los más recónditos recodos de sus aventuras. Lope es el amor errante, [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/itinerario-amoroso-de-lope-de-vega/">Llegar es siempre melancólico, realizar un sueño, es penetrar en los umbrales de la tristeza&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/Lopillo-e1366201974945.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1636" alt="Lopillo" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/Lopillo.jpg?resize=150%2C150" data-recalc-dims="1" /></a></p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">Apenas en Califas de Arabia o en la vida turbulenta de nuestro buen padre Salomón podríase hallar locura de amor más de veras que en el señor don Félix de Vega y Carpio. Su existencia está amojonada con hitos de mujer hasta en los más recónditos recodos de sus aventuras. Lope es el amor errante, la pasión meridional que rebosa todas las ánforas y colma todas las medidas. Era un garzón de no más veinte años, y ya se había embriagado con dulces pócimas femeninas en vagares con pícaros y cómicos de toda pinta y condición. <span id="more-495"></span><br />
Elena Osorio se adueñó de su vida moceril, ella le amó a su manera y él le cantó los más arrebatados himnos con el cordaje de sus propios nervios. Filis –suavísimo apelativo de la pastora- es el nombre con que Lope la acristiana en sus poemas. En “La Dorotea”, Elena Osorio es la protagonista, el armazón vertebral y sentimental de la obra y su apasioando movimiento. Ella, al fin mujer, se ayunta con otro, no por desamor sino por cálculo, pero él se resigna a su papel de amante clandestino, escala ventanas nocturnas y pasa por entre selvas de lanzas para obtener sus primicias a hurtadillas del marido oficial. De tal modo, la vida sigue rodando, rodando. Luego, cansancio, hastío y hartura de lo poseído, porque así es este voluble corazón humano, que sólo se contenta con horizontes imposibles. Llegar es siempre melancólico, realizar un sueño, es penetrar en los umbrales de la tristeza.<br />
Isabel de Urbina viene ahora a llenar los aposentos que en su corazón dejó vacíos Elenita Osorio. En Valencia, tierra de naranjas dulces, de mujeres de igual sabor, de azules cielos levantinos y de mar diáfano con latinas velas juguetonas, Isabel se le entrega madura, chorreante de mieles, abiertos en cascos sus encantos íntimos, como una mandarina. ¡Lindo amar así a mozo tan cabal y espadachín, que lo mismo zurce un poema vivaz que ensarta a dos rivales en holocausto suyo!<br />
En su casita valenciana, Lope amó a Isabel de Urbina con explosiones de adolescencia. Por las tardes en el estío dorado, en una banca del huerto solariego oloroso a azahares, Lope le decía tibias palabras de merengue, romancillos cariñosos, en tanto que el Mar Levante lamía sus pies como un terranova agradecido. El cielo de cobalto, el mar de añil, veinte años cada uno, la vida como el paisaje era toda azul y un delicioso consumir de besos y emociones. ¡Nada le hace que la faltriquera ande entelerida, que los acreedores lo acosen, que los chismes y venticelos ronden como galgos por el hogarcito del afecto! Ellos se aman, hay un mar dichoso al frente, olor de naranjas en el cortijo, gusto de ellas en los labios. ¡Qué más da lo demás! Que la tripulación ruja agravios desde abajo no es obstáculo, con tal de que arriba, cerca al mástil orgulloso, la antorcha del cariño arda y caliente cada día mejor, en las intimidades de la alcoba.<br />
¡Ah, pero la mucha golosina empalaga y torna el paladar áspero y desabrido! Lope huye de tanto amor, quiere sensaciones fuertes y se enrola en la Invencible Armada que fue crepúsculo del poderío Ibérico. Derrotado y náufrago llega a Cádiz, solar cálido y gustoso para un romace con hembra placentera. Allí escribe cantares tan lindos como “Pobre barquilla mía”…y prende la mecha a otro insaciable amor menos duradero que las olas. Es un idilio juguetón y travieso, felino y voluble, que no le deja desolladuras sino rasguños voluptuosos. Vuelve a Valencia para anclar de nuevo en los brazos de doña Isabel de Urbina que le perdona samaritanamente todas sus olvidanzas y desvíos. Pero esta vez ella fue la desertora, porque un día se le murió en su lecho, con un adiós sin palabras. Para borrar la pena, cruza tierras lontanas, cabalga por manchegas llanuras, duerme en posadas de arrieros, en pulperías de mal guiño, y por fin llega a Salamanca. Aquí no tuvo tiempo de solazarse con muchacha sabrosa porque le sale al paso nada menos que el fraile Góngora y trenza con él rencillas literarias de acre gusto. Góngora y Argote le llama despectivamente “Lopillo” y le escribe un sarcástico soneto en el que se burla del escuso heráldico de diecinueve torres en campos de azur, que para sí compuso Lope en horas de vanidosos escarceos. Dice así el pillo frailezuelo:<br />
Por tu vida, Lopillo, que me borres<br />
las diecinueve torres de tu escudo,<br />
Porque aunque todas son de viento, dudo<br />
que tengas viento para tántas torres…<br />
Torna a Madrid el agraviado, conoce allí a una dama boba hija de un carnicero y con ella se casa. Es una hembra gorda y sensata, virtuosa y casera como un odre, terriblemente fiel y aburridora, que lo llena de hijos paliduchos que por fortuna se le mueren en la infancia, menos Feliciana, la noble Feliciana que cerró sus ojos cuando viejo y no le escatimó arrullos en la edad provecta. El cansancio de mujer tal, lo empuja a enredarse en amoríos con cómicas y criadas y con cuanto vípero ambulante ostentara en la calle unas polleras. Salió para Sevilla en donde triunfaba Micaela de Luján, predecesora y homónima de Miquita Villegas, la “Perricholi” de Lima; de Miquita Villegas, gatuna, sentimental y cosquillosa que divertíase alebrestando y prendiendo pasiones tardías en los ancianos lividinosos.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: justify;">Continúa…</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">ITINERARIO AMOROSO DE LOPE DE VEGA<br />
Diccionario de Emociones<br />
Bernardo Arias Trujillo</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/itinerario-amoroso-de-lope-de-vega/">Llegar es siempre melancólico, realizar un sueño, es penetrar en los umbrales de la tristeza&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/itinerario-amoroso-de-lope-de-vega/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Me dijiste que era fea&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/me-dijiste-que-era-fea/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/me-dijiste-que-era-fea/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 17 Jun 2012 17:14:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=490</guid>
		<description><![CDATA[<p>Me dijiste que era fea me pusiste una corona más vale fea y con gracia que no bonita y guasona. Con el vele, vele, vele a perra chica claveles que me los dió un sevillano qué bonito y qué bien huele por la mañana temprano. En el campo de Melilla ha nacido una amapola con un [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/me-dijiste-que-era-fea/">Me dijiste que era fea&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Me dijiste que era fea<br />
me pusiste una corona<br />
más vale fea y con gracia<br />
que no bonita y guasona.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;"><span id="more-490"></span></p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Con el vele, vele, vele<br />
a perra chica claveles<br />
que me los dió un sevillano<br />
qué bonito y qué bien huele<br />
por la mañana temprano.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">En el campo de Melilla<br />
ha nacido una amapola<br />
con un letrero que dice<br />
viva la sangre española.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Es verdad que te he querido<br />
grande locura es negarlo<br />
pero tú pa mí acabaste<br />
aunque vivieras cien años.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Con el vele, vele, vele<br />
hasta el corazón me duele<br />
de darte buenos consejos<br />
tú no los quieres tomar<br />
por imposible te dejo.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Mi novio en una fiesta me lo pedía, me lo pedía<br />
un pañuelo de seda que yo tenía, que yo tenía<br />
y si yo no se lo daba me lo cogía, me lo cogía<br />
un pañuelo de seda que yo tenía, que yo tenía.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">Me dijiste que era fea (Sevillanas)</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/me-dijiste-que-era-fea/">Me dijiste que era fea&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/me-dijiste-que-era-fea/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La máquina del tiempo zumbaba&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/la-maquina-del-tiempo-zumbaba/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/la-maquina-del-tiempo-zumbaba/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 17 Jun 2012 17:06:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Ray Bradbury]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=492</guid>
		<description><![CDATA[<p>Un viento se llevó lejos los largos años, haciéndolos pasar junto a sus rostros ardientes. La Máquina del Tiempo se detuvo. -Mil novecientos veintiocho- dijo Janet. Los dos niños miraron más allá de ella. El señor Fields se revolvió. -Recordad que estáis aquí para observar la conducta de esta gente tan antigua. Sed inquisitivos, sed [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-maquina-del-tiempo-zumbaba/">La máquina del tiempo zumbaba&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">
<a href="http://i2.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/Tiempo.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1634" alt="Tiempo" src="http://i2.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/Tiempo.jpg?resize=300%2C218" data-recalc-dims="1" /></a>Un viento se llevó lejos los largos años, haciéndolos pasar junto a sus rostros ardientes.<br />
La Máquina del Tiempo se detuvo.<br />
-Mil novecientos veintiocho- dijo Janet.<br />
Los dos niños miraron más allá de ella.<br />
El señor Fields se revolvió.<br />
-Recordad que estáis aquí para observar la conducta de esta gente tan antigua. Sed inquisitivos, sed inteligentes, observad.<br />
-Si- dijeron la niña y los dos niños. <span id="more-492"></span><br />
Lucían tersos uniformes color caqui. Llevaban el pelo cortado de la misma forma, tenían relojes de pulsera y sandalias idénticos e idéntico color de cabellos, ojos, dientes y piel, aunque no eran parientes.<br />
-Shhh- dijo el señor Fields.<br />
Observaban un pueblecito de Illinois, en primavera. Una neblina fresca cubría las calles al amanecer.<br />
Calle abajo, un niño pequeño venía corriendo, iluminado por los últimos rayos de la luna de mármol color crema. En algún sitio, lejos, un reloj dio las cinco de la mañana. Dejando las suaves huellas de sus zapatillas de tenis en la hierba silenciosa, el niño anduvo cerca de la invisible Máquina del Tiempo y gritó hacia una ventana alta de una casa oscura.<br />
La ventana de la casa se abrió. Otro niño se deslizó desde el tejado hasta el<br />
suelo. Los dos niños salieron dispardos, en la mañana fría y oscura.-Seguidlos- susurró el señor Fileds. –Estudiad sus pautas de vida. ¡Rápido!<br />
Janet y William y Robert corrieron por los fríos suelos primaverales, a través de la ciudad medio dormida y a través de un parque. Por todas partes había luces que parpadeaban, puertas que se cerraban y otros niños que se apresuraban, solos o en parejas, jadeantes, cuesta abajo por una colina hacia unos brillantes rieles azules.<br />
-Aquí viene!<br />
Los niños se arremolinaban antes del amanecer. Allá lejos en los rieles brillantes, una lucecita creció, unos segundos más tarde, y se transformó en un trueno que generaba vapor.<br />
-¿Qué es eso?- aulló Janet.<br />
-Un tren tonta. ¡Has visto fotos de trenes!- gritó Robert.<br />
Y mientras los niños del tiempo vigilaban, bajaron del tren gigantescos elefantes grises que levantaban nubes de vapor del pavimento con sus poderosas patas y elevabam trompas con forma de signos de interrogación hacia el frío cielo matinal. Pesados carromatos bajaron rodando de los largos vagones de carga, rojos y dorados. Los leones rugían y medían a pasos sus oscuros encierros.<br />
-Pues… esto debe ser ¡un… circo! –Janet temblaba.<br />
-¿Te parece? ¿Qué les sucedió?<br />
-Supongo que lo mismo que a la Navidad. Son cosas que desaparecieron hace mucho tiempo.<br />
Janet miró a su alrededor.-Oh, es terrible, ¿verdad?<br />
Los niños estaban atontados.<br />
-Sí que lo es.<br />
En la débil luz de la aurora, los hombres gritaban. Los carromatos dormitorio avanzaron penosamente, rostros aturdidos hacían guiños a los niños. Los caballos martilleaban como una catarata de piedras en el pavimento.<br />
El señor Fields apareció súbitamente detrás de los niños.<br />
-Repugnante, bárbaro, tener animales en jaulas. Si hubiera sabido que esto estaba aquí, nunca os hubiera ermitido venir. Es un ritual espantoso.<br />
-Oh, si.- Pero los ojos de Janet reflejaban curiosidad. Y, sin embargo, sabe, es como un nido de gusanos. Quiero estudiarlo.<br />
-No sé- dijo Robert, los ojos volando como flechas, los dedos temblorosos. –Es una locura. Podríamos tratar de escribir una tesis sobre esto, si al señor Fields le parece bien…<br />
El señor Fields asintió.<br />
-Me alegro de que estéis escarbando aquí, buscando motivciones, estudiando este horror. De acuerdo, veremos el circo esta tarde.<br />
-Creo que voy a vomitar- dijo Janet.<br />
La Máquina del Tiempo zumbaba.<br />
-Así que eso era un circo- dijo Janet solemnemente.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: left;">Continúa…</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">El tiempo en tu vuelo<br />
CUENTOS ESPACIALES<br />
Ray Bradbury</p>
<p style="font-size: 13pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">NE: Tomás Lersundi nos contó muchas veces, en el patio de su casa, cómo lo habían abducido los extraterrestres, cómo era la nave espacial donde viajó y nos mostraba el sitio exacto donde lo dejaron de regreso.</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-maquina-del-tiempo-zumbaba/">La máquina del tiempo zumbaba&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/la-maquina-del-tiempo-zumbaba/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Para ser un hombre de su edad, ha resuelto bastante bien el problema del sexo</title>
		<link>http://catadelibros.com/para-ser-un-hombre-de-sus-edad-ha-resuelto-bastante-bien-el-problema-del-sexo/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/para-ser-un-hombre-de-sus-edad-ha-resuelto-bastante-bien-el-problema-del-sexo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 11 Jun 2012 00:36:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[JM Coetzee]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=467</guid>
		<description><![CDATA[<p>Para ser un hombre de su edad, cincuenta y dos años y divorciado, a su juicio ha  resuelto bastante bien el problema del sexo. Los jueves por la tarde coge el coche y va hasta Green Point. A las dos en punto toca el timbre de la puerta de Windsor Mansions, da su nombre y entra. En la puerta del número 113 le está [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/para-ser-un-hombre-de-sus-edad-ha-resuelto-bastante-bien-el-problema-del-sexo/">Para ser un hombre de su edad, ha resuelto bastante bien el problema del sexo</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Desgracia.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1597" alt="Desgracia" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/Desgracia.jpg?resize=300%2C129" data-recalc-dims="1" /></a>Para ser</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un hombre de su edad, cincuenta y dos años y divorciado, a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">juicio ha  resuelto bastante bien el problema del sexo. Los jueves por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la tarde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">coge el coche y va hasta Green Point. A las dos en punto toca </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el timbre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de la puerta de Windsor Mansions, da su nombre y entra. <span id="more-467"></span>En la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">puerta del número 113 le está esperando Soraya. Pasa directamente hasta el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dormitorio, que huele de manera agradable y está tenuemente iluminado, y allí </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">se desnuda. Soraya sale del cuarto de baño, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">deja caer </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">su bata y se desliza en la cama a su lado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">-¿Me has </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">echado de menos? -pregunta ella.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">-Te echo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de menos a todas horas -responde. Acaricia su cuerpo moreno como la miel, donde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">no ha dejado rastro el sol; lo extiende, lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">abre, le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">besa los pechos; hacen el amor.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Soraya es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">alta y esbelta; tiene el cabello largo y negro, los ojos oscuros, líquidos. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Técnicamente, él tiene edad más que suficiente para ser </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">su padre; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">técnicamente, sin embargo, cualquiera puede ser padre a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los doce </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">años. Lleva más de un año en su agenda y en su libro de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cuentas; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">él la encuentra completamente satisfactoria. En el desierto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">semana, el jueves ha pasado a ser un oasis de <em>luxe et volupté</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">En la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cama, Soraya no es efusiva. Tiene un temperamento más bien </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apacible, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apacible y dócil. Es chocante que en sus opiniones sobre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">asuntos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de interés general tienda a ser moralista. Le parecen ofensivas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">turistas que muestran sus pechos («ubres», los llama) en las playas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">públicas; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">considera que habría que hacer una redada, capturar a todos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mendigos y vagabundos y ponerlos a trabajar limpiando las calles. Él no le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pregunta cómo casan sus opiniones con el trabajo mediante el cual se gana la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vida.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Como ella </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lo complace, como el placer que le da es inagotable, él ha </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">terminado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por tomarle afecto. Cree que, hasta cierto punto, ese afecto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">recíproco. Puede que el afecto no sea amor, pero al menos es primo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hermano </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de este. Habida cuenta del comienzo tan poco prometedor por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pasaron, los dos han tenido suerte: él por haberla encontrado, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ella por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">haberlo encontrado a él.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sus </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sentimientos, y él lo sabe, son complacientes, incluso conyugales. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">embargo, no por eso deja de tenerlos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Por una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sesión de hora y media le paga cuatrocientos rands, la mitad de los cuales se los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">embolsa  Acompañantes Discreción. Es una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pena, o a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">él se lo parece, que Acompañantes Discreción, se quede </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tanto. Lo cierto es que el número 113 es de su propiedad, como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lo son </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">otros pisos de Windsor Mansions; en cierto sentido, también </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Soraya es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de su propiedad, o al menos esa parte de ella, esa función.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Él ha </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">jugueteado con la idea de pedirle que lo reciba en sus horas libres. Le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">gustaría pasar con ella una velada, tal vez incluso una noche </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">entera. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pero no la mañana siguiente. Sabe demasiado de sí mismo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">para </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">someterla a la mañana siguiente, al momento en que él se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muestre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">frío, malhumorado, impaciente por estar a solas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Ese es su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">temperamento. Su temperamento ya no va a cambiar: es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">demasiado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">viejo. Su temperamento ya está cuajado, es inamovible. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Primero </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el cráneo, luego el temperamento: las dos partes más duras </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cuerpo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sigue el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dictado de tu temperamento. No se trata de una filosofía, él no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dignificaría con ese nombre. Es más bien una regla, como la Regla </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Benedictinos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Goza de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">buena salud, tiene la cabeza despejada. Por su profesión es, o </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mejor </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dicho, ha sido un erudito, y la erudición todavía ocupa, bien </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">manera intermitente, el centro mismo de su ser. Vive de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">acuerdo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con sus ingresos, de acuerdo con su temperamento, de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">acuerdo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con sus medios emocionales. ¿Que si es feliz? Con arreglo a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mayoría de los criterios él diría que sí, cree que lo es. De todos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">modos, no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ha olvidado la última intervención del coro en Edipo rey. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">No digáis </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que nadie es feliz hasta que haya muerto.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">En el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">terreno del sexo, aunque intenso, su temperamento nunca ha sido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apasionado. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Si tuviera que elegir un tótem, sería la serpiente. Los encuentros sexuales </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">entre Soraya y él deben de ser parecidos, imagina, a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la cópula </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de dos serpientes: prolongada, absorta, pero un tanto abstracta, un tanto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">árida, incluso cuando más acalorada pueda parecer.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿Será </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">también la serpiente el tótem de Soraya? No cabe duda de que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con otros </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hombres se convertirá en otra mujer: la donna é mobile. En </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cambio, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en el orden puramente temperamental, la afinidad que tiene con él no puede </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">fingirla. Imposible.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Aunque </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por su profesión es una mujer de vida alegre, él confía en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ella, al </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">menos dentro de un orden. Durante sus sesiones él le habla </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cierta libertad, y algunas veces incluso llega a desahogarse. Ella </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">conoce a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">grandes rasgos cómo es su vida. Le ha oído relatar la historia de sus dos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">matrimonios, le ha oído hablar de su hija, está al corriente de los altibajos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de la hija. Sabe cuáles son sus opiniones en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muchos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">terrenos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">De su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vida fuera de Windsor Mansions, Soraya no suelta prenda. Soraya no es su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">verdadero nombre, él de eso está seguro. Hay síntomas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de que ha </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tenido un hijo, puede que varios. Tal vez ni siquiera sea </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">profesional. Es posible que solo trabaje para la agencia una o </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tardes por semana, y que durante el resto de su existencia lleve </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una vida </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">respetable en los suburbios, en Rylands o Athlone. Sería insólito en el caso de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una musulmana, pero todo es posible en los tiempos que corren.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">De su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">trabajo le cuenta poca cosa: prefiere no aburrirla. Se gana la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vida en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la Universidad Técnica de Ciudad del Cabo, antes Colegio </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Universitario </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de Ciudad del Cabo. Antiguo profesor de lenguas modernas, desde que se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">fusionaron los departamentos de Lenguas Clásicas y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Modernas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por la gran reforma llevada a cabo años antes, es profesor </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">adjunto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de Comunicaciones. Como el resto del personal que ha pasado por la reforma, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tiene permiso para impartir una asignatura especializada por cada curso, sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tener en cuenta el número de alumnos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">matriculados, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pues se considera positivo para la moral del personal. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Este año </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">imparte un curso sobre los poetas románticos. Durante el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">resto de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">su tiempo da clase de Comunicaciones 101, «Fundamentos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">comunicación», y de Comunicaciones 102, «Conocimientos avanzados de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">comunicación».</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Si bien </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">diariamente dedica horas y horas a su nueva disciplina, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">premisa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">elemental de esta, tal como queda enunciada en el manual de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Comunicaciones </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">101, se le antoja absurda: «La sociedad humana ha </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">creado el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lenguaje con la finalidad de que podamos comunicarnos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">unos a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">otros nuestros pensamientos, sentimientos e intenciones». Su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">opinión, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por más que no la airee, es que el origen del habla radica </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">canción, y el origen de la  canción, en la necesidad de llenar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por medio </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del sonido la inmensidad y el vacío del alma humana.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">A lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">largo de una trayectoria académica que ya abarca un cuarto de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">siglo en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">activo ha publicado tres libros, ninguno de los cuales ha </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">causado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">gran conmoción, ni tampoco ha recibido siquiera una acogida digna de ser tenida </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en cuenta: el primero, sobre la ópera (Boito </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">leyenda de Fausto: la génesis de Mefistófeles), el segundo sobre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la visión </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como erotismo  (La visión de Richard de Saint  Victor), </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tercero </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sobre Wordsworth y la historia (Wordsworth y el peso del pasado).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">A lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">largo de los últimos años ha acariciado la idea de escribir un libro sobre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Byron. Al principio pensó que no pasaría de ser sino un libro más, otra obra de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">crítica. Sin embargo, todos sus empeños por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">comenzar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a escribirlo han terminado arrinconados por el tedio. La </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">verdad es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que está hastiado de la crítica, hastiado de la prosa que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">se mide a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tanto el metro. Lo que desea escribir es algo musical: Byron </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Italia, una meditación sobre el amor entre los dos sexos en forma de ópera de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cámara.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Mientras </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">prepara sus clases de comunicación, revolotean en su cabeza </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">frases, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">melodías, fragmentos de canciones de esa obra todavía no escrita. Nunca ha sido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ni se ha sentido muy profesor; en esta institución </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del saber </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tan cambiada y, a su juicio, emasculada, está más fuera de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lugar que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nunca. Claro que, a esos mismos efectos, también lo están otros colegas de los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">viejos tiempos, lastrados por una educación de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">todo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">punto inapropiada para afrontar las tareas que hoy día se les exige </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">desempeñen; son clérigos en una época posterior a la religión.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Como no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tiene ningún respeto por las materias que imparte, no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">causa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ninguna impresión en sus alumnos. Cuando les habla, lo miran sin verlo; olvidan </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">su nombre. La indiferencia de todos ellos lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">indigna </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">más de lo que estaría dispuesto a reconocer. No obstante, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cumple al </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pie de la letra con las obligaciones que tiene para con </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ellos, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con sus padres, con el estado. Mes a mes les encarga trabajos, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">recoge, los lee, los devuelve  anotados, corrige los errores de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">puntuación, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la ortografía y los usos lingüísticos, cuestiona los puntos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">flacos de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sus argumentaciones y adjunta a cada trabajo una crítica </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sucinta y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">considerada, de su puño y letra.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sigue </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dedicándose a la enseñanza porque le proporciona un medio para ganarse la vida, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pero también porque así aprende la virtud de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">humildad, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">porque así comprende con toda claridad cuál es su lugar en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el mundo. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">No se le escapa la ironía, a saber, que el que va a ense</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ñar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aprende la lección más profunda, mientras que quienes van a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aprender </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">no aprenden nada. Es uno de los rasgos de su profesión </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">comenta con Soraya. Duda que exista una ironía capaz de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estar a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la altura de la que vive ella en la suya.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">En la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cocina del piso de Green Point hay un hervidor, tazas de plás</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tico, un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">bote de café instantáneo, un cuenco  lleno de bolsitas de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">azúcar. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">En la nevera hay una buena cantidad de botellas de agua mineral. En el cuarto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de baño, jabón y una pila de  toallas;  en el  armario, ropa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de cama limpia y planchada. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Soraya </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">guarda su maquillaje en un  neceser. Es un sitio asignado, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nada más: </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">un sitio funcional, limpio, bien organizado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">La </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">primera vez que lo recibió, Soraya llevaba pintalabios de color bermellón y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sombra de  ojos  muy marcada. Como no le gustaba ese </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">maquillaje </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pegajoso, le pidió que se lo quitara. Ella obedeció; desde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">entonces, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">no ha vuelto a maquillarse. Es de esas personas que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aprenden </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">rápido, que se acomodan, se amoldan a los deseos ajenos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">A él le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">agrada hacerle regalos. Por Año Nuevo le regaló un brazalete </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">esmaltado; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por el festejo con que concluye el Ramadán, una peque</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ña garza </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de malaquita que le llamó la atención en el escaparate de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tienda de regalos. Él disfruta con la alegría de ella, una alegría </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">afectación.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sorprende que una hora y media por semana en compañía de una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mujer le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">baste para sentirse feliz, a él, que antes creía necesitar una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">esposa, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">un hogar, un matrimonio. En fin de cuentas, sus necesidades resultan ser muy </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sencillas, livianas y pasajeras, como las de una mariposa. No hay emociones, o </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">no hay ninguna salvo las más difíciles de adivinar: un bajo continuo de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">satisfacción, como el runrún del tráfico </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece, o como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">silencio de la noche para los habitantes del campo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Piensa en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Emma Bovary cuando regresa a su domicilio, saciada, con </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la mirada </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vítrea, después de una tarde de follar sin parar. ¡Así que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">esto es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la dicha!,  dice Emma maravillada al verse en el espejo. ¡Así </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que esta </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">es la dicha de la que habla el poeta! En fin: si la pobre, espectral Emma </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">llegara alguna vez a aparecer  por  Ciudad del  Cabo,  </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">él se la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">llevaría de paseo uno de esos jueves por la tarde para enseñarle qué puede ser </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la dicha: una dicha moderada, una dicha </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">temperada.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Un sábado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por la mañana todo cambia. Está en el centro de la ciudad </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">para </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">resolver unas gestiones; va caminando por Saint George&#8217;s </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Street </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cuando se fija de pronto en una esbelta figura que camina </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">delante de él, en medio del gentío. Es Soraya, es inconfundible, y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">va </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">flanqueada por dos niños, dos chicos. Los tres llevan bolsas y paquetes; han </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estado de compras.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Titubea, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">decide seguirlos de lejos. Desaparecen en la Taberna del </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Capitán </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Dorego. Los chicos tienen el cabello lustroso y los ojos oscuros de Soraya. Sólo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pueden ser sus hijos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sigue de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">largo, vuelve sobre sus pasos, pasa por segunda vez delante </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Taberna del Capitán Dorego. Los tres están sentados a una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mesa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">junto a la ventana. A través del cristal, por un instante, la mirada de Soraya </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">se encuentra con la suya.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Siempre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ha sido un hombre de ciudad, capaz de hallarse a sus anchas en medio de un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">flujo de cuerpos en el que el erotismo anda al </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">acecho y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">las miradas centellean como flechas. Sin embargo, esa mirada entre Soraya y él </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">es algo que lamenta en el acto.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">En su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cita del jueves siguiente ninguno de los dos menciona lo sucedido. No obstante, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ese recuerdo pende incómodo entre los dos. Él no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tiene el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">menor deseo de alterar lo que para Soraya debe de ser una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">precaria </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">doble vida. A él le parecen muy bien las dobles vidas, las triples vidas, las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vidas vividas en compartimientos estancos. Tal vez, si </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">acaso, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">siente una mayor ternura por ella. Tu secreto está a salvo conmigo: eso es lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que quisiera decir.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #888888;">Continúa&#8230;</span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #888888;">DESGRACIA</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">J.M. Coetzee</span></span></div>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/para-ser-un-hombre-de-sus-edad-ha-resuelto-bastante-bien-el-problema-del-sexo/">Para ser un hombre de su edad, ha resuelto bastante bien el problema del sexo</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/para-ser-un-hombre-de-sus-edad-ha-resuelto-bastante-bien-el-problema-del-sexo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un día la guardia civil me llama: Mi hijo era de ETA. José Ramón Goñi</title>
		<link>http://catadelibros.com/un-dia-la-guardia-civil-me-llama-mi-hijo-era-de-eta-jose-ramon-goni/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/un-dia-la-guardia-civil-me-llama-mi-hijo-era-de-eta-jose-ramon-goni/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 10 Jun 2012 15:27:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[José Ramón Goñi]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=461</guid>
		<description><![CDATA[<p> 3 de septiembre de 1991. Nadie sabe que estoy pasando unos días de vacaciones en un pueblo de la sierra de Gredos junto a mi mujer y mis dos hijos pequeños. Hace mucho calor, tanto que por las noches vamos con los niños al campo, donde se juntan los vecinos para intentar respirar algo de aire fresco. Estoy angustiado sin motivo aparente. [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/un-dia-la-guardia-civil-me-llama-mi-hijo-era-de-eta-jose-ramon-goni/">Un día la guardia civil me llama: Mi hijo era de ETA. José Ramón Goñi</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">3 de </span></strong><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;"><strong>septiembre de 1991.</strong> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Nadie sabe que estoy pasando unos días de vacaciones en un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pueblo de la sierra de Gredos junto a mi mujer y mis dos hijos pequeños. <span id="more-461"></span>Hace </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mucho calor, tanto que por las noches vamos con los niños al campo, donde se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">juntan los vecinos para intentar respirar algo de aire fresco. Estoy angustiado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sin motivo aparente. Tengo el presentimiento de que algo malo me acecha. Llevo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una semana sin hablar con nadie, dedicado en exclusiva a mi familia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Los días </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">transcurren lentamente entre los juegos con los niños, piscina y paseos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nocturnos; recuerdo los detalles más insignificantes, acuden a mi memoria de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">forma espontánea y una escena evoca a otra hasta que todo se presenta </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">simultáneamente. Ignoro por qué, pero lo cierto es que presiento la inminencia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de una catástrofe inevitable, de la misma manera que los seres vivos, excepto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los humanos, notan el lejano terremoto y huyen del desastre.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Seguramente, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">alguna lejana herencia de ese instinto ancestral me acosa durante esa larga </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">semana produciéndome una inexplicable inquietud. Como si alguien cercano </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">emitiera difusos mensajes telepáticos advirtiéndome de la proximidad de una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tragedia que me afecta.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Siguiendo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una rutina habitual, telefoneo a los hijos de mi primer matrimonio, y son ellos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quienes me informan de que el teniente coronel de la Guardia Civil de Guipúzcoa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ha llamado preguntando por mí. Intento ponerme en contacto con él, pero no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">logro localizarle.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Siento </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que algo grave está pasando, algo que nadie sabe o que nadie se atreve a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">decirme. Mi inquietud se transforma en desasosiego. Paso las dos horas de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">espera antes de volver a llamar al teniente coronel haciendo cábalas, pero no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">acierto con ninguna de las posibles malas noticias que imagino: es peor que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">todas ellas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">–¿Dónde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estás?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">–De </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vacaciones, en Gredos</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿Está </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">contigo tu hijo J.R.?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">–No. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿Qué pasa?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Mi hijo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">reside junto a su madre y sus hermanos en Irún. Algo le pasa, ¿pero qué? Las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">malas noticias son las que tienen más prisa por llegar a su destino.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">–Le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estamos buscando.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">–¿Por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">qué?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">–Tenemos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una información que le relaciona con un comando de ETA.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Culpable</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">A partir</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de ese momento no recuerdo más de la conversación, ni de lo que hago ni a dónde </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">voy, sólo puedo rememorar mi sufrimiento. Todos los padecimientos son</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">distintos, éste es insoportable. Me siento invadido y zarandeado por</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sentimientos contradictorios: no puedo llorar por la muerte de un hijo, porque</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">está vivo, aunque en ese momento sentía que algo de él ha muerto para mí; no</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">puedo liberarle de un secuestro porque no está secuestrado, se ha ido</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">voluntariamente, y no puedo tampoco sentir compasión de él, porque presumo que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">es un terrorista. Sin embargo, es mi hijo, el hijo al que he visto nacer y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">crecer, el mismo por el que daría la vida. Es un dolor imposible de aliviar con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el llanto. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">La cabeza </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">comienza a darme vueltas; todo el esfuerzo realizado como gobernador de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Guipúzcoa para terminar con esa peste ha evitado, sin duda, algunas víctimas, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pero no ha podido impedir el contagio de mi hijo. Me siento más culpable por no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">haber estado más atento a sus amistades, por no haberle dedicado más tiempo. Me </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">siento muy culpable por tener un hijo etarra. Desearía poder parar el tiempo y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">escapar de ese calvario, o que éste retrocediera para poder evitar la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">desgracia. Pero nada puedo hacer. Sé de sobra que entrar en ETA es difícil, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pero salir es prácticamente imposible. Algo se rompe y explota en mi interior, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como si todo el empeño puesto durante años en construir y ordenar mi vida se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">viniera abajo, en un instante y con la fuerza de una bomba.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">«No creo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que llegues nunca a ser consciente del enorme daño que me causaste. ¡La Guardia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Civil te buscaba porque tenía indicios de que pertenecías a ETA! De no haber </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sido antes gobernador no lo hubiera creído, habría pensado que te confundían </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con otra persona, cualquier cosa. Para mi desgracia y la tuya sabía que la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Guardia Civil no solía equivocarse. Cuántos años he pasado preguntándome por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">qué lo hiciste. En ese momento comprendí lo lejos que estabas de mí, como si </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">fuera un extraño. ¿Pero, por qué? ¿Es que no sabías que siempre te he querido? </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Cuando hablábamos, cuando nos reíamos, cuando estábamos juntos y cuando </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estábamos separados, hasta cuando nos enfadábamos. Siempre te he querido, y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">creo habértelo demostrado. Dime, ¿qué te hice para que tú actuaras como lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hiciste? Necesito saberlo para dejar de preguntármelo, para poder asumirlo al </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">fin».</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Llegado a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">este punto me planteo si no debería poner fin aquí a este relato, olvidar la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vergüenza, engañar al dolor. Lo medito y concluyo que debo seguir contando, que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ahora tengo buenas razones para hacerlo, que han pasado veinte años y no debo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">resignarme al silencio. Tras asimilar a duras penas lo que estaba pasando </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">decidí, sacando fuerzas de flaqueza, investigar hasta donde fuera posible qué </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sucedió y por qué.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Aún </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aturdido por el impacto de la noticia, regreso de nuestro lugar de vacaciones, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en el que teníamos pensado pasar una semana más. Debíamos volver a Madrid </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cuanto antes. Rápidamente, le explico a mi mujer, que se queda lívida y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estupefacta, lo que ocurre, y con la misma rapidez hacemos las maletas, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">preparamos a los niños– que afortunadamente eran demasiado pequeños para </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">advertir nada raro–, cargamos el coche y en apenas dos horas estamos de vuelta </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en nuestra casa de Madrid. Siento desde el primer momento la comprensión de mi </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mujer, ella es la única persona en la que puedo confiar. Siempre mostró un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">afecto especial por mi hijo. En trances como ése, de sufrimiento en soledad, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">resulta muy importante sentir un apoyo cercano en el que poder descansar. Nunca </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">le agradeceré lo suficiente el amor que me demostró en esos días de pesadilla, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cuando más lo necesitaba.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">A media </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tarde de ese mismo día, 3 de septiembre, me acerco a una hemeroteca. Llevo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">varios días sin leer el periódico y seguro que encontraré alguna noticia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">relacionada con atentados o detenciones (&#8230;) Voy consultando diversos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ejemplares y leo: el 25 de julio a las dos y media de la madrugada explota sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">causar víctimas una bomba en un bar frecuentado por jóvenes que cumplen el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">servicio militar. Apenas cinco minutos después, una furgoneta cargada de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">explosivos explosiona junto al cuartel de la Guardia Civil de Irún hiriendo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">levemente a dos guardias. El 26 de julio un paquete bomba explota bajo el coche </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de un ciudadano argentino residente en Fuenterrabía. El 7 de agosto un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">encapuchado asesina en Irún a un joven vendedor de droga. El 17 de agosto es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">detenido en San Sebastián el «comando Donosti». Logran huir los tres </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">integrantes de un comando «legal» en Irún.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Una duda</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">insoportable</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">El día 20</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">del mismo mes, el diario informa de que el grupo etarra de Irún disponía de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">armamento y munición suficiente para realizar una campaña de atentados en la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">comarca de Bidasoa. El día 21, la Guardia Civil detiene a las seis de la mañana</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">a M.A.I., y a las once y media del mismo día, M.L.L., ambas residentes en Irún.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Deduzco </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por la información publicada en ABC que mi hijo pertenece al comando «legal» de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Irún, de reciente creación, el mismo que ha cometido el asesinato de Francisco </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Gil en las fechas en las que se encontraba conmigo en Madrid y que actúa en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">zona del Bidasoa. Me tranquiliza sobremanera saber que no tiene delitos de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sangre. Los tres integrantes de dicho comando han huido; lo más probable es que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mi hijo esté entre ellos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Tengo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ante mí una disyuntiva endemoniada: por un lado debiera ayudar a la Guardia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Civil a detener a un terrorista, pero también necesito ayudar a mi hijo en el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">momento más complicado de su vida, necesito que él me explique qué ha pasado. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Por lo demás nada ha cambiado, faltaría más; siento una enorme aversión por la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">banda y por todo lo que representa, pero no puedo evitar sentir amor por mi </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hijo. Tengo indicios de que no está implicado en ningún delito de sangre, pero </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aún no lo sé con seguridad, y esto aumenta mi angustia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Quizá </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muchos padres, y todas las madres, entenderán mi lucha interior y mis </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">contradicciones de aquellos días. Finalmente, y diría que de forma instintiva, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">es decir, sin poder remediarlo, el padre se sobrepuso al combativo gobernador, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y el perseguido por sospechoso de terrorismo es mi hijo. Yo, que me había </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">enfrentado con todas mis fuerzas a la banda terrorista, era ahora un padre</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dispuesto a ayudar, o al menos a escuchar, a un hijo que se encontraba al borde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del abismo. Pensé que debía evitar que lo detuvieran antes de haber hablado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">conmigo, necesitaba verle, saber de su boca y mirándome a los ojos qué había o </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">no había hecho. Sabía también que los tribunales no tratan penalmente los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apoyos de los familiares, y conocía a fondo la forma de investigar de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Guardia Civil y los recursos que podía utilizar para proceder a su detención.</span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿Sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">delito de sangre?</span></strong></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Había</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">confirmado, con enorme alivio, que el comando etarra al que se le acusaba de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pertenecer había cometido un solo asesinato, y que éste se había producido</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">justo en los días en que mi hijo se encontraba conmigo en Madrid. Era</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">consciente de que mi testimonio no serviría en un juicio, pero el mero hecho de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">saber a ciencia cierta que no tenía las manos manchadas de sangre me alivio enormemente,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">me animó y me reafirmó en mi intención de intentar un encuentro con él.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Más tarde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">supe que en varias ocasiones, tanto en la etapa de la detención como en el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">posterior proceso judicial, fue exculpado de aquel crimen por sus dos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">compañeros de comando y, consecuentemente, por los jueces.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Que no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hubiera matado era un consuelo, pero insuficiente para aplacar mi dolor; seguía </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">anonadado, aterrado ante la acusación de pertenencia a la banda terrorista. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Necesitaba hablar con él cuanto antes. (&#8230;)</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">A todo esto, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el ministro telefonea a casa preguntando por mí; como no estoy es mi mujer </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quien, al llamarla más tarde, me facilita un número con el que debo contactar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cuanto antes. Me desplazo hasta una cabina lejana y mantengo una conversación </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muy tensa con él, le cuelgo. Su respuesta no se hace esperar. Cuando volvemos a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hablar al cabo de un rato mi mujer me dice que un helicóptero de la Guardia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Civil sobrevuela nuestra casa; el ruido es ensordecedor.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">En </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">realidad no nos vigila, sería absurdo hacerlo de esa manera, creo que lo hacen </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sólo para intimidarnos. Tengo la adrenalina a cien, pero sé que no pueden </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">detenerme. No he hecho nada ilegal, por más que me atribuyan no se sabe qué </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">propósitos. Además, hubiera sido un escándalo hacerlo y a ningún político le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">gusta meterse en líos de los que ignora cómo saldrá.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Espero en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el bar al que podría acudir mi hijo y ocupo la misma mesa en la que no hace </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mucho tiempo estuvimos tomando una cerveza juntos. Pienso en aquel día y en el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">giro inexplicable que han dado las cosas, en cómo es posible que él haya sido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">abducido por ETA y que yo tenga ahora un hijo terrorista. Vivo inmerso en una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tormenta emocional, paso en un instante de sentir el cariño más tierno hacia él </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a repudiarle como al sujeto más despreciable. Doy vueltas y más vueltas a lo</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que voy a decirle si le veo; siento unas ganas enormes de reprenderle con la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">máxima dureza y también de convencerle de que huya de los que para mí son sus </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">verdaderos enemigos, los terroristas.</span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Autor:</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">José Ramón Goñi Tirapu.</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Edita:</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Espasa.</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: left;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Sinopsis:</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Fue gobernador civil de Guipúzcoa entre 1987 y 1990, años duros en los que ETA</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">asesinaba ante la indiferencia y, a veces la comprensión de algunos vascos.</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">José Ramón Goñi Tirapu vivió personalmente esa sociedad partida. Un día la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Guardia Civil le llama: su hijo pertenece a la banda terrorista.</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: left;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Transcripción</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">del diario La Razón.</span><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/un-dia-la-guardia-civil-me-llama-mi-hijo-era-de-eta-jose-ramon-goni/">Un día la guardia civil me llama: Mi hijo era de ETA. José Ramón Goñi</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/un-dia-la-guardia-civil-me-llama-mi-hijo-era-de-eta-jose-ramon-goni/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un niño de cinco años ha perdido a su madre entre la muchedumbre&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/un-nino-de-cinco-anos-ha-perdido-a-su-madre-entre-la-muchedumbre/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/un-nino-de-cinco-anos-ha-perdido-a-su-madre-entre-la-muchedumbre/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 09 Jun 2012 14:58:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Marquez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=450</guid>
		<description><![CDATA[<p>Un niño de unos cinco años que ha perdido a su madre entre la muchedumbre  de una feria se acerca a un agente de la policía y le pregunta: ¿No ha visto usted a una señora que anda sin un niño como yo?  *** Mary Jo, de dos años de edad, está aprendiendo a jugar en tinieblas, después de [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/un-nino-de-cinco-anos-ha-perdido-a-su-madre-entre-la-muchedumbre/">Un niño de cinco años ha perdido a su madre entre la muchedumbre&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Un niño</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de unos cinco años que ha perdido a su madre entre la muchedumbre  <span id="more-450"></span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">de una feria </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">se acerca a un agente de la policía y le pregunta: ¿No ha visto usted a una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">señora que anda sin un niño como yo?</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-family: Candara;"><span style="font-size: 27px; line-height: 43px;">***</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Mary Jo,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de dos años de edad, está aprendiendo a jugar en tinieblas, después de  que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sus padres, el señor y la señora May, se vieron obligados a escoger entre la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vida  de la pequeña o que quedara ciega para el resto de su vida.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">A la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pequeña Mary Jo le sacaron ambos ojos en la Clínica Mayo, después de que  seis </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">eminentes especialistas dieron su diagnóstico: retinoblastoma. A los cuatro </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">días después de operada, la pequeña dijo: “Mamá, no puedo despertarme&#8230; No </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">puedo despertarme”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-family: Candara;"><span style="font-size: 27px; line-height: 43px;">***</span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Es el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">drama del desencantado que se arrojó a la calle desde un décimo piso, y a medida</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">las  pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la calle había cambiado por completo  su concepción del mundo, y había</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">llegado a la conclusión de que aquella vida que  abandonaba para siempre</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-family: Candara;"><span style="font-size: 27px; line-height: 43px;">***</span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">El</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pelotón de fusilamiento lo sacó de su celda en un amanecer glacial, y todos tuvieron</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que atravesar a pie un campo nevado para llegar al sitio de la ejecución. Los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">guardias civiles estaban bien protegidos del frío con capas, guantes y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tricornios, pero  aún así tiritaban a través del yermo helado. El pobre</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">prisionero, que sólo llevaba una  chaqueta de lana deshilachada, no hacía</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">más que frotarse el cuerpo casi petrificado, mientras se lamentaba en voz alta</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">del frío mortal. A un cierto momento, el comandante del pelotón, exasperado con</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">los lamentos, le gritó:</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">–</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Coño, acaba ya de hacerte el mártir con el cabrón frío. Piensa en nosotros, que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tenemos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que regresar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Cuentos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cortos</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">GABRIEL</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">GARCIA MARQUEZ</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Recopilación</span> <span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">de Santiago Mutis Durán</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Revista </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Conversaciones desde la Soledad</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">(2001)</span></div>
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/un-nino-de-cinco-anos-ha-perdido-a-su-madre-entre-la-muchedumbre/">Un niño de cinco años ha perdido a su madre entre la muchedumbre&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/un-nino-de-cinco-anos-ha-perdido-a-su-madre-entre-la-muchedumbre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Me quedé en mi butaca, muy contento de mi soledad&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/me-quede-en-mi-butaca-muy-contento-de-mi-soledad/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/me-quede-en-mi-butaca-muy-contento-de-mi-soledad/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Jun 2012 23:09:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Quiroga]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=448</guid>
		<description><![CDATA[<p>Concluía el primer acto de Tristán e Isolda. Cansado de la agitación de ese día, me quedé en mi butaca, muy contento de mi soledad. Volví la cabeza a la sala, y detuve en seguida los ojos en un palco bajo.  Evidentemente, un matrimonio. Él, un marido cualquiera, y tal vez por su mercantil vulgaridad y la diferencia de años [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/me-quede-en-mi-butaca-muy-contento-de-mi-soledad/">Me quedé en mi butaca, muy contento de mi soledad&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Concluía</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el primer acto de Tristán e Isolda. Cansado de la agitación de ese día, me</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">quedé en mi butaca, muy contento de mi soledad. Volví la cabeza a la sala, y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">detuve en seguida los ojos en un palco bajo. <span id="more-448"></span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Evidentemente,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un matrimonio. Él, un marido cualquiera, y tal vez por su mercantil vulgaridad </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">y la diferencia de años con su mujer, menos que cualquiera. Ella, joven,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pálida, con una de esas profundas bellezas que más que en el rostro -aun bien</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hermoso- residen en la perfecta solidaridad de mirada, boca, cuello, modo de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">entrecerrar los ojos. Era, sobre todo, una belleza para hombres, sin ser en lo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">más mínimo provocativa; y esto es precisamente lo que no entenderán nunca las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mujeres.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">La</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">miré largo rato a ojos descubiertos porque la veía muy bien, y porque cuando el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hombre está así en tensión de aspirar fijamente un cuerpo hermoso, no recurre</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">al arbitrio femenino de los anteojos. Comenzó el segundo acto. Volví aún la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cabeza al palco, y nuestras miradas se cruzaron. Yo, que había apreciado ya el</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">encanto de aquella mirada vagando por uno y otro lado de la sala, viví en un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">segundo, al sentirla directamente apoyada en mí, el más adorable sueño de amor</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que haya tenido nunca.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Fue</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">aquello muy rápido: los ojos huyeron, pero dos o tres veces, en mi largo minuto</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de insistencia, tornaron fugazmente a mí. Fue asimismo, con la súbita dicha de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">haberme soñado un instante su marido, el más rápido desencanto de un idilio.</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Sus ojos volvieron otra vez, pero en ese instante sentí que mi vecino de la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">izquierda miraba hacia allá, y, después de un momento de inmovilidad por ambas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">partes, se, saludaron.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Así,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pues, yo no tenía el más remoto derecho a considerarme un hombre feliz, y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">observé a mi compañero. Era un hombre de más de treinta y cinco años, de barba</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">rubia y ojos azules de mirada clara y un poco dura, que expresaba inequívoca</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">voluntad. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Se conocen -me dije- y no poco.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">En</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">efecto, después de la mitad del acto mi vecino, que no había vuelto a apartar</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">los ojos de la escena, los fijó en el palco. Ella, la cabeza un poco echada</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">atrás, y en la penumbra, lo miraba también. Me pareció más pálida aún. Se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">miraron fijamente, insistentemente, aislados del mundo en aquella recta</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">paralela de alma a alma que los mantenía inmóviles.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Durante</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">el tercero, mi vecino no volvió un instante la cabeza. Pero antes de concluir</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">aquél, salió por el pasillo lateral. Miré al palco, y ella también se había</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">retirado.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Final de idilio -me dije melancólicamente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">El</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">no volvió más, y el palco quedó vacío.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Continúa…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;"> </span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">LA</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">MUERTE DE ISOLDA</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Horacio</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Quiroga</span></span></div>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/me-quede-en-mi-butaca-muy-contento-de-mi-soledad/">Me quedé en mi butaca, muy contento de mi soledad&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/me-quede-en-mi-butaca-muy-contento-de-mi-soledad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/era-bella-elastica-con-una-piel-tierna-del-color-del-pan/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/era-bella-elastica-con-una-piel-tierna-del-color-del-pan/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Jun 2012 20:27:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Marquez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=441</guid>
		<description><![CDATA[<p>Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesia que de los Andes. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/era-bella-elastica-con-una-piel-tierna-del-color-del-pan/">Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">
<a href="http://i1.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/Piel.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1616" alt="Piel" src="http://i1.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/Piel.jpg?resize=300%2C163" data-recalc-dims="1" /></a>Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesia que de los Andes. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bugambilias. “Esta es la mujer más bella que he visto en mi vida”, pensé, cuando la vi pasar con sus sigilosos trancos de leona, mientras yo hacía la cola para abordar el avión de Nueva York en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. <span id="more-441"></span><br />
Fue una aparición sobrenatural que existió sólo un instante y, desapareció en la muchedumbre del vestíbulo.<br />
Eran las nueve de la mañana. Estaba nevando desde la noche anterior, y el tránsito era más denso que de costumbre en las calles de la ciudad, y más lento aún en la autopista, y había camiones de carga alineados a la orilla, y automóviles humeantes en la nieve. En el vestíbulo del aeropuerto, en cambio, la vida seguía en primavera.<br />
Yo estaba en la fila de registro detrás de una anciana holandesa que demoró casi una hora discutiendo el peso de sus once maletas. Empezaba a aburrirme cuando vi la aparición instantánea que me dejó sin aliento, así que no supe cómo terminó el altercado, hasta que la empleada me bajó de las nubes con un reproche por mi distracción. A modo de disculpa le pregunté si creía en los amores a primera vista. “Claro que sí”, me dijo. “Los imposibles son los otros”. Siguió con la vista fija en la pantalla, de la computadora, y me<br />
preguntó qué asiento prefería: fumar o no fumar.<br />
—Me da lo mismo —le dije con toda intención—, siempre que no sea al lado<br />
de las once maletas.<br />
Ella lo agradeció con una sonrisa comercial sin apartar la vista de la pantalla<br />
fosforescente.<br />
—Escoja un número —me dijo—: tres, cuatro o siete.<br />
—Cuatro.<br />
Su sonrisa tuvo un destello triunfal.<br />
—En quince años que llevo aquí —dijo—, es el primero que no escoge el<br />
siete.<br />
Marcó en la tarjeta de embarque el número del asiento y me la entregó con el resto de mis papeles, mirándome por primera vez con unos ojos color de uva que me sirvieron de consuelo mientras volvía a ver la bella. Sólo entonces me advirtió que el aeropuerto acababa de cerrarse y todos los vuelos estaban diferidos.<br />
—¿Hasta cuándo?<br />
—Hasta que Dios quiera —dijo con su sonrisa. La radio anunció esta mañana que será la nevada más grande del año.<br />
Se equivocó: fue la más grande del siglo. Pero en la sala de espera de la primera clase la primavera era tan real que había rosas vivas en los floreros y hasta la música enlatada parecía tan sublime y sedante como lo pretendían sus creadores. De pronto se me ocurrió que aquel era un refugio adecuado para la bella, y la busqué en los otros salones, estremecido por mi propia audacia. Pero la mayoría eran hombres de la vida real que leían periódicos en inglés mientras sus mujeres pensaban en otros, contemplando los aviones muertos en la nieve a través de las vidrieras panorámicas, contemplando las fábricas glaciales, los vastos sementeras de Roissy devastados por los leones. Después del mediodía no había un espacio disponible, y el calor se había vuelto tan insoportable que escapé para respirar.<br />
Afuera encontré un espectáculo sobrecogedor. Gentes de toda ley habían desbordado las salas de espera, y estaban acampadas en los corredores sofocantes, y aun en las escaleras, tendidas por los suelos con sus animales y sus niños, y sus enseres de viaje. Pues también la comunicación con la ciudad estaba interrumpida, y el palacio de plástico, transparente parecía una inmensa cápsula espacial varada en la tormenta. No pude evitar la idea de que también la bella debía estar en algún lugar en medio de aquellas hordas mansas, y esa fantasía me infundió nuevos ánimos para esperar.<br />
A la hora del almuerzo habíamos asumido nuestra conciencia de náufragos. Las colas se hicieron interminables frente a los siete restaurantes, las cafeterías, los bares atestados, y en menos de tres horas tuvieron que cerrarlos porque no había nada qué comer ni beber. Los niños, que por un<br />
momento parecían ser todos los del mundo, se pusieron a llorar al mismo tiempo, y empezó a levantarse de la muchedumbre un olor de rebaño. Era el tiempo de los instintos. Lo único que alcancé a comer en medio de la rebatiña fueron los dos últimos vasos de helado de crema en una tienda infantil. Me los tomé poco a poco en el mostrador, mientras los camareros ponían las sillas sobre las mesas a medida que se desocupaban, y viéndome a mí mismo en el espejo del fondo, con el último vasito de cartón y la última cucharita de cartón, y pensando en la bella.<br />
El vuelo de Nueva York, previsto para las once de la mañana, salió a las ocho de la noche. Cuando por fin logré embarcar, los pasajeros de la primera clase<br />
estaban ya en su sitio, y una azafata me condujo al mío. Me quedé sin aliento. En la poltrona vecina, junto a la ventanilla, la bella estaba tomando posesión de su espacio con el dominio de los viajeros expertos. “Si alguna vez escribiera esto, nadie me lo creería”, pensé. Y apenas si intenté en mi media lengua un saludo indeciso que ella no percibió.<br />
Se instaló como para vivir muchos años, poniendo cada cosa en su sitio y en su orden, hasta que el lugar quedó tan bien dispuesto como la casa ideal donde todo estaba al alcance de la mano. Mientras lo hacía, el sobrecargo nos llevó la champaña de bienvenida. Cogí una copa para ofrecérsela a ella, pero me arrepentí a tiempo. Pues sólo quiso un vaso de agua, y le pidió al sobrecargo, primero en un francés inaccesible y luego en un inglés apenas más fácil, que no la despertara por ningún motivo durante el vuelo. Su voz grave y tibia arrastraba una tristeza oriental.<br />
Cuando le llevaron el agua, abrió sobre las rodillas un cofre de tocador con esquinas de cobre, como los baúles de las abuelas, y sacó dos pastillas doradas de un estuche donde llevaba otras de colores diversos. Hacía todo de un modo metódico y parsimonioso, como si no hubiera nada que no estuviera previsto para ella desde su nacimiento. Por último bajó la cortina de la ventana, extendió la poltrona al máximo, se cubrió con la manta hasta la cintura sin quitarse los zapatos, se puso el antifaz de dormir, se acostó de medio lado en la poltrona, de espaldas a mí, y durmió sin una sola pausa, sin un suspiro, sin un cambio mínimo de posición, durante las ocho horas eternas y los doce minutos de sobra que duró el vuelo a Nueva York.<br />
Fue un viaje intenso. Siempre he creído que no hay nada más hermoso en la naturaleza que una mujer hermosa, de modo que me fue imposible escapar ni un instante al hechizo de aquella criatura de fábula que dormía a mi lado. El sobrecargo había desaparecido tan pronto como despegamos, y fue reemplazado por una azafata cartesiano que trató de despertar a la bella para darle el estuche de tocador y los auriculares para la música. Le repetí la advertencia que ella le había hecho al sobrecargo, pero la azafata insistió para oír de ella misma que tampoco quería cenar. Tuvo que confirmárselo el sobrecargo, v aun así me reprendió porque la bella no se hubiera colgado en el cuello el cartoncito con la orden de no despertarla.<br />
Hice una cena solitaria, diciéndome en silencio lo que le hubiera dicho a ella si hubiera estado despierta. Su sueño era tan estable, que en cierto momento tuve la inquietud de que las pastillas que se había tomado no fueran para dormir sino para morir. Antes de cada trago, levantaba la copa y brindaba.<br />
—A tu salud, bella.<br />
Terminada la cena apagaron las luces, dieron la película para nadie, y los dos quedamos solos en la penumbra del mundo. La tormenta más grande del siglo había pasado, y la noche del Atlántico era inmensa y limpida, y el avión parecía inmóvil entre las estrellas. Entonces la contemplé palmo a palmo durante varias horas, y la única señal de vida que pude percibir fueron las sombras de los sueños que pasaban por su frente como las nubes en el agua. Tenía en el cuello una cadena tan fina que era casi invisible sobre su piel de oro, las orejas perfectas sin puntadas para los aretes, las uñas rosadas de la buena salud, y un anillo liso en la mano izquierda. Como no parecía tener más de veinte años me consolé con la idea de que no fuera un anillo de bodas sino el de un noviazgo efímero. “Saber que duermes tú, cierta, segura, cauce fiel de abandono, línea pura, tan cerca de mis brazos maniatados”, pensé, repitiendo en la cresta de espúmas,de champaña el soneto magistral de Gerardo Diego. Luego extendí la poltrona a la altura de la suya, y quedamos acostados más cerca que en una cama matrimonial. El clima de su respiración era el mismo de la voz, y su piel exhalaba un hálito tenue que sólo podía ser el olor propio de su belleza. Me parecía increíble: en la primavera anterior había leído una hermosa novela de Yasunarl Kawabata sobre los ancianos burgueses de Kyoto que pagaban sumas enormes para pasar la noche contemplando a las muchachas más bellas de la ciudad, desnudas y narcotizadas, mientras ellos agonizaban de amor en la misma cama. No podían despertarlas, ni tocarlas, y ni siquiera lo intentaban, porque la esencia de¡ placer era verlas dormir. Aquella noche, velando el sueño de la bella, no sólo entendí aquel refinamiento senil, sino que lo viví a plenitud.<br />
—Quién iba a creerlo —me dije, con el amor propio exacerbado por la champaña—: Yo, anciano japonés a estas alturas.<br />
Creo que dormí varias horas, vencido por la champaña y los fogonazos mudos de la película, Y desperté con la cabeza agrietada. Fui al baño. Dos lugares detrás del mío yacía la anciana de las once maletas despatarrada de mala manera en la poltrona. Parecía un muerto olvidado en el campo de batalla. En el suelo, a mitad del pasillo, estaban sus lentes de leer con el collar de cuentas de colores, y por un instante disfruté de la dicha mezquina de no recogerlos.<br />
Después de desahogarme de los excesos de champaña me sorprendí a mí mismo en el espejo, indigno y feo, y me asombré de que fueran tan terribles los estragos del amor. De pronto el avión se fue a pique, se enderezó como pudo, y prosiguió volando al galope. La orden de volver al asiento se encendió. Salí en estampida, con la ilusión de que sólo las turbulencias de Dios despertaran a la bella, y que tuviera que refugiarse en mis brazos huyendo del terror. En la prisa estuve a punto de pisar los lentes de la holandesa, y me hubiera alegrado. Pero volví sobre mis pasos, los recogí, y se los puse en el regazo, agradecido de pronto de que no hubiera escogido antes que yo el asiento número cuatro.<br />
El sueño de la bella era invencible. Cuando el avión se estabilizó, tuve que resistir la tentación de sacudirla con cualquier pretexto, porque lo único que deseaba en aquella última hora de vuelo era verla despierta, aunque fuera enfurecida, para que yo pudiera recobrar mi libertad, y tal vez mi juventud. Pero no fui capaz. “Carajo”, me dije, con un gran desprecio. “¡Por qué no nací Tauro!”.<br />
Despertó sin ayuda en el instante en que se encendieron los anuncios del aterrizaje, y estaba tan bella y lozana como si hubiera dormido en un rosal. Sólo entonces caí en la cuenta de que los vecinos de asiento en los aviones, igual que los matrimonios viejos, no se dan los buenos días al despertar. Tampoco ella. Se quitó el antifaz, abrió los ojos radiantes, enderezó la poltrona, tiró a un lado la manta, se sacudió las crines que se peinaban solas con su propio peso, volvió a ponerse el cofre en las rodillas, y se hizo un maquillaje rápido y superfluo, que le alcanzó justo para no mirarme hasta que la puerta se abrió. Entonces se puso la chaqueta de lince, pasó casi por encima de mí con una disculpa convencional en castellano puro de las Américas, y se fue sin despedirse siquiera, sin agradecerme al menos lo mucho que hice por nuestra noche feliz, y desapareció hasta el sol de hoy en la amazonia de Nueva York.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">EL AVION DE LA BELLA DURMIENTE<br />
DOCE CUENTOS PEREGRINOS<br />
Gabriel García Màrquez</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/era-bella-elastica-con-una-piel-tierna-del-color-del-pan/">Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/era-bella-elastica-con-una-piel-tierna-del-color-del-pan/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Fragmentos de amor furtivo&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/susana-cerraba-los-ojos/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/susana-cerraba-los-ojos/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Jun 2012 14:34:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Abad Faciolince]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=410</guid>
		<description><![CDATA[<p>Susana cerraba los ojos y veía a Rodrigo. Susana miraba a Rodrigo con los ojos cerrados. Rodrigo no estaba allí (no podía verlo con los ojos abiertos), pero ella cerraba los ojos y lo veía, y al verlo se daba cuenta de que en parte lo recordaba y en parte lo imaginaba.Lo recordaba vestido y lo imaginaba desnudo, porque en [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/susana-cerraba-los-ojos/">Fragmentos de amor furtivo&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Susana </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cerraba los ojos y veía a Rodrigo. Susana miraba a Rodrigo con los ojos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cerrados. Rodrigo no estaba allí (no podía verlo con los ojos abiertos), pero </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ella cerraba los ojos y lo veía, y al verlo se daba cuenta de que en parte lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">recordaba y en parte lo imaginaba.<span id="more-410"></span>Lo recordaba vestido y lo imaginaba desnudo, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">porque en realidad apenas si lo conocía. Mejor dicho: lo conocía bien, vestido, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pero todavía no lo conocía desnudo. Al recordarlo se emocionaba y al imaginarlo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">se excitaba. De día y de noche lo recorría completo, minuciosamente, con los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ojos cerrados. De día, despierta, y de noche, dormida. De día lo recordaba o lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">imaginaba y de noche lo soñaba, que es como recordar e imaginar al mismo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tiempo. </span></p>
<p><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Soñaba</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que se besaban, soñaba que Rodrigo le metía la lengua en la boca, y que ella le </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">metía también a él su lengua en la boca, y las dos bocas juntas eran como un </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">reloj de arena: los labios eran la parte estrecha del reloj, las bocas las </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">burbujas de cristal y las lenguas la arena. Lo grave era que de repente la </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">lengua de Rodrigo se convertía en arena de verdad, el húmedo músculo asumía la </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">áspera consistencia de una arena que se iba derramando en la clepsidra de su </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">boca, y Susana se despertaba tosiendo y desconcertada, con ganas de que los </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">sueños se hicieran realidad, con miedo de que los sueños se hicieran realidad.</span></p>
<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Tenía a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Rodrigo metido en la cabeza,despierta y dormida, de noche y de día, con esa</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">constancia en el pensamiento, en la imaginación, en el recuerdo, en el sueño,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">con esa pertinaz permanencia de la imagen del otro, que suele ser el principio</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">del amor. Y también el final del amor, porque eso mismo le pasa, a uno de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">dos, cuando el amor se acaba.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #888888;">Continúa…</span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Fragmentos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de amor furtivo</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">HECTOR</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ABAD FACIOLINCE</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/susana-cerraba-los-ojos/">Fragmentos de amor furtivo&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/susana-cerraba-los-ojos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/todavia-recuerdo-aquel-amanecer/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/todavia-recuerdo-aquel-amanecer/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Jun 2012 14:19:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Ruiz Zafón]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=411</guid>
		<description><![CDATA[<p>Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados. Desgranaban los primeros días del verano de 1945 y caminábamos por las calles de una Barcelona atrapada bajo cielos de ceniza y un sol de vapor que se derramaba sobre la Rambla de Santa Mónica en una guirnalda de cobre [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/todavia-recuerdo-aquel-amanecer/">Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Todavía </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Cementerio de los Libros Olvidados. <span id="more-411"></span>Desgranaban los primeros días del verano de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">1945 y caminábamos por las calles de una Barcelona atrapada bajo cielos de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ceniza y un sol de vapor que se derramaba sobre la Rambla de Santa Mónica en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una guirnalda de cobre líquido.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">—Daniel, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lo que vas a ver hoy no se lo puedes contar a nadie —advirtió mi </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">padre—. Ni a tu amigo Tomás. A nadie.</span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: left;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—¿Ni</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">siquiera a mamá? —inquirí yo, a media voz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Mi</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">padre suspiró, amparado en aquella sonrisa triste que le perseguía como una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sombra por la vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">—Claro </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que sí —respondió cabizbajo—. Con ella no tenemos secretos. A ella </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">puedes contárselo todo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Poco</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">después de la guerra civil, un brote de cólera se había llevado a mi madre. La </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">enterramos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en Montjuïc el día de mi cuarto cumpleaños. Sólo recuerdo que llovió todo el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">día y toda la noche, y que cuando le pregunté a mi padre si el cielo lloraba le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">faltó la voz para responderme. Seis años después, la ausencia de mi madre era </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">para mí todavía un espejismo, un silencio a gritos que aún no había aprendido a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">acallar con palabras. Mi padre y yo vivíamos en un pequeño piso de la calle </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Santa Ana, junto a la plaza de la iglesia. El piso estaba situado justo encima </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de la librería especializada en ediciones de coleccionista y libros usados </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">heredada de mi abuelo, un bazar encantado que mi padre confiaba en que algún </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">día pasaría a mis manos. Me crié entre libros, haciendo amigos invisibles en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">páginas que se deshacían en polvo y cuyo olor aún conservo en las manos. De </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">niño aprendí a conciliar el sueño mientras le explicaba a mi madre en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">penumbra de mi habitación las incidencias de la jornada, mis andanzas en el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">colegio, lo que había aprendido aquel día&#8230; No podía oír su voz o sentir su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tacto, pero su luz y su calor ardían en cada rincón de aquella casa y yo, con </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la fe de los que todavía pueden contar sus años con los dedos de las manos, creía </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que si cerraba los ojos y le hablaba, ella podría oírme desde donde estuviese.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> A veces, mi padre me escuchaba desde el comedor y lloraba a escondidas. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Recuerdo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que aquel alba de junio me desperté gritando. El corazón me batía en el pecho como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">si el alma quisiera abrirse camino y echar a correr escaleras abajo. Mi padre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">acudió azorado a mi habitación y me sostuvo en sus brazos, intentando calmarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—No</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">puedo acordarme de su cara. No puedo acordarme de la cara de mamá</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> —murmuré sin aliento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Mi</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">padre me abrazó con fuerza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—No</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">te preocupes, Daniel. Yo me acordaré por los dos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Nos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">miramos en la penumbra, buscando palabras que no existían. Aquélla fue la primera</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vez en que me di cuenta de que mi padre envejecía y de que sus ojos, ojos de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">niebla y de pérdida, siempre miraban atrás. Se incorporó y descorrió las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cortinas para dejar entrar la tibia luz del alba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> —Anda,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Daniel, vístete. Quiero enseñarte algo —dijo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—¿Ahora?</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">¿A las cinco de la mañana?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—Hay</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cosas que sólo pueden verse entre tinieblas —insinuó mi padre blandiendo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">una sonrisa enigmática que probablemente había tomado prestada de algún tomo de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Alejandro Dumas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">calles aún languidecían entre neblinas y serenos cuando salimos al portal. Las farolas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de las Ramblas dibujaban una avenida de vapor, parpadeando al tiempo que la ciudad</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">se desperezaba y se desprendía de su disfraz de acuarela. Al llegar a la calle</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Arco del Teatro nos aventuramos camino del Raval bajo la arcada que prometía</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">una bóveda de bruma azul. Seguí a mi padre a través de aquel camino angosto,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">más cicatriz que calle, hasta que el reluz de la Rambla se perdió a nuestras</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">espaldas. La claridad del amanecer se filtraba desde balcones y cornisas en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">soplos de luz sesgada que no llegaban a rozar el suelo. Finalmente, mi padre se</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">detuvo frente a un portón de madera labrada ennegrecido por el tiempo y la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">humedad. Frente a nosotros se alzaba lo que me pareció el cadáver abandonado de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un palacio, o un museo de ecos y sombras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—Daniel,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">lo que vas a ver hoy no se lo puedes contar a nadie. Ni a tu amigo Tomás. A nadie.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Un</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">hombrecillo con rasgos de ave rapaz y cabellera plateada nos abrió la puerta.</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Su mirada aguileña se posó en mí, impenetrable.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—Buenos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">días, Isaac. Éste es mi hijo Daniel —anunció mi padre—. Pronto</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> cumplirá </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">once </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">años, y algún día él se hará cargo de la tienda. Ya tiene edad de conocer este </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lugar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">El</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tal Isaac nos invitó a pasar con un leve asentimiento. Una penumbra azulada lo cubría</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">todo, insinuando apenas trazos de una escalinata de mármol y una galería de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">frescos poblados con figuras de ángeles y criaturas fabulosas. Seguimos al</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">guardián a través de aquel corredor palaciego y llegamos a una gran sala</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">circular donde una auténtica basílica de tinieblas yacía bajo una cúpula</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">acuchillada por haces de luz que pendían desde lo alto. Un laberinto de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">corredores y estanterías repletas de libros ascendía desde la base hasta la cúspide,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">dibujando una colmena tramada de túneles, escalinatas, plataformas y puentes</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">que dejaban adivinar una gigantesca biblioteca de geometría imposible. Miré a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mi padre, boquiabierto. Él me sonrió, guiñándome el ojo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—Daniel,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">bienvenido al Cementerio de los Libros Olvidados.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Salpicando</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">los pasillos y plataformas de la biblioteca se perfilaban una docena de figuras.</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Algunas de ellas se volvieron a saludar desde lejos, y reconocí los rostros de diversos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">colegas de mi padre en el gremio de libreros de viejo. A mis ojos de diez años,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">aquellos individuos aparecían como una cofradía secreta de alquimistas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">conspirando a espaldas del mundo. Mi padre se arrodilló junto a mí y,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sosteniéndome la mirada, me habló con esa voz leve de las promesas y las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">confidencias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—Este</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">lugar es un misterio, Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que ves,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"> vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte.</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Hace ya muchos años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ya era viejo. Quizá tan viejo como la misma ciudad. Nadie sabe a ciencia cierta</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">desde cuándo existe, o quiénes lo crearon. Te diré lo que mi padre me dijo a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mí. Cuando una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cuando  un libro se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">guardianes, nos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aseguramos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de que llegue aquí. En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu. En la tienda nosotros los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vendemos y los compramos, pero en realidad los libros no tienen dueño. Cada </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">libro que ves aquí ha sido el mejor amigo de alguien. Ahora sólo nos tienen a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nosotros, Daniel. ¿Crees que vas a poder guardar este secreto? </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Mi </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mirada se perdió en la inmensidad de aquel lugar, en su luz encantada. Asentí y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mi Padre sonrió.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> —¿Y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sabes lo mejor? —preguntó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Negué</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en silencio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">—La</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">costumbre es que la primera vez que alguien visita este lugar tiene que escoger</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">un libro, el que prefiera, y adoptarlo, asegurándose de que nunca desaparezca,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de que siempre permanezca vivo. Es una promesa muy importante. De por vida</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">—explicó mi padre—. Hoy es tu turno. </span><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Por</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">espacio de casi media hora deambulé entre los entresijos de aquel laberinto que </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">olía a papel viejo, a polvo y a magia. Dejé que mi mano rozase las avenidas de </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">lomos expuestos, tentando mi elección. Atisbé, entre los títulos desdibujados </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">por el tiempo, palabras en lenguas que reconocía y decenas de otras que era </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">incapaz de catalogar. Recorrí pasillos y galerías en espiral pobladas por </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">cientos, miles de tomos que parecían saber más acerca de mí que yo de ellos. Al </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">poco, me asaltó la idea de que tras la cubierta de cada uno de aquellos libros </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">se abría un universo infinito por explorar y de que, más allá de aquellos muros, </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">el mundo dejaba pasar la vida en tardes de fútbol y seriales de radio, </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">satisfecho con ver hasta allí donde alcanza su ombligo y poco más. Quizá fue </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">aquel pensamiento, quizá el azar o su pariente de gala, el destino, pero en </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">aquel mismo instante supe que ya había </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">elegido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el libro que iba a adoptar. O quizá debiera decir el libro que me iba a adoptar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a mí. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">asomaba tímidamente en el extremo de una estantería, encuadernado en piel de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">color vino y susurrando su título en letras doradas que ardían a la luz que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">destilaba la cúpula desde lo alto. Me acerqué hasta él y acaricié las palabras </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con la yema de los dedos, leyendo en silencio.</span></p>
<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">La Sombra del Viento</span></p>
<div class="WordSection1"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Julián Carax</span></div>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Jamás</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">había oído mencionar aquel título o a su autor, pero no me importó. La decisión</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">estaba tomada. Por ambas partes. Tomé el libro con sumo cuidado y lo hojeé,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">dejando aletear sus páginas. Liberado de su celda en el estante, el libro</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">exhaló una nube de polvo dorado. Satisfecho con mi elección, rehíce mis pasos</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en el laberinto portando mi libro bajo el brazo con una sonrisa impresa en los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">labios. Tal vez la atmósfera hechicera de aquel lugar había podido conmigo,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pero tuve la seguridad de que aquel libro había estado allí esperándome durante</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">años, probablemente desde antes de que yo naciese.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Aquella </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tarde, de vuelta en el piso de la calle Santa Ana, me refugié en mi habitación </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y decidí leer las primeras líneas de mi nuevo amigo. Antes de darme cuenta, me </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">había caído dentro sin remedio. La novela relataba la historia de un hombre en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">busca de su verdadero padre, al que nunca había llegado a conocer y cuya existencia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sólo descubría merced a las últimas palabras que pronunciaba su madre en su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lecho de muerte. La historia de aquella búsqueda se transformaba en una odisea </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">fantasmagórica en la que el protagonista luchaba por recuperar una infancia y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una juventud perdidas, y en la que, lentamente, descubríamos la sombra de un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">amor maldito cuya memoria le habría de perseguir hasta el fin de sus días.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">A </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">medida que avanzaba, la estructura del relato empezó a recordarme a una de esas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muñecas rusas que contienen innumerables miniaturas de sí mismas en su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">interior. Paso a paso, la narración se descomponía en mil historias, como si el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">relato hubiese penetrado en una galería de espejos y su identidad se escindiera </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en docenas de reflejos diferentes y al tiempo uno solo. Los minutos y las horas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">se deslizaron como un espejismo. Horas más tarde, atrapado en el relato, apenas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">advertí las campanadas de medianoche en la catedral repiqueteando a lo lejos. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Enterrado en la luz de cobre que proyectaba el flexo, me sumergí en un mundo de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">imágenes y sensaciones como jamás las había conocido. Personajes que se me </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">antojaron tan reales como el aire que respiraba me arrastraron en un túnel de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aventura y misterio del que no quería escapar. Página a página, me dejé </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">envolver por el sortilegio de la historia y su mundo hasta que el aliento del </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">amanecer acarició mi ventana y mis ojos cansados se deslizaron por la última </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">página. Me tendí en la penumbra azulada del alba con el libro sobre el pecho y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">escuché el rumor de la ciudad dormida goteando sobre los tejados salpicados de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">púrpura. El sueño y la fatiga llamaban a mi puerta, pero me resistí a rendirme. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">No quería perder el hechizo de la historia ni todavía decir adiós a sus </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">personajes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">En </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una ocasión oí comentar a un cliente habitual en la librería de mi padre que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pocas cosas marcan tanto a un lector como el primer libro que realmente se abre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">camino hasta su corazón. Aquellas primeras imágenes, el eco de esas palabras </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que creemos haber dejado atrás, nos acompañan toda la vida y esculpen un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">palacio en nuestra memoria al que, tarde o temprano —no importa cuántos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">libros leamos, cuántos mundos descubramos, cuánto aprendamos u </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">olvidemos—, vamos a regresar. Para mí, esas páginas embrujadas siempre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">serán las que encontré entre los pasillos del Cementerio de los Libros </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Olvidados.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Continúa…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;"> </span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">La</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">sombra del viento</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">CARLOS</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">RUIZ ZAFON</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/todavia-recuerdo-aquel-amanecer/">Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/todavia-recuerdo-aquel-amanecer/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Yo tengo un hijo que se llama adiós&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/yo-tengo-un-hijo-que-se-llama-adios/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/yo-tengo-un-hijo-que-se-llama-adios/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 07 Jun 2012 16:07:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Cancino Restrepo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=404</guid>
		<description><![CDATA[<p>Yo tengo un hijo que se llama adiós. Tiene alas en los ojos del recuerdo y nostalgias de besos en su ser. Tiene la cara sucia. Si se come las uñas, ¿será que son de miel? El agua que lo baña se vuelve golondrinas y jabón hace mundos satélites él. Yo no se su tamaño, [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/yo-tengo-un-hijo-que-se-llama-adios/">Yo tengo un hijo que se llama adiós&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Yo tengo un hijo que se llama adiós.<br />
Tiene alas en los ojos del recuerdo<br />
y nostalgias de besos en su ser.<br />
Tiene la cara sucia.<br />
Si se come las uñas,<br />
¿será que son de miel?<br />
<span id="more-404"></span><br />
El agua que lo baña se vuelve golondrinas<br />
y jabón hace mundos satélites él.<br />
Yo no se su tamaño,<br />
es grande y pequeño,<br />
algo así como gota que se convierte en mar.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: justify;">Continúa…</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">FERNANDO CANCINO RESTREPO</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/yo-tengo-un-hijo-que-se-llama-adios/">Yo tengo un hijo que se llama adiós&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/yo-tengo-un-hijo-que-se-llama-adios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ultimas cartas desde la locura</title>
		<link>http://catadelibros.com/ultimas-cartas-desde-la-locura/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/ultimas-cartas-desde-la-locura/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 06 Jun 2012 14:52:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Vincent Van Gogh]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=394</guid>
		<description><![CDATA[<p>octubre de 1888-Mayo de 1889 Mi querido Théo:  Gracias por tu carta; pero mira que esta vez he languidecido; mi dinero se había terminado el jueves, así que hasta el mediodía del lunes, resultó terriblemente largo. Durante esos cuatro días he vivido principalmente de 23 cafés y del pan que todavía tengo que pagar. No es culpa tuya; si la hay es mía. Porque he estado desesperado por ver mis cuadros enmarcados y [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/ultimas-cartas-desde-la-locura/">Ultimas cartas desde la locura</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: right;">octubre de 1888-Mayo de 1889</p>
<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Mi</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">querido Théo: <a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/van-gogh-4.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-397" alt="1899-39265" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/van-gogh-4.jpg?resize=300%2C221" data-recalc-dims="1" /></a><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Gracias</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">por tu carta; pero mira que esta vez he </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">languidecido; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mi dinero se había terminado el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">jueves, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">así que hasta el mediodía del lunes, resultó </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">terriblemente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">largo. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Durante </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">esos cuatro días he vivido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">principalmente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de 23 cafés y del pan que todavía </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tengo que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pagar. No es culpa tuya; si la hay es mía. <span id="more-394"></span></span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Porque he </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estado desesperado por ver mis cuadros </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">enmarcados </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y he pedido demasiado para mi </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">presupuesto, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ya que el mes de alquiler y la criada </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">también </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">había que pagarlos. También aun hoy, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">volveré a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">arruinarme, porque debo comprar la tela y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">prepararla </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">yo mismo, ya que la de Tasset no ha </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">venido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">todavía. ¿Quisieras preguntarle lo más </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pronto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">posible si la ha enviado?; 10 metros o por lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">menos 5 </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de tela común a 2.50 fr. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pero esto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">me sería igual, mi querido hermano, si </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">yo no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sintiera que tú mismo debes sufrir esta </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">presión </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que actualmente ejerce sobre nosotros el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">trabajo. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pero me atrevo a creer que si vieras los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estudios </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">me darías la razón por trabajar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ardientemente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mientras hace buen tiempo. Cosa que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">no ocurre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en estos últimos días; el mistral </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">despiadado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">barre con furia las hojas muertas. Pero </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">entre eso </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y el invierno habrá todavía un período de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tiempo y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">efectos magníficos; y entonces se tratará de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nuevo de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hacer un esfuerzo sin miramientos. Ando </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tan </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">metido en el trabajo, que no puedo detenerme </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de golpe. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Queda tranquilo; el mal tiempo me </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">detendrá </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aún demasiado pronto. Como ya lo hizo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hoy, ayer </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y antes de ayer. Trata por tu parte de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">persuadir </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a Thomas. Él hará algo siempre. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿Sabes </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cuánto me queda para la semana y aún </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">después </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de 4 días de rígido ayuno? Justo 6 francos. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Hoy es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lunes, el día mismo que recibo tu carta. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">He comido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a mediodía, pero esta tarde será </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">preciso </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que coma un pedazo de pan. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Y todo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">continúa sin ninguna novedad, sea en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">casa o en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los cuadros. Porque no tengo desde hace </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">menos 3 semanas de dónde sacar tres </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">francos&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">No</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tardes, si esto no te molesta mucho; no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tardes en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">enviarme el luis y la tela. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">He estado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ocupado de tal modo desde el jueves, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">jueves a lunes no he hecho más que dos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">comidas, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por lo demás no tenía más que pan y café, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">todavía estaba obligado a beber a crédito y que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">debo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pagar hoy. Así que si puedes, no te demores.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Quisiera </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">llegar a hacerte sentir profundamente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">bien esta </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">verdad: dando dinero a los artistas, tú </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mismo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">haces obra de artista y yo desearía solamente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">para que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mis telas lleguen a ser tales, que no estés </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">demasiado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">descontento de tu trabajo. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Tengo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">además una tela de 30; jardín de otoño; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cipreses verde botella y en forma de botella </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">también; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tres pequeños castaños de follaje tabaco y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">anaranjado. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pequeño tejo, de follaje limón pálido y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tronco </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">violeta; dos pequeños macizos, de follaje </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">rojo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sangre y púrpura escarlata. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Un poco </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de arena, un poco de césped, un poco </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de cielo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">azul. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">embargo resulta que me había jurado no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">trabajar. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pero todos los días sucede lo mismo; al </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">pasar </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">encuentro a veces cosas tan bellas que, en fin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a pesar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de todo hay que tratar de hacerlas&#8230; .</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">A</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">propósito: ¿No has leído nunca Los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hermanos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Zemgamno de los Goncourt? Si yo no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hubiera </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">leído esto, tal vez me atrevería a más: y aun </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">después </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de haberlo leído, el único temor que tengo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">es el de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pedirte demasiado dinero. Si yo mismo me </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quebrara </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en un esfuerzo, no me importaría </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">absolutamente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nada. Para ese caso tengo recursos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">todavía, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">porque me dedicaría, o bien al comercio o </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">bien a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">escribir. Pero mientras esté en la pintura, no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">veo más </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que la asociación de varios y la vida en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">común.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Comienza</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">la caída de las hojas; se ve cómo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">amarillean </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los árboles, el amarillo aumenta todos los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">días. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Es por lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">menos tan bello como los vergeles en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">flor; y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por el trabajo que haremos me atrevería a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">decir que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muy lejos de perder podremos ganar. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿Has </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">releído ya el Tartarín? ¡Ah!&#8230; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¡No lo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">olvides! ¿Te acuerdas en Tartarín la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">queja de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la vieja diligencla de Tarascón, esa página </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">admirable?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> Y bien, termino de pintar esta carroza </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">roja y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">verde en el patio de la posada. Ya verás. Este </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">croquis </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apresurado te da la composición; un primer </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">plano </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">simple de arena gris, el fondo también muy </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">simple, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">paredes rosas y amarillas con ventanas de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">persianas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">verdes y un rincón de cielo azul. Los dos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">coches </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muy coloreados, verde, rojo, las ruedas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">-amarillo, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">negro, azul, anaranjado -. Siempre tela de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">30. Los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">coches están pintados a lo Monticelli, con </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">empastamientos. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Tú tenías hace tiempo un Claude </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Monet muy </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">bello que representaba 4 barcas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">coloreadas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sobre una playa. Y bien; aquí se trata de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">coches; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pero la composición es del mismo tipo. </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Supón</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">ahora un abeto azul verde inmenso, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">extendiendo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sus ramas horizontales sobre un prado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muy verde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y la arena manchada de luz y de sombra. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">El rincón </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del jardín, muy simple, está alegrado por </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">canteros </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de geranios anaranjados en los fondos, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">bajo las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ramas negras.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Continúa…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;"> </span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">ULTIMAS CARTAS DESDE LA LOCURA</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Vincent Van Gogh</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Editorial Leviatán</span></span></div>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/ultimas-cartas-desde-la-locura/">Ultimas cartas desde la locura</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/ultimas-cartas-desde-la-locura/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una fría noche de invierno, unos transeúntes hallaron a una joven y bella mujer tirada en la calle&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/una-fria-noche-de-invierno/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/una-fria-noche-de-invierno/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 06 Jun 2012 13:31:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Charles Dickens]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=389</guid>
		<description><![CDATA[<p>Una fría noche de invierno, en una pequeña ciudad de Inglaterra, unos transeúntes hallaron a una joven y bella mujer tirada en la calle. Estaba muy enferma y pronto daría a luz un bebé. Como no tenía dinero, la llevaron al hospicio, una institución regentada por la junta parroquial de la ciudad que daba cobijo a los necesitados. Al día siguiente nació [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/una-fria-noche-de-invierno/">Una fría noche de invierno, unos transeúntes hallaron a una joven y bella mujer tirada en la calle&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Una fría noche de invierno, <span id="more-389"></span>e</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">n una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">pequeña ciudad de Inglaterra, unos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;">transeúntes hallaron a una joven y bella </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">mujer tirada en la calle. Estaba muy enferma y pronto daría a luz un bebé. Como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">no tenía dinero, la llevaron al hospicio, una institución regentada por la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">junta parroquial de la ciudad que daba cobijo a los necesitados. Al día </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">siguiente nació su hijo y, poco después, murió ella sin que nadie supiera quién </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">era ni de dónde venía. Al niño lo llamaron Oliver Twist.</span></p>
<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Continúa…</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;"> </span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">OLIVER TWIST</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Charles Dickens</span> </span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/una-fria-noche-de-invierno/">Una fría noche de invierno, unos transeúntes hallaron a una joven y bella mujer tirada en la calle&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/una-fria-noche-de-invierno/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sólo quiero el grito que destroce la garganta, deje en el paladar sabor de entraña y calcine los labios profirientes&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/como-los-lectores-de-libros-sacros/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/como-los-lectores-de-libros-sacros/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 03 Jun 2012 21:26:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Zalamea]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=385</guid>
		<description><![CDATA[<p>Como los lectores de libros sacros, los pregoneros de milagrerías y los loteadotes de paraísos y nirvanas, también yo he de sentarme de espaldas al Río, frente a las escalinatas plagadas de creyentes y obsedidas de dioses vivos y muertos; frente a los Templos de ladrillo y cobre en cuyas escamas la luz hierve y crepita; bajo los empinados Palacios [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/como-los-lectores-de-libros-sacros/">Sólo quiero el grito que destroce la garganta, deje en el paladar sabor de entraña y calcine los labios profirientes&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Como los lectores de libros </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">sacros, los pregoneros de milagrerías y los loteadotes de paraísos y nirvanas, <span id="more-385"></span></span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">también yo he de sentarme de espaldas al Río, frente a las escalinatas plagadas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">de creyentes y obsedidas de dioses vivos y muertos; frente a los Templos de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">ladrillo y cobre en cuyas escamas la luz hierve y crepita; bajo los empinados </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Palacios en cuyas azoteas cunde la algarabía de los monos.</span></p>
<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">También yo he de llamar a los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">creyentes para que formen corro en torno mío, y me escuchen.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pero no he de leerles milagros de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dioses, ni hazañas de héroes, ni amores de príncipes, ni proverbios de sabios. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pues respondiendo a lo que viera el ojo, el duro brazo de la cólera arrebató el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">libro abierto sobre mis rodillas y lo destrozó contra el viento. Y ahora el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">viento dispersa sus hojas sobre el Río, como ahuyenta el huracán a una bandada </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de pájaros de mal agüero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¡Ah! he repudiado el libro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">He abolido los libros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sólo quiero ahora la palabra viva </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">e hiriente que, como piedra de honda, hienda los pechos y, como el vahoroso </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">acero desenvainado, sepa hallar el camino de la sangre. Sólo quiero el grito </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que destroce la garganta, deje en el paladar sabor de entraña y calcine los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">labios profirientes. Sólo quiero el lenguaje del que se hace uso en las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">escalinatas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Pues tengo el designo, ¡oh, </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">creyentes!, de abrir audiencia aquí, sobre las escalinatas, de espaldas al Río,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">frente a los Templos y bajo los Palacios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Designio de incoar un proceso</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">—el vuestro—; de armar un alegato —el vuestro—; de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">reanudar, fomentar y dirimir la más antigua querella —la vuestra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Apelo a vosotros, ¡creyentes! </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Necesito de vosotros y de todos los seres de condición contradicha.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">He aquí, pues, mis citaciones a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">esta audiencia:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">En primer término, cito a los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hongos humanos que proliferan sobre las escalinatas o agonizan en ellas: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Esculturas vivientes, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">gesticulantes y gimientes que abren avenida hacia la abierta sala de nuestra </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">audiencia:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">El adolescente epiléptico que hace </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">precipitar el ritmo de las plegarias con su alarido de entusiasmo y su bramar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de espanto;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el enano que salmodia su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">irreparable mendicidad bajo el lujo su enorme turbante amarillo;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el paralítico que, con sus </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tablillas ambulatorias, remeda sobre la sorda piedra la invitación de las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">castañuelas a la danza;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la leprosa que, mendicante, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">púdica, coqueta, desesperada, exasperada, cierra o hace flotar el vuelo violeta </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de su manto sobre su desleída carne gris;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el niño que pone al sol los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">coágulos azulencos de sus ojos descompuestos;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el hermoso mozo mutilado por sus </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">propios padres para que la muda y nuda plegaria de sus muñones le garantice el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pan de cada día;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el demente,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">el sifilítico,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el idiota,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el varioloso,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el pianoso,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el tiñoso,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el sarnoso,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el caratoso,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el tuberculoso,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y toda la horda innumerable de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">consuntos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Que vengan aquí, que se acuclillen </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en primera fila, muy cerca de mí para que su yerta brasa haga borbollar las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">palabras en mi pecho hasta que broten de él lenguas de fuego.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pues quiero desatar un gran </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">incendio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Doy luego precedencia en mis </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">invitaciones a las gentes que viven un poco más allá de las escalinatas, detrás </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de los Templos y los Palacios:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">las muchachas que acarrean las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">arenas y reciben en pago de su afán minúsculas hojuelas de estaño;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de leños para las</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">piras funerarias;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">de tierras de colores para los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">tatuajes de la casta y el rito;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">de rosarios de sándalo, nueces o</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">vidriería, que amansan la ira e inoculan la resignación;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">las niñas que venden guirnaldas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">para adornar las esquivas gargantas del Río;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">las niñas que venden diminutas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">almadías de paja con dos velillas encendidas para ofrendar al Río;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de tortillas;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de especias;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de hojas de betel;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de buñuelos en que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">arraciman las abejas;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de pájaros;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de emplastos;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de bálsamos y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">laxantes;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de ceniza;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de sal; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los vendedores de agua&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¡Oh delirante confusión de las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cosas más nimias y necesarias! El comerciante cuenta en fracciones de céntimo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sus ganancias y el comprador irrita su propia hambre con un puñadito de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">garbanzos o recontados granos de arroz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Que abran el parque de los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">profetas y los dejen venir hasta mí, con sus salientes ojos alucinados, sus </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">arremolinadas greñas, sus barbas cundidas de piojos y sus inciertas piernas de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ebrios de Dios. Que los dejen llegar hasta nosotros, pues necesitamos su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">testimonio. Su demencia corrobora nuestra razón y sus palabras nuestro </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">designio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¡Crece, crece la audiencia! Hay ya </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">silbos de llama en la brasa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¡Que vengan también el herborista </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y el sacamuelas; el botero y el guía; el alfarero y el tejedor de mimbres; el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">astrólogo y el sastre; el homeópata y el acupuntista&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que vengan las mujeres que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">trituran las piedras al borde de las carreteras;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los ancianos que rasuran el vello</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">amarillo de la tierra secana;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">el niño tuerto que teje los saríes</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de púrpura y de oro;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los hombres que tiran de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">carros cargados con grandes vasijas de gres;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los encantadores de serpientes; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los pastores adolescentes de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">jabalíes y búfalos;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los colectores de boñiga;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los cornacas;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los hombres que cuidan de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">monos en los templos olorosos a orina y benjuí;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los remendones de babuchas;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los barberos que, en cuclillas,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">rasuran y tonsuran a sus clientes entre las ruedas locas de los rickshaws; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los mozos de tiro de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">rickshaws;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los ganímedes de leche de coco;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los trenzadores de cuerdas;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los basureros y los recogedores de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">colillas;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los esquiladores y cardadores;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los camelleros y burreros;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los poceros y los pregoneros;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los estafetas y las plañideras;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">la mujer que tuesta los garbanzos;<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">la que cuece el arroz;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">la que sabe parar los flujos;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">la que maquilla a la niña impúber;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">la casamentera y la amortajadora;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">los que baten el cobre y los que</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">graban el cobre y los que nielan el cobre&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">y los incineradores de cadáveres, </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">¡y las parteras de la miseria</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">recién parida!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">¡Oh lancinante algarabía de los</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">humildes menesteres! Y de los bajos oficios. ¡Oh inacabable necesidad de las </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">manos que ofrecen su trabajo! ¡Oh codicia fatal de las manos que reciben el </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">trabajo!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">¡Crece, crece la audiencia!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Que vengan todas las gentes de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sudor y de pena de Benares, y que me den todas ellas su venia para citar a los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">campesinos rebeldes de Hayderabad;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a los artesanos maldicientes de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Jaipur;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a los tasadores de basuras de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Bombay;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a los pescadores acongojados de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Madrás;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a los pastores de Cachemira;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a los choferes de Delhi;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a los tejedores del Deccan;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a los leñadores del Punjab;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">a los colectores de cadáveres de</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Calcuta&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Continúa…</span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">El sueño de las escalinatas</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">JORGE ZALAMEA</span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/como-los-lectores-de-libros-sacros/">Sólo quiero el grito que destroce la garganta, deje en el paladar sabor de entraña y calcine los labios profirientes&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/como-los-lectores-de-libros-sacros/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ya sé que va a ser jodido, amigo mío&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/ya-se-que-va-a-ser-jodido-amigo-mio/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/ya-se-que-va-a-ser-jodido-amigo-mio/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 02 Jun 2012 18:30:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Pérez Reverte]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=381</guid>
		<description><![CDATA[<p>Ya sé que va a ser jodido, amigo mío. Sé que presentarse a una entrevista de trabajo, a competir con otros más jóvenes y preparados, cuando tienes medio siglo de almanaque y canas en la cabeza, no será el momento más feliz de tu vida. Probablemente los fulanos de quienes depende tu destino sean niñatos [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/ya-se-que-va-a-ser-jodido-amigo-mio/">Ya sé que va a ser jodido, amigo mío&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/animo_ofender.jpg"><img src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/06/animo_ofender.jpg?resize=189%2C300" alt="animo_ofender" class="alignright size-medium wp-image-1889" data-recalc-dims="1" /></a>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;">Ya sé que va a ser jodido, amigo mío. Sé que presentarse a una entrevista de trabajo, a competir con otros más jóvenes y preparados, cuando tienes medio siglo de almanaque y canas en la cabeza, no será el momento más feliz de tu vida. Probablemente los fulanos de quienes depende tu destino sean niñatos de diseño, de esos que se creen que siempre van a ser jóvenes, y listos, e incombustibles, y desprecian a la gente sin adivinar que un día ellos mismos estarán con el cuello al tajo. Tu experiencia les importa una mierda, eso ya lo sabes. <span id="more-381"></span>Quieren jóvenes de veinte años sin cargas familiares, que hablen inglés y que parezca que no van a envejecer ni a morirse nunca.<br />
Por eso te asusta pensar en lo de mañana. Miras a tu mujer, que plancha tu mejor camisa, y sientes que el miedo te agarrota el estómago. El día que dejó los estudios para casarse contigo y seguirte en lo bueno y en lo malo, no imaginaste que ibas a terminar pagándole así. Mañana te pondrás esa camisa que ella plancha. Te la pondrás con una corbata y saldrás una vez más a probar suerte, con poca esperanza. Y es que tiene huevos. Has trabajado toda la vida como una mala bestia, y verte en el paro a los cincuenta y cuatro, con hijos y con mujer a los que darles de comer, es como caer de pronto en el fondo de un oscuro pozo. Sé todo eso porque tu hijo, que es amigo mío, escribe de vez en cuando. O tal vez no es tu hijo quien escribe, sino que es otro hijo hablando de otro padre; pero en realidad se trata siempre de la misma historia. Y tu hijo me cuenta que la última vez estuviste un mes con la cabeza gacha, los ojos enrojecidos de haber llorado, sentado en el sofá como ausente, con la cara entre las manos, sin atreverse a salir a la calle de pura vergüenza.<br />
Te preocupa sobre todo lo que piensan tus hijos. Una mujer comprende, conoce y perdona. Los hijos, sin embargo, son crueles porque son jóvenes y todavía no saben lo que siempre se termina por saber. Los ves mirarte en silencio y crees que te desprecian por los años y por el fracaso. Por no salir nunca en el telediario. Por ser la estampa de la impotencia, la confirmación de que esta vida y este país es una piltrafa. Así que supongo que los hijos son lo peor. La mujer luego, al acostaros, te aprieta una mano antes de dormirse. Sabe cómo has peleado siempre, conoce lo que vales. Quizá es la única que de veras lo sabe. Con ella la humillación es compartida. Es soportable.<br />
Y sin embargo, amigo, deberías leer la carta que me escribe tu hijo. Debería comprobar con qué ternura y respeto habla de ti. Cómo sufre al saberse demasiado joven para serte útil, al no encontrar las palabras o los gestos adecuados. Porque ya sabes cómo es: torpe, desmañado, con esos pelos largos y siempre con la puñetera música a todo trapo. Con esas broncas que tenéis, y esa forma de vida suya tan diferente a la de tus tiempos, que te parece la de un marciano. Lo que no sabes es que cuando te ve derrotado en el sofá con la cabeza entre las manos, le quema la boca y le laten las venas porque desearía tener labia, ser capaz de ir hasta ti, tocarte, decirte lo que de veras piensa. Y lo que de veras piensa es que tengas ánimo, viejo, que no eres tan viejo, maldita sea, aunque él mismo te lo diga a veces. Que él no es tan crío y tan bobo como parece, que sabe fijarse en las cosas que ve, y que te ha visto trabajar, e intentarlo una y otra vez, y querer a su madre y a él y a sus hermanos. Y sabes que eres el mejor, rediós, que eres la mejor persona, el hombre más decente y trabajador que ha conocido en su puta vida. Que eres su padre y lo serás siempre, tengas curro o no lo tengas. Que las mejores lecciones de la vida se las diste siempre no con lo que decías, haz esto o no hagas lo otro, sino con lo que él te vio hacer. Y que cuando, tarde o temprano, tenga que cerrarte los ojos -y ojalá te los cierre él- sin duda podrá decir en voz alta: &#8220;Era un buen padre, y era un hombre honrado&#8221;</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: justify;">Continúa…</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">
El último cartucho<br />
CON ANIMO DE OFENDER<br />
Recopilación de artículos 1.998 – 2001<br />
Editorial punto de lectura<br />
ARTURO PEREZ REVERTE</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/ya-se-que-va-a-ser-jodido-amigo-mio/">Ya sé que va a ser jodido, amigo mío&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/ya-se-que-va-a-ser-jodido-amigo-mio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La vi por primera vez en la lavandería&#8230;el vestido rojo que llevaba era asombroso en su brevedad&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/la-vi-por-primera-vez-en-la-lavanderia/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/la-vi-por-primera-vez-en-la-lavanderia/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 02 Jun 2012 17:30:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[JM Coetzee]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=376</guid>
		<description><![CDATA[<p>La vi por primera vez en la lavandería. Era a media mañana de un tranquilo día de primavera y yo estaba sentado, mirando cómo la colada daba vueltas, cuando entró aquella asombrosa joven. Asombrosa porque lo último que esperaba era semejante aparición; también porque el vestido rojo tomate que llevaba era asombroso en su brevedad. El espectáculo que yo [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-vi-por-primera-vez-en-la-lavanderia/">La vi por primera vez en la lavandería&#8230;el vestido rojo que llevaba era asombroso en su brevedad&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">La vi por primera vez en la l</span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">avandería. Era a media mañana de un tranquilo día de primavera y yo estaba</span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">sentado, <span id="more-376"></span>mirando cómo la colada daba vueltas, cuando entró aquella asombrosa</span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">joven. Asombrosa porque lo último que esperaba era semejante aparición; también </span><span style="font-family: Candara; font-size: large; text-align: justify;">porque el vestido rojo tomate que llevaba era asombroso en su brevedad.</span></p>
<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">El espectáculo que yo daba también </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">debió de sobresaltarla: un viejo encogido en un rincón que a primera vista </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">podría ser un vagabundo de la calle. Hola, me dijo fríamente, y entonces fue a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">lo suyo, que consistía en vaciar dos bolsas de lona blanca en una lavadora de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">carga superior, unas bolsas en las que parecían predominar las prendas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">interiores masculinas.</span></p>
<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Bonito día, le dije. Sí, replicó, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">de espaldas a mí. ¿Es usted nueva?, le pregunté, refiriéndome a si era nueva en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">las torres Sydenham, aunque también eran posibles otros significados, ¿Eres </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">nueva en este planeta?, por ejemplo. No, dijo ella. Cómo chirría el intento de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">mantener una conversación. Vivo en la planta baja, le dije. Esta clase de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">tácticas me están permitidas, se achacarán a la locuacidad. Qué hombre tan </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">charlatán, le dirá ella al propietario de la camisa rosa con el cuello blanco, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">me ha costado librarme de él, una no quiere ser descortés. Vivo en la planta </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">baja desde 1995 y aún no conozco a todos mis vecinos, le dije. Sí, replicó </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">ella, y nada más, una sola palabra que significaba. Sí, oigo lo que dice y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">estoy de acuerdo, es trágico no saber quiénes son tus vecinos, pero es lo que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">ocurre en la gran ciudad y ahora he de ocuparme de otras cosas, así que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">¿podríamos dejar que este intercambio de cortesías de rigor fallezca de muerte </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">natural?</span></p>
<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Tiene el cabello negro, muy negro, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una hermosa osamenta. Cierto brillo dorado en la piel, &#8220;suavemente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">radiante&#8221; podría ser el término preciso. En cuanto al vestido rojo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">brillante, tal vez no sea la prenda que habría elegido si hubiera esperado la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">compañía de un desconocido en la lavandería a las once de la mañana de un día </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">laborable. Vestido rojo y chanclas. Esa clase de chanclas que son una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">continuación de los pies.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Mientras la miraba me invadió un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dolor, un dolor metafísico, que no traté de reprimir. Y de una manera intuitiva </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ella lo supo, supo que al viejo sentado en una silla de plástico en el rincón </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">le ocurría algo personal, algo relacionado con la edad, el pesar y la tristeza </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de las cosas. Algo que a ella no le gustaba en particular, que no quería </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">recordar, aunque era un tributo a ella, a su belleza y frescura, así como a la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">brevedad de su vestido. De haber procedido de otro hombre, de haber tenido un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">significado más sencillo y directo, podría haber estado más dispuesta a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aceptarlo de buen grado; pero viniendo de un viejo su significado era demasiado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">difuso y melancólico para un bonito día en el que tienes prisa por terminar las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tareas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Transcurrió una semana antes de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que volviera a verla (en un bloque de pisos bien diseñado como este, no es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">fácil seguir la pista de tus vecinos), y solo fugazmente, cuando cruzó la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">puerta principal enfundada en unos pantalones blancos que resaltaban un trasero </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">casi tan perfecto que podría ser angelical. Dios, concédeme un solo deseo antes </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de morir, susurré; pero me embargó la vergüenza por la concreción del deseo, y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lo retiré.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Continúa…</span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Diario de un mal año</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">J.M. COETZEE</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-vi-por-primera-vez-en-la-lavanderia/">La vi por primera vez en la lavandería&#8230;el vestido rojo que llevaba era asombroso en su brevedad&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/la-vi-por-primera-vez-en-la-lavanderia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La puta, la gran puta, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/la-puta-la-gran-puta/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/la-puta-la-gran-puta/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 31 May 2012 12:47:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Vallejo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=349</guid>
		<description><![CDATA[<p>LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio, la del Índice de los Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-puta-la-gran-puta/">La puta, la gran puta, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">LA PUTA, LA GRAN PUTA, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la falsificadora, <span id="more-349"></span>la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del Índice de los Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">arrasó con las culturas indígenas de América; la que quemó a Segarelli en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Parma, Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">indulgencias; la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedropiedra el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estulto; la que promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">eterno del infierno; la que amordaza la palabra y aherroja la libertad del </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">alma; la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">culto donde no manda; la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">compasión; la oscurantista, la impostora, la difamadora, la calumniadora, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz; la relapsa, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la antisemita, la esclavista, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la homofóbica, la misógina, la carnívora, la carnicera, la limosnera, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la manipuladora, la depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la felona; la aberrante, la inconsecuente, la incoherente, la absurda; la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida, la mamarracha, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">maricona; la autocrática, la despótica, la tiránica; la católica, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la concubina </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de la meretrices, la puta de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Babilonia, la impune bimilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">infancia y aquí se las voy a cobrar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #888888;">Continúa&#8230;.</span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Fernando Vallejo</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">LA PUTA DE BABILONIA</span></p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://www.amazon.com/gp/product/B008H0FSSE/ref=as_li_qf_sp_asin_il?ie=UTF8&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=B008H0FSSE&amp;linkCode=as2&amp;tag=catdelib-20"><img alt="" border="0" /><img alt="" src="http://i1.wp.com/i266.photobucket.com/albums/ii258/shammipithia/amazon_button.gif?w=960" border="0" data-recalc-dims="1" /></a><br />
<a href="http://www.amazon.com/gp/product/B008H0FSSE/ref=as_li_qf_sp_asin_il?ie=UTF8&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=B008H0FSSE&amp;linkCode=as2&amp;tag=catdelib-20"><img alt="" src="http://ws.assoc-amazon.com/widgets/q?_encoding=UTF8&amp;ASIN=B008H0FSSE&amp;Format=_SL110_&amp;ID=AsinImage&amp;MarketPlace=US&amp;ServiceVersion=20070822&amp;WS=1&amp;tag=catdelib-20" border="0" /></a><a href="http://www.amazon.com/gp/product/B008H0FSSE/ref=as_li_qf_sp_asin_il?ie=UTF8&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=B008H0FSSE&amp;linkCode=as2&amp;tag=catdelib-20"><img style="border: none!important; margin: 0!important;" alt="" src="http://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=catdelib-20&amp;l=as2&amp;o=1&amp;a=B008H0FSSE" width="1" height="1" border="0" /></a></p>
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/la-puta-la-gran-puta/">La puta, la gran puta, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/la-puta-la-gran-puta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un niño, es un amor vuelto visible&#8230; pero muchas veces también las obras de arte&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/del-amor-y-la-violencia/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/del-amor-y-la-violencia/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 30 May 2012 15:30:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[William Ospina]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=323</guid>
		<description><![CDATA[<p>Un niño, escribió Novalis, es un amor vuelto visible. Pero muchas veces también las obras de arte, las construcciones del pensamiento, y hasta las instituciones políticas pueden ser amores que se han vuelto visibles. Un personaje de Edgar Allan Poe pinta con tanto amor a su amada que ésta se va desvaneciendo en la realidad a medida que su vida [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/del-amor-y-la-violencia/">Un niño, es un amor vuelto visible&#8230; pero muchas veces también las obras de arte&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Un niño, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">escribió Novalis, es un amor vuelto visible. Pero muchas veces también las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">obras de arte, las construcciones del pensamiento, y hasta las instituciones </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">políticas pueden ser amores que se han vuelto visibles. <span id="more-323"></span>Un personaje de Edgar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Allan Poe pinta con tanto amor a su amada que ésta se va desvaneciendo en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">realidad a medida que su vida y sus colores pasan al lienzo. Nadie ignora que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">las tinieblas con gritos del infierno, los peñascos con músicas del purgatorio </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">y las estrellas reidoras del paraíso son el modo como Dante convirtió en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">palabras un amor perdido que era también infinito. Muchos episodios públicos de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">la Roma de César y de Antonio reflejaban los vaivenes secretos del amor de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">estos capitanes de Roma por la piel morena y la cadencia felina de la reina </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Cleopatra. Muchos no ignoran que algunas de las más altas virtudes de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">generosidad, de lucidez y de pasión del gobierno del emperador Adriano se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">debieron al amor adolescente que lo inspiraba. Hablar del amor es hablar de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pasión que engendra a la humanidad y que puebla los mundos, y también de esa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">extraña fuerza que aproxima a los desconocidos y los une para siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Cuando en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una sociedad impera la discordia, la pregunta por el amor se hace más urgente y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">esencial. Colombia vive hoy el clímax de su discordia, de su incomunicación y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de sus desencuentros y por ello es urgente interrogar el papel que juega el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">amor en nuestras vidas, la importancia que ha tenido en nuestra formación como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sociedad. La primera comprobación curiosa que podemos hacer es que no abundan </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en nuestra historia conocida los episodios amorosos, tan frecuentes en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">historia de casi todas las naciones. De amores míticos e históricos está llena </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la tradición de hebreos y romanos, de Francia y de Inglaterra, de la China y de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Egipto. Siempre volvemos a los devaneos y los éxtasis del rey Salomón con la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sulamita o con la reina de Saba, como recordamos la daga de la lealtad clavada </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en el muslo de la mujer de Casio o los amores escandalosos de Clodia Pulcher </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con su hermano Clodio, que condujeron a la profanación de los misterios de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Bona Dea en la Roma de Julio César. De amores y adulterios está tejida la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">historia de las casas reales de Francia pero también la vida de sus artistas y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de sus filósofos; los ceremoniosos amores de Luis XV con la marquesa de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pompadour, o los festivos y filosóficos erotismos de Voltaire con la marquesa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de Châtelet. De amores y de crímenes pasionales está llena la historia de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Inglaterra, de los muchos matrimonios de Enrique VIII o de la más descarada de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">las conquistas amorosas que registra la literatura, cuando el contrahecho </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">asesino Ricardo de Gloucester seduce a la indignada Lady Ana, frente al cadáver </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de su suegro, el rey Enrique VI.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">La memoria </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">humana igual suele volver a los amores de Aquiles y Patroclo, de Alejandro y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Hefaistión, de Safo y sus amigas, de Verlaine y Rimbaud, de Oscar Wilde con el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tercer hijo del marqués de Queenberry. Y sin duda tambén en nuestra tradición </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nacional abundaron las pasiones tormentosas y los amores felices, los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">adulterios y los crímenes pasionales, el inocente pañuelo de Desdémona y el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">paciente tapiz de Penélope. El principal amor que se recuerda en la historia </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">oficial de Colombia, y casi se diría que el único, es el amor entre un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">venezolano y una ecuatoriana, el amor torrencial, apasionado y feliz de Simón </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Bolívar y Manuela Sáenz, porque la historiografía que nos ha tocado en suerte a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la generaciones contemporáneas no parece conceder mucha importancia al amor </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como elemento de la historia, y más bien produce la sensación de que el amor es </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">menos significativo en la formación de las naciones y en la definición de sus </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dramas históricos que la economía, la rapiña de los políticos por el poder, las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">inclemencias de la guerra o las seducciones de la elocuencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">embargo, ya esa ausencia es suficientemente expresiva, y debemos deducir de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ella, no que no haya existido el amor en nuestra historia, sino que han pesado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sobre él grandes prohibiciones y grandes silencios.</span></p>
<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="margin-right: -24.4pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #999999;">Continúa…</span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #999999;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: right;">Ensayo Del amor y la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: right;">violencia</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #999999;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: right;">Del libro La herida </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: right;">en la piel de la diosa</span></span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: right; color: #999999;">William Ospina</span></div>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: -24.4pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"> </span></p>
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/del-amor-y-la-violencia/">Un niño, es un amor vuelto visible&#8230; pero muchas veces también las obras de arte&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/del-amor-y-la-violencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>No se qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/no-se-que-tiene-el-acordeon-de-comunicativo/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/no-se-que-tiene-el-acordeon-de-comunicativo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 28 May 2012 02:09:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Marquez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=299</guid>
		<description><![CDATA[<p>No se qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento. Perdone usted, señor lector,  este principio de greguería. No me era posible comenzar en otra forma una nota que podría llevar el manoseado título de “Vida y pasión de un instrumento musical”. Yo personalmente le haría levantar una estatua a ese fuelle nostálgico, amargamente [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/no-se-que-tiene-el-acordeon-de-comunicativo/">No se qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">No se qué tiene el acordeón de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento. <span id="more-299"></span>Perdone usted, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">señor lector,  este principio de greguería. No me era posible comenzar en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">otra forma una nota que podría llevar el manoseado título de “Vida y pasión de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">un instrumento musical”. Yo personalmente le haría levantar una estatua a ese </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">fuelle nostálgico, amargamente humano, que tiene tanto de animal triste. Nada </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">sé en concreto acerca de su origen, de su larga trayectoria bohemia, de su </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">irrevocable vocación de vagabundo. Probablemente haya quien intente remontarse </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">por el árbol inútil de una complicada genealogía musical hasta encontrar en no </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">sé que ignorado sitio de la historia al primer hombre que se despertó una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">mañana con la necesidad inminente de inventar el acordeón. A nosotros, señor </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">lector, nada de eso nos interesa. Debemos conformarnos con creer que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">-como todos los vagabundos decentes- este instrumento se presentó ante nuestros </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">ojos sorprendidos sin partida de nacimiento y sin certificado de conducta. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Tuvo  -eso sí es indudable- una adolescencia crispada, oscura, rayada de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">amaneceres turbulentos. Sus mejores años discurrieron en el rincón anónimo, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">subido de vapores, de una taberna alemana. Allí, mientras la cerveza se trepaba </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">por la sangre de los hombres, buscando la cima de la reyerta, él aprendió a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">decir su musiquita nostálgica, intrascendente, al oído de las mujeres </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">derrumbadas. El hizo de lino crudo, de cáñamo indómito, el sueño de la hembra a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">quien le ardía el hipo en el corazón y tenía, sin embargo, la dolorosa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">certidumbre de que nunca bajaría hasta su cintura.</span></p>
<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Así, con esa implacable lección de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">humanidad, siguió meciendo la fiebre de los suburbios, desdoblando su vientre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">en todos los puertos como cualquier marinero irremediable. El vals francés pasó </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">por sus pulmones diciendo esa carga de tristeza, esa irreparable melancolía que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">tumbaba luceros en los ojos de las Mignon y las Margot.</span></p>
<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">El acordeón ha sido siempre, como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">la gaita nuestra, un instrumento proletario. Los argentinos quisieron darle categoría </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">de salón, y él, trasnochador empedernido, se cambió el nombre y dejó a los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">hijos bastardos. El frac no le quedaba bien a su dignidad de vagabundo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">convencido. Y es así. El acordeón legítimo, verdadero, es este que ha tomado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">carta de nacionalidad entre nosotros, en el valle del Magdalena. Se ha </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">incorporado a los elementos del folklore nacional al lado de las gaitas, de los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">“millos”, y de las tamboras costeñas. Al lado de los tiples de Boyacá, Tolima, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Antioquia. Aquí lo vemos en manos de los juglares que van de ribera en ribera </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">llevando su caliente mensaje de poesía. Aquí está con su vieja vestimenta de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">marinero sin norte. Como sé que no le faltan enemigos, he querido escribir esta </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">nota que tiene principio y tendrá final de greguería.</span></p>
<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Oiga usted el acordeón, lector </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">amigo, y verá con qué dolorida nostalgia se le arruga el sentimiento.</span></p>
<p><span style="color: #999999;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;">Texto completo.</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;"> </span></span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #a6a6a6;">Artículo de la columna Punto y Aparte, mayo de 1948</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #a6a6a6;">El Universal , Cartagena</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #a6a6a6;">Gabriel García Márquez</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #a6a6a6;">Textos Costeños</span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/no-se-que-tiene-el-acordeon-de-comunicativo/">No se qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/no-se-que-tiene-el-acordeon-de-comunicativo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Me convertí en lo que hoy soy a los doce años&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/me-converti-en-lo-que-hoy-soy-a-los-12-anos/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/me-converti-en-lo-que-hoy-soy-a-los-12-anos/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 27 May 2012 23:21:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Khaled Hosseini]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=289</guid>
		<description><![CDATA[<p>Me convertí en lo que hoy soy a los doce años. Era un frío y encapotado día de invierno de 1975. Recuerdo el momento exacto: estaba agazapado detrás de una pared de adobe desmoronada, observando a hurtadillas el callejón próximo al riachuelo helado. De eso hace muchos años, pero con el tiempo he descubierto que lo que dicen del pasado, [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/me-converti-en-lo-que-hoy-soy-a-los-12-anos/">Me convertí en lo que hoy soy a los doce años&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/05/cometas.png"><img class="alignright size-medium wp-image-1877" alt="cometas" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/05/cometas.png?resize=238%2C300" data-recalc-dims="1" /></a>Me convertí en lo que hoy soy a</span><span style="line-height: 1.714285714; font-family: 'Open Sans', Helvetica, Arial, sans-serif; font-size: 1rem;"> </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">los doce años. Era un frío y encapotado día de invierno de 1975. </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Recuerdo el </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">momento exacto: estaba agazapado detrás de una pared de adobe desmoronada, </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">observando a hurtadillas el callejón próximo al riachuelo helado. De eso hace </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">muchos años, pero con el tiempo he descubierto que lo que dicen del pasado, que </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">es posible enterrarlo, no es cierto, porque el pasado se abre paso a zarpazos. </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta de que llevo los últimos veintiséis años </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">observando a hurtadillas ese callejón desierto.</span><br />
<span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span id="more-289"></span></span></p>
<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Mi amigo Rahim Kan me llamó desde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pakistán un día del verano pasado para pedirme que fuera a verlo. De pie en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cocina, con el auricular pegado al oído, yo sabía que no era sólo Rahim Kan </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quien estaba al otro lado de la línea. Era mi pasado de pecados no expiados. En </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cuanto colgué, salí a dar un paseo por Spreckels Lake, en la zona norte de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Golden Gate Park. El sol de primera hora de la tarde centelleaba en el agua, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">donde docenas de barcos diminutos navegaban empujados por una brisa </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vivificante. Levanté la vista y vi un par de cometas rojas con largas colas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">azules que se elevaban hacia el cielo. Bailaban por encima de los árboles del </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">extremo oeste del parque, por encima de los molinos de viento. Flotaban la una </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">junto a la otra, como un par de ojos que observaran San Francisco, la ciudad </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que ahora denomino “hogar”. De repente, la voz de Hassan me susurró al oído: </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">“Por ti lo haría mil veces más”. Hassan, el volador de cometas de labio </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">leporino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Me senté junto a un sauce en un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">banco del parque y pensé en lo que me había dicho Rahim Kan justo antes de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">colgar, como si se tratara de una ocurrencia de última hora. “Hay una forma de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">volver a ser bueno”. Alcé de nuevo la vista en dirección a las cometas gemelas. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Pensé en Hassan. Pensé en Baba. En Alí. En Kabul. En la vida que había vivido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hasta que llegó el invierno de 1975 y lo cambió todo. Y me convirtió en lo que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hoy soy.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #999999;">Continúa&#8230;</span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: right; color: #999999;">COMETAS EN EL CIELO</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #999999;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; text-align: right;">Khaled Hosseini</span></span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/me-converti-en-lo-que-hoy-soy-a-los-12-anos/">Me convertí en lo que hoy soy a los doce años&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/me-converti-en-lo-que-hoy-soy-a-los-12-anos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales</title>
		<link>http://catadelibros.com/en-el-siglo-xviii-vivio-en-francia-uno/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/en-el-siglo-xviii-vivio-en-francia-uno/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 26 May 2012 18:11:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Patrick Suskind]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=284</guid>
		<description><![CDATA[<p>En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. Se llamaba Jean-Baptiste Grenouille y si su nombre, a diferencia del de otros monstruos geniales como De Sade, Saint-Just, Fouché, Napoleón, etcétera, ha caído en el olvido, no se debe [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/en-el-siglo-xviii-vivio-en-francia-uno/">En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/perfume.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1868" alt="perfume" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/perfume.jpg?resize=400%2C310" data-recalc-dims="1" /></a></p>
<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">En el siglo XVIII vivió en Francia</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Se llamaba </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Jean-Baptiste Grenouille y si su nombre, a diferencia del de otros monstruos </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">geniales como De Sade, Saint-Just, Fouché, Napoleón, etcétera, ha caído en el </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">olvido, no se debe en modo alguno a que Grenouille fuera a la zaga de estos </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">hombres célebres y tenebrosos en altanería, desprecio por sus semejantes, </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">inmoralidad, en una palabra, impiedad, sino a que su genio y su única ambición </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">se limitaban a un terreno que no deja huellas en la historia: al efímero mundo </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">de los olores. <span id="more-284"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">En la época que nos ocupa reinaba</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en las ciudades un </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hedor </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apenas concebible para el hombre moderno. Las calles </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apestaban </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a estiércol, los patios interiores apestaban a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">orina, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">excrementos de rata; las cocinas, a col podrida y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">grasa de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">carnero; los aposentos sin ventilación apestaban a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">polvo enmohecido; </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los dormitorios, a sábanas grasientas, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">orinales. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Las chimeneas apestaban a azufre; las curtidurías, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a lejías </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cáusticas; los mataderos, a sangre coagulada. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Hombres y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mujeres apestaban a sudor y a ropa sucia; en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sus bocas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">apestaban los dientes infectados, los alientos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">olían a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cebolla y los cuerpos, cuando ya no eran jóvenes, a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">queso </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">rancio, a leche agria y a tumores malignos. Apesta</span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ban los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hedor se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">El </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">campesino apestaba como el clérigo; el oficial de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">artesano, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como la esposa del maestro; apestaba la nobleza </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">entera y, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sí, incluso el rey apestaba como un animal carnicero </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">reina como una cabra vieja, tanto en verano </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">invierno, porque en el siglo XVIII aún no se había </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">atajado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la actividad corrosiva de las bacterias y por consiguiente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">no había </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ninguna acción humana, ni creadora ni </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">destructora, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ninguna manifestación de vida incipiente o </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">decadencia que no fuera acompañada de algún hedor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Y, como</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">es natural, el hedor alcanzaba sus máximas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">proporciones </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en París, porque París era la mayor ciudad </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Francia. Y dentro de París había un lugar donde el hedor </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">convertía en infernal, entre la Rue aux Fers y la Rue </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Ferronnerie, o sea, el Cimetière des Innocents. Durante </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ochocientos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">años se había llevado allí a los muertos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hospital Hôtel-Dieu y de las parroquias vecinas; durante </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ochocientos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">años, carretas con docenas de cadáveres </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">habían </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">vaciado su carga día tras día en largas fosas y durante </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ochocientos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">años se habían ido acumulando los huesos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">osarios y sepulturas. Hasta que llegó un día, en vísperas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Revolución francesa, cuando algunas fosas rebosantes </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cadáveres se hundieron y el olor pútrido del </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">atestado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cementerio incitó a los habitantes no sólo a protestar, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sino a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">organizar verdaderos tumultos, en que fue </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por fin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cerrado y abandonado después de amontonar los </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">millones </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de esqueletos y calaveras en las catacumbas de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Montmartre. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Una vez hecho esto, en el lugar del antiguo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cementerio </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">se erigió un mercado de víveres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Fue aquí,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">en el lugar más maloliente de todo el reino, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">donde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nació el 17 de julio de 1738 Jean-Baptiste Grenouille. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Era uno </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de los días más calurosos del año. El calor se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">abatía </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como plomo derretido sobre el cementerio y se extendía </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hacia las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">calles adyacentes como un vaho putrefacto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que olía </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a una mezcla de melones podridos y cuerno </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quemado. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Cuando se iniciaron los dolores del parto, la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">madre de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Grenouille se encontraba en un puesto de pescado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de la Rue </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aux Fers escamando albures que había destripado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">previamente. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Los pescados, seguramente sacados </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del Sena </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">aquella misma mañana, apestaban ya hasta el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">punto de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">superar el hedor de los cadáveres. Sin embargo, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la madre </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de Grenouille no percibía el olor a pescado podrido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">o a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cadáver porque su sentido del olfato estaba totalmente </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">embotado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y además le dolía todo el cuerpo y el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">dolor </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">disminuía su sensibilidad a cualquier percepción </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sensorial </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">externa. Sólo quería que los dolores cesaran, acabar </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lo más </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">rápidamente posible con el repugnante parto. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Era el </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quinto. Todos los había tenido en el puesto de pescado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cinco criaturas habían nacido muertas o medio </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muertas, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">porque su carne sanguinolenta se distinguía apenas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de las </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tripas de pescado que cubrían el suelo y no sobrevivían </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mucho </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">rato entre ellas y por la noche todo era </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">recogido </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con una pala y llevado en carreta al cementerio o </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">al río. </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Lo mismo ocurría hoy y la madre de Grenouille, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que aún </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">era una mujer joven, de unos veinticinco años, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">muy </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">bonita y que todavía conservaba casi todos los dientes </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">y algo de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cabello en la cabeza y, aparte de la gota y la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">sífilis y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">una tisis incipiente, no padecía ninguna enfermedad </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">grave, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que aún esperaba vivir mucho tiempo, quizá </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">cinco o </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">diez años más y tal vez incluso casarse y tener hijos </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de verdad </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como la esposa respetable de un artesano </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">viudo, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">por ejemplo&#8230; la madre de Grenouille deseaba que </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">todo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pasara cuanto antes. Y cuando empezaron los dolores </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de parto </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">se acurrucó bajo el mostrador y parió allí, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">hiciera ya cinco veces, y cortó con el cuchillo el cordón </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">umbilical </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">del recién nacido. En aquel momento, sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">embargo, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">a causa del calor y el hedor, que ella no percibía </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">tales, sino como algo insoportable y enervante </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">—como </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">un campo de lirios o un reducido aposento demasiado </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">lleno de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">narcisos—, cayó desvanecida debajo de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la mesa y </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">fue rodando hasta el centro del arroyo, donde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">quedó </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">inmóvil, con el cuchillo en la mano.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Gritos,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">corridas, la multitud se agolpa a su alrededor, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">avisan a </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">la policía. La mujer sigue en el suelo con el cuchillo </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mano; poco a poco, recobra el conocimiento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿Qué le </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">ha sucedido?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">—Nada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿Qué hace </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">con el cuchillo? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">—Nada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¿De dónde </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">procede la sangre de sus refajos? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">—De </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">los pescados. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Se </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">levanta, tira el cuchillo y se aleja para lavarse. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Entonces, </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de modo inesperado, la criatura que yace </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">bajo la </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">mesa empieza a gritar. Todos se vuelven, descubren </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">al recién </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">nacido entre un enjambre de moscas, tripas y cabezas </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">de </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">pescado y lo levantan.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #888888;"> Continúa&#8230;</span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt; color: #888888;">EL PERFUME</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">Patrick Suskind</span></span></div>
<h2 class="MsoNormal" style="text-align: right;"><span style="color: #999999;"><br />
</span></h2>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;">
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/en-el-siglo-xviii-vivio-en-francia-uno/">En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/en-el-siglo-xviii-vivio-en-francia-uno/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/antes-que-me-hubiera-apasionado/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/antes-que-me-hubiera-apasionado/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 May 2012 22:25:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Jose Eustasio Rivera]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=277</guid>
		<description><![CDATA[<p>Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia. Nada supe de los deliquios embriagadores, ni de la confidencia sentimental, ni de la zozobra de las miradas cobardes. Más que el enamorado, fui siempre el dominador cuyos labios no conocieron la súplica. Con todo, ambicionaba [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/antes-que-me-hubiera-apasionado/">Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: justify;"><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/05/voragine.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1625" alt="voragine" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/05/voragine.jpg?resize=300%2C203" data-recalc-dims="1" /></a>Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia. Nada supe de los deliquios embriagadores, ni de la confidencia sentimental, ni de la zozobra de las miradas cobardes.<br />
Más que el enamorado, fui siempre el dominador cuyos labios no conocieron la súplica. Con todo, ambicionaba el don divino del amor ideal, que me encendiera espiritualmente, para que mi alma destellara sobre mi cuerpo como la llama sobre el leño que la alimenta. <span id="more-277"></span><br />
Cuando los ojos de Alicia me trajeron la desventura, había renunciado ya a la esperanza de sentir un afecto puro. En vano mis brazos —tediosos de libertad— se tendieron ante muchas mujeres implorando para ellos una cadena. Nadie adivinaba mi ensueño. Seguía el silencio en mi corazón.<br />
Alicia fue un amorío fácil: se me entregó sin vacilaciones, esperanzada en el amor que buscaba en mí. Ni siquiera pensó casarse conmigo en aquellos días en que sus parientes fraguaron la conspiración de su matrimonio, patrocinados por el cura y resueltos a someterme por la fuerza. Ella me denunció los planes arteros. Yo moriré sola, decía: mi desgracia se opone a tu porvenir.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: justify;">Continúa&#8230;</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">LA VORAGINE<br />
José Eustasio Rivera</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/antes-que-me-hubiera-apasionado/">Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/antes-que-me-hubiera-apasionado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cuando venga la primavera y yo no esté contigo&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/cuando-venga-la/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/cuando-venga-la/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 May 2012 02:25:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros géneros]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Marquez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=254</guid>
		<description><![CDATA[<p>Cuando venga la primavera y yo no esté contigo, y estén secos la tierra y tu paladar, siembra un árbol en el patio. Un árbol que sea poderoso y corpulento -un roble o una ceiba- para que pueda sostener la estación de los pájaros. Riégalo diariamente con el agua en que lavaste tus manos, para que el viento aprenda [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/cuando-venga-la/">Cuando venga la primavera y yo no esté contigo&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p style="margin-bottom: 19.5pt; line-height: 18pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #333333;">Cuando venga la primavera y yo no esté </span><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #333333;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">contigo, y estén secos la tierra y tu paladar, siembra un árbol en el patio. <span id="more-254"></span>Un ár</span></span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">bol que sea poderoso y corpulento -un roble o una ceiba- para que pueda </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">sostener la estación de los pájaros. Riégalo diariamente con el agua en que </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">lavaste tus manos, para que el viento aprenda a tejer la caricia. Y déjalo </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">crecer, sin que haya boca humana que se atreva a morder sus raíces amargas. Sé </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">egoista porque la vida es demasiado corta para compartirla. Y haz que tu árbol </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">sea solo tuyo, con todo el vigor de su poderío vegetal, para que nadie venga a </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">disputarte su frescura. No prestes el hacha a tu vecino ni tomes de la miel de </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">sus panales, porque la gratitud es enemiga de los árboles. Pero si aún insisto </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">en ser ausente, toma un cuchillo, grava nuestros nombres en la corteza, y llama </span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">a tu vecino para que tumbe el roble.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 19.5pt; line-height: 18pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">Cuando llegue el otoño, si aún no he regresado, clava una herradura en la puerta. Cuando vengan nuestros amigos comunes y te hablen del sabor amargo de la arcilla y elogien los animales que han crecido en tu huerto, haya en tu mesa pan de buena levadura y agua recién llovida en tus alcarrazas. Pero cuando se marchen, ya después de la cena, cierra las puertas para que no vuelvan, porque un día acabarán con el pan, con el agua, y sin embargo seguirán siendo amigos nuestros. Loa martes no mires la herradura, pero si sigo ausente, mírala todo el tiempo hasta cuando la ira entierre sus raíces de acero en tu corazón.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 19.5pt; line-height: 18pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;"><span style="font-family: Candara;">Cuando llegue el verano, espérame, pero guarda toda la sal de los mares en tu casa. Si alguien llega a tus puertas y las derrumba a golpes, dale a beber tres aguas de salitre, y deja el pan salado para que la voz se le vuelva de piedra en la garganta. Riega sal en tu lecho para martirizarte en mi demora, y para que tenga sabor de espanto la sustancia de tus pesadillas. Lleva tu piel con terrones de sal y sentirás cómo muerde la soledad cuando han pasado todas las estaciones. Si al terminar el otoño aún sigo distante de tu ámbito amoroso, cubre con seda oscura tus espejos y riega sal en el umbral de tu puerta.</span></span></span></p>
<p style="margin-bottom: 19.5pt; line-height: 18pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;"><span style="font-family: Candara;">Y si cuando lleguen las lluvias no he regresado aún a tu corazón, entonces </span></span></span><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">vete al patio, y cava un pozo donde quepan tus huesos.</span></span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: justify;"></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;"><span style="font-family: Candara; font-size: large;"><span style="line-height: 18pt;">Texto Completo.</span></span></span></div>
<div class="WordSection1"></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="line-height: 18pt; color: #888888; text-align: right;">Artículo de la columna Punto y Aparte, julio de 1948</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="line-height: 18pt; color: #888888; text-align: right;">El Universal, Cartagena</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="line-height: 18pt; color: #888888; text-align: right;">Gabriel García Márquez</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="line-height: 18pt; color: #888888; text-align: right;">Textos Costeños</span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/cuando-venga-la/">Cuando venga la primavera y yo no esté contigo&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/cuando-venga-la/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La noticia me trajo a la mente la historia de la mujer que le amó&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/bachmann/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/bachmann/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 May 2012 01:02:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Vladimir Nabokov]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=246</guid>
		<description><![CDATA[<p>No hace mucho tiempo apareció en los periódicos una breve mención de que el otrora famoso pianista y compositor Bachmann había muerto olvidado del mundo en la aldea suiza Marival, en el asilo de Santa Angélica. La noticia me trajo a la mente la historia de la mujer que le amó. Me la contó el empresario Sack. Hela aquí.  Madame Perov [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/bachmann/">La noticia me trajo a la mente la historia de la mujer que le amó&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">No hace</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">mucho tiempo apareció en los periódicos una breve mención de que el otrora</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">famoso pianista y compositor Bachmann había muerto olvidado del mundo en la </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">aldea suiza Marival, en el asilo de Santa Angélica. La noticia me trajo a la </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">mente la historia de la mujer que le amó. Me la contó el empresario Sack.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Hela</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">aquí. <span id="more-246"></span><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Madame</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">Perov conoció a Bachmann unos diez años antes de su muerte. En aquellos días, </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">el pálpito dorado de aquella música profunda y delirante que él componía </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">empezaba ya a conservarse en soporte de cera, pero todavía podía escucharse en </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">directo en las salas de conciertos más famosas del mundo. Bueno, una noche, una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">de esas noches de otoño de un azul límpido en las que se teme más a la vejez </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">que a la muerte, madame Perov recibió una nota de una amiga. Decía: ¨Quiero </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">presentarte a Bachmann. Vendrá a mi casa esta noche después del concierto. No </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">dejes de venir¨.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Me</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">imagino nítidamente sus movimientos, cómo se puso su traje negro escotado, y</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">unas gotas de perfume en el cuello y la espalda, tomó su abanico y su bastón</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">con puntera de turquesas, y se contempló con una última mirada en las </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">profundidades de un gran espejo de tres cuerpos, para luego hundirse en una </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">ensoñación que se prolongaría a lo largo del camino que mediaba hasta llegar a </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">la casa de su amiga. Sabía que no era guapa y que además estaba excesivamente </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">delgada y que tenía una piel tan pálida que casi parecía enfermiza; y sin </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">embargo, esta mujer madura, ajada, con el rostro de una </span><em>madonna</em><span style="font-family: Candara; font-size: large;">, que no </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">acaba de serlo, resultaba atractiva precisamente en razón de aquellas cosas de </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">las que se avergonzaba: la palidez de su cutis, y una cojera apenas</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">perceptible, que la obligaba a llevar un bastón. Su marido, un hombre de </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">negocios astuto y enérgico, estaba de viaje.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Candara; font-size: large; color: #888888;">Continúa&#8230;</span></p>
</div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #a6a6a6;">BACHMANN</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #a6a6a6; font-family: Candara; font-size: 14pt;">Vladimir Nabokov</span></div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/bachmann/">La noticia me trajo a la mente la historia de la mujer que le amó&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/bachmann/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Carlos Arango Vélez, homenaje a Benito Juárez 1.964</title>
		<link>http://catadelibros.com/188/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/188/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 21 May 2012 15:36:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Multimedia]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Arango Velez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=188</guid>
		<description><![CDATA[<p>  Discurso pronunciado por Carlos Arango Vélez en homenaje a Benito Juárez el 20 de Julio de 1.964</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/188/">Carlos Arango Vélez, homenaje a Benito Juárez 1.964</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/05/Benito_Juarez_2.jpg"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1573" alt="Benito_Juarez_2" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/05/Benito_Juarez_2.jpg?resize=150%2C150" data-recalc-dims="1" /></a><div class="sc_player_container1"><input type="button" id="btnplay_5199c318b251e" class="myButton_play" onClick="play_mp3('play','5199c318b251e','http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/CarlosArangoVelez27.mp3');show_hide('play','5199c318b251e');" /><input type="button"  id="btnstop_5199c318b251e" style="display:none" class="myButton_stop" onClick="play_mp3('stop','5199c318b251e','');show_hide('stop','5199c318b251e');" /><div id="sm2-container"><!-- flash movie ends up here --></div></div>   <span style="color: #888888; font-size: 13pt; font-family: Candara;">Discurso pronunciado por Carlos Arango Vélez en homenaje a Benito Juárez el 20 de Julio de 1.964</span></p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/188/">Carlos Arango Vélez, homenaje a Benito Juárez 1.964</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/188/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
<enclosure url="http://catadelibros.com/wp-content/uploads/2013/04/CarlosArangoVelez27.mp3" length="26971554" type="audio/mpeg" />
		</item>
		<item>
		<title>No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera, más que duró lo que vio&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/coplas-por-la-muerte-de-su-padre/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/coplas-por-la-muerte-de-su-padre/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 May 2012 16:22:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Manrique]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=61</guid>
		<description><![CDATA[<p>Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor. Pues si vemos lo presente cómo en un punto se es ido [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/coplas-por-la-muerte-de-su-padre/">No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera, más que duró lo que vio&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Recuerde el alma dormida,<br />
avive el seso y despierte<br />
contemplando<br />
cómo se pasa la vida,<br />
cómo se viene la muerte<br />
tan callando;<br />
<span id="more-61"></span><br />
cuán presto se va el placer,<br />
cómo, después de acordado,<br />
da dolor;<br />
cómo, a nuestro parecer,<br />
cualquiera tiempo pasado<br />
fue mejor.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Pues si vemos lo presente<br />
cómo en un punto se es ido<br />
y acabado,<br />
si juzgamos sabiamente,<br />
daremos lo no venido<br />
por pasado.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">No se engañe nadie, no,<br />
pensando que ha de durar<br />
lo que espera,<br />
más que duró lo que vio<br />
porque todo ha de pasar<br />
por tal manera.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Nuestras vidas son los ríos<br />
que van a dar en la mar,<br />
que es el morir;<br />
allí van los señoríos<br />
derechos a se acabar<br />
y consumir;<br />
allí los ríos caudales,<br />
allí los otros medianos<br />
y más chicos,<br />
y llegados, son iguales<br />
los que viven por sus manos<br />
y los ricos.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Este mundo es el camino<br />
para el otro, que es morada<br />
sin pesar;<br />
mas cumple tener buen tino<br />
para andar esta jornada<br />
sin errar.<br />
Partimos cuando nacemos,<br />
andamos mientras vivimos,<br />
y llegamos<br />
al tiempo que fenecemos;<br />
así que cuando morimos<br />
descansamos.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Los placeres y dulzores<br />
de esta vida trabajada<br />
que tenemos,<br />
no son sino corredores,<br />
y la muerte, la celada<br />
en que caemos.<br />
No mirando nuestro daño,<br />
corremos a rienda suelta<br />
sin parar;<br />
desque vemos el engaño<br />
y queremos dar la vuelta,<br />
no hay lugar.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">¿Qué se hizo el rey don Juan?<br />
Los infantes de Aragón<br />
¿qué se hicieron?<br />
¿Qué fue de tanto galán,<br />
qué fue de tanta invención<br />
como trajeron?<br />
Las justas y los torneos,<br />
paramentos, bordaduras<br />
y cimeras,<br />
¿fueron sino devaneos?<br />
¿qué fueron sino verduras<br />
de las eras?</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">¿Qué se hicieron las damas,<br />
sus tocados, sus vestidos,<br />
sus olores?<br />
¿Qué se hicieron las llamas<br />
de los fuegos encendidos<br />
de amadores?<br />
¿Qué se hizo aquel trovar,<br />
las músicas acordadas<br />
que tañían?<br />
¿Qué se hizo aquel danzar,<br />
aquellas ropas chapadas<br />
que traían?</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Amigo de sus amigos,<br />
¡qué señor para criados<br />
y parientes!<br />
¡Qué enemigo de enemigos!<br />
¡Qué maestro de esforzados<br />
y valientes!<br />
¡Qué seso para discretos!<br />
¡Qué gracia para donosos!<br />
¡Qué razón!<br />
¡Cuán benigno a los sujetos!<br />
¡A los bravos y dañosos,<br />
qué león!</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Después de puesta la vida<br />
tantas veces por su ley<br />
al tablero;<br />
después de tan bien servida<br />
la corona de su rey<br />
verdadero:<br />
después de tanta hazaña<br />
a que no puede bastar<br />
cuenta cierta,<br />
en la su villa de Ocaña<br />
vino la muerte a llamar<br />
a su puerta,<br />
diciendo: «Buen caballero,<br />
dejad el mundo engañoso<br />
y sus halagos<br />
vuestro corazón de acero,<br />
muestre su esfuerzo famoso<br />
en este trago;<br />
y pues de vida y salud<br />
hicisteis tan poca cuenta<br />
por la fama,<br />
esfuércese la virtud<br />
para sufrir esta afrenta<br />
que os llama.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Así, con tal entender,<br />
todos sentidos humanos<br />
conservados,<br />
cercado de su mujer<br />
y de sus hijos y hermanos<br />
y criados,<br />
dio el alma a quien se la dio<br />
(el cual la dio en el cielo<br />
en su gloria),<br />
que aunque la vida perdió<br />
dejónos harto consuelo<br />
su memoria.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE<br />
Idioma Original: Castellano<br />
Autor: Jorge Manrique (1.440 &#8211; 1.479)</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/coplas-por-la-muerte-de-su-padre/">No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera, más que duró lo que vio&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/coplas-por-la-muerte-de-su-padre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Estoy bien, gracias. De pronto me he sentido triste. Es sólo eso –dije, y sonreí&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/51/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/51/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 May 2012 04:18:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Aruki Murakami]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=51</guid>
		<description><![CDATA[<p>Yo entonces tenía treinta y siete años y me encontraba a bordo de un Boeing 747. El gigantesco avión había iniciado el descenso atravesando unos espesos nubarrones y ahora se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo. La fría lluvia de noviembre teñía la tierra de gris y hacía que los mecánicos cubiertos con recios impermeables, las [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/51/">Estoy bien, gracias. De pronto me he sentido triste. Es sólo eso –dije, y sonreí&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="WordSection1">
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;"><a href="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/05/Tokio_Blues.png"><img class="alignright size-medium wp-image-1603" alt="Tokio_Blues" src="http://i0.wp.com/catadelibros.com/wp-content/uploads/2012/05/Tokio_Blues.png?resize=300%2C199" data-recalc-dims="1" /></a>Yo entonces tenía treinta y siete años y me encontraba a bordo de un Boeing 747. El gigantesco avión había iniciado el descenso atravesando unos espesos nubarrones</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">y ahora se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo. La fría lluvia de </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">noviembre teñía la tierra de gris y hacía que los mecánicos cubiertos con </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">recios impermeables, las banderas que se erguían sobre los bajos edificios del </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">aeropuerto, las vallas que anunciaban los BMW, todo, se asemejara al fondo de </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">una melancólica pintura de la escuela flamenca. <span id="more-51"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">«¡Vaya! </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">¡Otra vez en Alemania! », pensé. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Tras</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">completarse el aterrizaje, se apagaron las señales de «Prohibido fumar» y por </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">los altavoces del techo empezó a sonar una música ambiental. Era una</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">interpretación ramplona de </span><em>Norwegian Wood</em><span style="font-family: Candara; font-size: large;"> de los Beatles. La melodía me</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">conmovió, como siempre. No. En realidad, me turbó; me produjo una emoción mucho </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">más violenta que de costumbre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Para que no</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">me estallara la cabeza, me encorvé, me cubrí la cara con las manos y permanecí </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">inmóvil. Al poco se acercó a mí una azafata alemana y me preguntó si me </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">encontraba mal. Le respondí que no, que se trataba de un ligero mareo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">–¿Seguro </span><span style="font-family: Candara; font-size: 14pt;">que está usted bien?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">–Sí,</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">gracias –dije.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">La azafata</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">me sonrió y se fue. La música cambió a una melodía de Billy Joel. Alcé la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">cabeza, contemplé las nubes oscuras que cubrían el Mar del Norte, pensé en la</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">infinidad de cosas que había perdido en el curso de mi vida. Pensé en el tiempo</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">perdido, en las personas que habían muerto, en las que me habían abandonado, en</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">los sentimientos que jamás volverían.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Seguí</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">pensando en aquel prado hasta que el avión se detuvo y los pasajeros se </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">desabrocharon los cinturones y empezaron a sacar sus bolsas y chaquetas de los </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">portaequipajes. Olí la hierba, sentí el viento en la piel, oí el canto de los </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">pájaros. Corría el otoño de 1969, y yo estaba a punto de cumplir veinte años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">Volvió a</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">acercarse la misma azafata de antes, que se sentó a mi lado y me preguntó si me </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">encontraba mejor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">–Estoy</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">bien, gracias. De pronto me he sentido triste. Es sólo eso –dije, y </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">sonreí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">–También</span> <span style="font-family: Candara; font-size: large;">a mí me sucede a veces. Le comprendo muy bien –contestó ella. Irguió la </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">cabeza, se levantó del asiento y me regaló una sonrisa resplandeciente–. </span><span style="font-family: Candara; font-size: large;">Le deseo un buen viaje. <em>Auf Wiedersehen!</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: left;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara;">-<em>Auf Wiedersehen!</em> –repetí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"><span style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888;">Continúa&#8230;</span></p>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 16pt; font-family: Candara; color: #a6a6a6;">TOKIO BLUES</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="color: #a6a6a6; font-family: Candara; font-size: 16pt;">Idioma Original: </span><span style="color: #a6a6a6; font-family: Candara; font-size: 16pt; text-align: right;">Japonés</span></div>
<div class="WordSection1" style="text-align: right;"><span style="font-size: 16pt; font-family: Candara; color: #a6a6a6;">Autor: Aruki</span><span style="font-size: 16pt; font-family: Candara; color: #a6a6a6;"> <span style="font-family: Candara;"><span style="font-size: 16pt;">Murakami</span></span></span></div>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 53.5pt;">
</div>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/51/">Estoy bien, gracias. De pronto me he sentido triste. Es sólo eso –dije, y sonreí&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/51/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Si vas a emprender el viaje hacia Itaca&#8230;</title>
		<link>http://catadelibros.com/42/</link>
		<comments>http://catadelibros.com/42/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 May 2012 03:53:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis Silva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Constantino Cavafis]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catadelibros.com/?p=42</guid>
		<description><![CDATA[<p>Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento. A Lestrigones y a Cíclopes, al airado Poseidón nunca temas, no hallarás tales seres en tu ruta si alto es tu pensamiento y limpia la emoción de tu espíritu y tu cuerpo. A Lestrigones ni a [...]</p><p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/42/">Si vas a emprender el viaje hacia Itaca&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,<br />
pide que tu camino sea largo,<br />
rico en experiencias, en conocimiento.<br />
<span id="more-42"></span></p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">A Lestrigones y a Cíclopes,<br />
al airado Poseidón nunca temas,<br />
no hallarás tales seres en tu ruta<br />
si alto es tu pensamiento y limpia<br />
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.<br />
A Lestrigones ni a Cíclopes,<br />
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,<br />
si no los llevas dentro de tu alma,<br />
si no es tu alma quien ante tí los pone.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Pide que tu camino sea largo.<br />
Que numerosas sean las mañanas de verano<br />
en que con placer, felizmente<br />
arribes a bahías nunca vistas;<br />
detente en los emporios de Fenicia<br />
y adquiere hermosas mercancías,<br />
madreperla y coral, ámbar y ébano,<br />
perfumes deliciosos y diversos,<br />
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;<br />
visita muchas ciudades de Egipto<br />
y con avidez aprende de sus sabios.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Ten siempre a Ítaca en la memoria.<br />
Llegar allí es tu meta.<br />
Mas no apresures el viaje.<br />
Mejor que dure largos años;<br />
y en tu vejez arribes a la isla<br />
con cuanto hayas ganado en el camino,<br />
sin esperar que Ítaca te enriquezca.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #373737; text-align: center;">Ítaca te regaló un hermoso viaje.<br />
Sin ella el camino no hubieras emprendido.<br />
Mas ninguna otra cosa puede darte.<br />
Aunque pobre la encuentres, Ítaca no te engaña.<br />
Rico en saber y en vida, como has vuelto,<br />
comprendes ahora qué significan las Ítacas.</p>
<p style="font-size: 14pt; font-family: Candara; color: #888888; text-align: right;">ITACA<br />
Idioma Original: Griego<br />
Autor: Constantino Cavafis</p>
<p>La entrada <a href="http://catadelibros.com/42/">Si vas a emprender el viaje hacia Itaca&#8230;</a> aparece primero en <a href="http://catadelibros.com">Cata de Libros</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catadelibros.com/42/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
